Presbiteriano Reformado - El Catecismo Mayor de Westminster (original de 1648)



El Catecismo Mayor

Acordado por la Asamblea de Teólogos en Westminster, con la asistencia de los delegados de la Iglesia de Escocia, como parte de la uniformidad pactada y establecida en religión entre las iglesias de Cristo en los reinos de Escocia, Inglaterra e Irlanda.

Aprobado por la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, en 1648, para ser un Directorio para catequizar a los que tienen habilidad en la fundación religiosa. Con pruebas de las Escrituras.

Asamblea en Edimburgo, 12 de julio 1648. Sesión 10.

Acta aprobando el Catecismo Mayor.

La Asamblea General habiendo examinado y considerando gravemente y exactamente el Catecismo Mayor, en acuerdo con la Asamblea de los Teólogos juntándose en Westminster, con la ayuda de los Delegados de esta Iglesia, las copias del mismo siendo copiadas y mandadas a los Presbiterios, para ser examinadas aun más; y la insinuación pública haciéndose con frecuencia en esta Asamblea, que cada uno que tuvo cualquiera duda o objeciones sobre ello puedan declararlo; encontramos que en examinándolo, que el dicho Catecismo es agradable a la Palabra de Dios, y en nada contrario a la doctrina recibida, en nada contrario a la adoración pública de Dios, en nada contrario de la disciplina y en nada contrario del gobierno de esta Iglesia; una parte necesaria de la propuesta uniformidad en la religión, y un tesoro rico para aumentar el conocimiento entre las personas de Dios: y así pues la Asamblea, en bendiciendo al Señor que tan excelente un Catecismo es preparado, así que ellos aprueban el mismo, como una parte de la uniformidad; concordando, por su parte, que sea un Catecismo común para los tres reinos, y para una Guía para catequizar tales como han atenido alguna habilidad en el conocimiento de la fundación de la religión.



P. 1. ¿Cuál es el fin principal y más noble del hombre?

R. El fin principal y más noble del hombre es el de glorificar a Dios[1] y gozar de él para siempre[2].

[1] Romanos 11:36 1 Corintios 10:31 [2] Salmo 73:24-28 Juan 17:21-23

P. 2. ¿Cómo sabemos que hay Dios?

R. La mera luz de la naturaleza en el hombre y las obras de Dios manifiestan plenamente que Dios[1] existe, pero Su Palabra y Espíritu son los únicos que suficiente y eficazmente lo revelan a los hombres para la salvación de ellos[2].

[1] Romanos 1:19, 20 Salmo 19:1-3 Hechos 17:28 [2] 1 Corintios 2:9, 10 2 Timoteo 3:15-17 Isaías 59:21

P. 3. ¿Qué es la palabra de Dios?

R. Las Santas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son la palabra de Dios[1], la única regla de fe y obediencia[2].

[1] 2 Timoteo 3:16 2 Pedro 1:19-21 [2] Efesios 2:20 Apocalipsis 22:18, 19 Isaías 8:20 Lucas 16:29, 31 Gálatas 1:8, 9 2 Timoteo 3:15, 16

P. 4. ¿Cómo sabemos que las Escrituras son la palabra de Dios?

R. Las Escrituras manifiestan en si mismas que son la palabra de Dios por su majestad[1] y pureza[2], por el consentimiento de todas sus partes[3], y por el fin que se proponen en el todo, que es dar toda gloria a Dios[4]; por su luz y poder para convencer a los pecadores, para consolar y edificar a los creyentes para la salvación[5]; pero el Espíritu de Dios dando testimonio con las Escrituras y por medio de ellas al corazón del hombre, es el único que puede persuadir plenamente de que son la verdadera palabra de Dios[6].

[1] Óseas 8:12 1 Corintios 2:6, 7, 13 Salmo 119:18, 129 [2] Salmo 12:6 Salmo 119:140 [3] Hechos 10:43 Hechos 26:22 [4] Romanos 3:19, 27 [5] Hechos 28:28 Hebreos 4:12 Santiago 1:18 Salmo 19:7-9 Romanos 15:4 Hechos 15:4 Hechos 20:32 [6] Juan 16:13, 14 1 Juan 2:20, 27 Juan 20:31

P. 5. ¿Qué es lo que principalmente enseñan las Escrituras?

R. Lo que principalmente enseñan las Escrituras es lo que el hombre ha de creer respecto a Dios y los deberes que Dios impone al hombre[1].

[1] 2 Timoteo 1:13

LO QUE EL HOMBRE DEBE CREER RESPECTO A DIOS.

P. 6. ¿Qué nos enseñan las Escrituras respecto a Dios?

R. Las Escrituras nos enseñan lo que Dios es[1], las personas que hay en la divinidad[2], sus decretos[3] y la ejecución de sus decretos[4].

[1] Hebreos 11:6 [2] 1 Juan 5:7 [3] Hechos 15:14, 15, 18 [4] Hechos 4:27, 28

P. 7. ¿Qué es Dios?

R. Dios es un espíritu[1], en sí y por sí mismo infinito en su ser[2], gloria[3], bienaventuranza[4] y perfección[5], suficiente para todo[6], eterno[7], inmutable[8], incomprensible[9], omnipresente[10], todopoderoso[11], omnisciente[12], muy sabio[13], y muy santo[14], y justísimo[15], misericordioso y lleno de gracia, paciente y abundante en bondad y verdad[16].

[1] Juan 4:24 [2] Éxodo 3:14 Job 11:7-9 [3] Hechos 7:2 [4] 1 Timoteo 6:15 [5] Mateo 5:48 [6] Génesis 17:1 [7] Salmo 90:2 [8] Malaquías 3:6 Santiago 1:17 [9] 1 Reyes 8:27 [10] Salmo 139:1-13 [11] Apocalipsis 4:8 [12] Hebreos 4:13 Salmo 147:5 [13] Romanos 16:27 [14] Isaías 6:3 Apocalipsis 15:4 [15] Deuteronomio 32:4 [16] Éxodo 34:6

P. 8. ¿Hay más de un Dios?

R. No hay sino uno solo, el Dios vivo y verdadero[1].

[1] Deