Presbiteriano Reformado - Cantadle, cantadle salmos: Hablad de todas sus maravillas



El Himnario perfecto de la Iglesia

Salterio de Ginebra

Porque cantamos exclusivamente los Salmos de la Biblia en el culto público

Muchos visitantes a nuestra iglesia se quedan sorprendidos de encontrar que usamos un himnario diferente al de muchas iglesias evangélicas modernas. Nuestro libro de alabanza solamente contiene versiones métricas de los 150 Salmos encontrados en la Biblia.

Creemos, por razón de convicción bíblica, que Dios designo los Salmos de la Biblia para ser cantados en el culto corporal de Su pueblo y que no hay derecho alguno de cantar cualquier otra cosa.

Es nuestra esperanza que usted con oración y seriamente considere el argumento bíblico a la posición la cual ha llegado de ser conocida como la salmodia exclusiva.

Principios fundamentales

La suficiencia de los Salmos

El apóstol Pablo escribió a Timoteo, «Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia» (2 Tim. 3:16 RV1909). La Palabra de Dios es suficiente para Su pueblo.

Los Salmos de la Biblia son la Palabra de Dios, escritos por Él para cantar. No falta en ello nada que es necesario por el pueblo de Dios en su expresión de adoración y alabanza a Él cuando se juntan para el culto.

Las implicaciones necesarias sobre el uso de himnos de composición humanas en el culto de Dios es que los Salmos por si mismos son de alguna manera un volumen insuficiente de alabanza para el pueblo de Dios. Rechazamos está noción y creemos que los 150 Salmos de la Biblia es el himnario suficientemente perfecto para la iglesia de Dios para todos los siglos.

El principio regulador de adoración

El principio regulador de adoración es una doctrina que fue una vez mantenida por muchos entre las iglesias nacidas de la tradición de la reforma. Éste principio se encuentra en la Biblia, en Deuteronomio 12:32, que dice:

Cuidaréis de hacer todo lo que yo os mando; no añadirás a ello, ni quitarás de ello. (RVR 1909)

Los reformadores del siglo 16 explicaron está doctrina con las palabras, «cualquier cosa que no es mandado por Dios de ser hecho en el culto, es prohibido.» Los autores de La Confesión de Fe de Westminster (siglo 17), describen el principio en la siguiente declaración:

Pero el modo aceptable de adorar al verdadero Dios es instituido por Él mismo, y está tan limitado por su propia voluntad revelada, que no se debe adorar a Dios conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o las sugerencias de Satanás, bajo ninguna representación visible o en ningún otro modo no prescrito en las Santas Escrituras. 21.1

La idea básica aquí es que es la prerrogativa de Dios de determinar como Su pueblo debe acercarse a Él en el culto. Dios ha mandado a Su pueblo a cantar los Salmos de la Biblia cuando se juntan para el culto. Él no les ha mandado a cantar canciones de su propia composición o sentimiento. La aplicación consistente del principio regulador de adoración, pues, excluye el uso de canciones de aquellos que Dios no ha mandado de ser usados en el culto.

La continuación del pacto

Se ha dado el argumento que los Salmos de la Biblia es un libro de adoración del Antiguo Testamento, cual tiene que ser suplantado por canciones que reflejan el persona y la obra de Jesucristo en la era del Nuevo Testamento. En respuesta a esto, humildemente indicamos que los Salmos de la Biblia fueron escritos por el mero propósito de proclamar las promesas del Nuevo Pacto que fueron cumplidos en Cristo.

De hecho, Jesucristo mismo proclamo que los Salmos se tratan de Él (miren Lucas 24:44). La persona y la obra de Jesucristo son de manera elocuente indicadas en el libro de los Salmos. ¿Qué extraño sería si el pueblo de Dios fuera mandado a cantar los Salmos solamente hasta el tiempo de la venida de Cristo, y luego de allí ponerlos a un lado en cuanto ellos fueran capaces de apreciar totalmente su completo significado?

Creemos que la gloria de los Salmos es precisamente su descubrimiento de las promesas del pacto de Dios, anticipado por los santos del Antiguo Testamento y realizado por la obra de Jesucristo. Como herederos del Nuevo Pacto, miramos a los Salmos y cantamos alabanza a Dios por el cumplimiento de Sus promesas a través de los siglos.

Creemos que no es sin significación que el libro propio de adoración de la Biblia se encuentra en las páginas del Antiguo Testamento en vez que en el Nuevo. Muchos cristianos tienden enfocarse casi exclusivamente en el Nuevo Testamento, mirando el Antiguo Testamento como si fuera anticuado. El Antiguo Testamento se ve como una colección de cuentos de la cual algunas buenas lecciones morales se pueden aprender.

Nosotros no creemos que el Antiguo Testamento sea anticuado. Cuando Pablo escribió « Toda Escritura es inspirada divinamente y útil,» él se estaba refiriéndose al Antiguo Testamento también. Al anclar la adoración de la iglesia en las profecías del Antiguo Testamento por medio del libro de los Salmos, el pueblo de Dios está continuamente recordando su herencia entre el pueblo escogido de Dios a través de los siglos.

El propósito del culto

Otra consideración importante en relación a este asunto es la esencia y propósito del culto. Creemos que el culto tiene que ser centrado en Dios. Desafortunadamente, el culto de muchas iglesias contemporáneas evangélicas es centrado en el hombre. El culto centrado en el hombre se enfoca sobre los sentimientos del adorador, quien viene a la iglesia con el fin de «sacar algo del servicio» para si mismo.

El culto centrado en Dios se enfoca sobre el objeto del culto, con el fin de acercarse al Dios viviente «en espíritu y en verdad». Esto no quiere decir que el culto centrado en Dios no es una bendición a Su pueblo. Al contrario, es para identificar que la razón tras lo que hacemos en el culto no es para nuestro beneficio, pero para la alabanza y la adoración de Dios según Su propia Palabra.

Cuando el pueblo de Dios se acerca a Su culto de esta manera, serán bendecidos. Cuando se acercan a Él según sus propias ideas de lo que es aceptable a Él, puedan que sientan una experiencia movedora emocional, pero Dios no ha sido honrado por la falta de guardar Su Palabra. Seguramente Nadab y Abiú pensaron que estaban honrando a Dios cuando ellos «ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó» (Levíticos 10:1). Ya que su manera de acercarse al Dios viviente fue centrado en el hombre, en vez de ser de acuerdo al mandamiento de Dios por lo tanto fueron consumidos en Su ira y murieron ante el Señor.

Nuestro propósito en el culto nunca puede ser de innovar medios de cómo acercarse a Dios de cuales imaginamos será un placer hacia Él. Al contrario, determinemos de acercarnos hacia Él en acuerdo a Su propio designio, y de enfocar nuestra atención en adorándolo en obediencia a Su voluntad.

Algunos beneficios de cantar los Salmos

Son sin error alguno

Cuando nos juntamos como el pueblo de Dios para ofrecer nuestra alabanza corporal, estamos entrando a la presencia del Padre de una manera especial. Nuestras oraciones y nuestras canciones del culto son presentadas ante el trono del Dios santo. ¿Qué no deberíamos estar preocupados sobre lo que ofrecemos a Él en la adoración que sea perfecto y sin alguna defección, tanto como Él es perfecto?

Los himnos de autores humanas, no obstante muy movedoras que sean, no están sin error. Solamente la Palabra de Dios es sin error, porque solamente la Palabra de Dios es directamente inspirada por Su Espíritu Santo. Cuando cantamos a Dios las canciones que Él mismo ha escrito, podemos tener la seguridad de lo que estamos ofreciendo a Dios en su adoración no esta manchado con error.

Esto también es una gran ayuda a nosotros como Su pueblo. Lo que cantamos tiene una tendencia de impactar lo que pensamos. Si cantamos las canciones de los hombres, podamos estar sin intención plantando semillas de error en nuestras mentes. Pero si cantamos solamente las canciones de Dios, estamos bebiendo Su propia Palabra y aprendiendo de pensar Sus pensamientos tras de Él.

Sin alguna duda, ha habido algunos himnos bonitos y edificantes compuestos por hombres y mujeres piadosas tras los siglos. Nuestra convicción que los Salmos de la Biblia deberían ser usados exclusivamente en el culto del pueblo de Dios no debe significar el detractarnos de este hecho. Ni hacemos el argumento que estos himnos no tienen lugar en la vida de los santos. Nosotros simplemente urgimos que su lugar no sea en el culto formal.

Promueven la memorización

Otro gran beneficio en cantar los Salmos es la memorización de las Escrituras. No cabe duda que la repetición de cantar es uno de los mejores métodos para la memorización de material. (¿Cuantas cancioncitas de comerciales se pueden recordar?) Cantando los Salmos en el culto semanal es una manera maravillosa de sembrar la Palabra de Dios en nuestros corazones. ¡Qué gozo es de estar sentado en una congregación que canta los Salmos y ver los niños adorando a Dios y cantando del Salterio sin mirar la página!

Traen el poder del Espíritu

No tenemos ni una promesa de Dios que las palabras del hombre, a pesar que buen intencionadas que sean, penetraran el corazón y administraran gracia a Su pueblo. Pero tenemos tal promesa a cuanto a la Palabra propia de Dios. Hebreos 4:12 nos asegura que:

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos; que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (RVR 1909).

El Espíritu Santo penetra nuestros corazones cuando cantamos los Salmos de tal manera que ningún himno compuesto por el hombre pueda llegar de ser usado. Un buen himno puede mover las emociones, pero la Palabra de Dios penetra el corazón.

Propiamente balancean los temas

Darle a un niño la oportunidad de escoger entre las legumbres y el dulce. ¿Cuál crees que escogerá? Tenemos la tendencia natural de escoger esas cosas que más nos atrae. Y aún, algunas cosas que no ordinariamente escogeríamos, seguramente lo necesitamos. Lo mismo es verdad de las canciones que cantamos en el culto.

Hay algunos temas en la Biblia en la cual tendemos tomar una delicia especial. Hay otros en la cual aparecen más difícil de tragar, pero que son igual de necesario para nuestro crecimiento en la gracia y en el conocimiento del consejo entero de Dios.

Si somos dejados a nuestros propios deseos, pueda ser que tengamos la tendencia de cantar canciones en el culto que enfoca casi exclusivamente sobre temas que encontramos más atractivos (como la gracia, el amor y la salvación) mientras ponemos a un lado los temas que son exteriormente menos atractivos (tal como el juicio y la condenación de los impíos).

Un repaso de la mayoría de los himnarios más que colaborará este punto. Aún el amor y el juicio son ambos aspectos importantes de como Dios trata con la humanidad, y no tenemos la libertad de negar uno a favor del otro. Para que podamos totalmente apreciar el carácter de Dios, tenemos que considerar y meditar sobre todos Sus atributos – no solamente los que encontramos cómodos.

El libro de los Salmos presenta muchas pinturas bonitas de la gracia, el amor y la salvación ofrecido por Dios por medio de Cristo, mientras evita de ignorar Su justo juicio y enojo contra el pecado. Así que es un libro de adoración que nos mantiene anclados en el consejo entero de Dios, alimentando nuestras almas con ambas, la carne «dulce» y «amarga» de la Palabra de Dios.

Nos provee una base de unidad

Hay una cantidad de himnarios en uso entre los cristianos evangélicos, cada uno contiene canciones de adoración que reflejan la herencia teológica particular y convicciones de las iglesias que las usan. Hay en ciertos himnos encontrados en ellos que contienen posiciones doctrinales con que cristianos de otras denominaciones estén de desacuerdo. Pero tal dificultad no existe con los Salmos. Son la pura Palabra de Dios.

Por lo tanto, proveen un himnario para la iglesia que realmente cruza todas las divisiones denominacionales. Los Salmos no reflejan el entendimiento doctrinal particular de cualquier individuo o grupo. Trae ante nosotros la mente de Dios y su contenido debería ser universalmente aceptable entre todos los creyentes.

¡Imagina que logros se podían realizar en unificando la iglesia si todo el pueblo de Dios hiciera Sus canciones el tema de su adoración cada tiempo que se juntarán para el culto corporal! En vez de llenar nuestras mentes con dosis regular de nuestras propias doctrinas particulares, estuviésemos llenado nuestros corazones con la Palabra de Dios y aprendiendo juntos del grandes temas de los Salmos bíblicos.

Este panfleto solamente ha rascado el superficie sobre la práctica de cantando los Salmos exclusivamente en el culto corporal. Nuestro deseo es que haya sido una ayuda para explicarle porque mantenemos esta convicción, tanto como trayendo ante tu atención algunos maravillosos beneficios de cantar las canciones inspiradas de Dios. Si tienes más preguntas sobre este tema, con todo gusto le podemos recomendar más material para estudiar. Que Dios nos guié a cada uno de nosotros a un entendimiento más profundo de lo que se entiende de adorarle «en espíritu y en verdad».


©1996, 2008 Douglas W. Comin, Crown & Covenant Publications

Traducido por Edgar A Ibarra Jr. y el Rev. Caesar Arevalo, 2013.




[volver al menu]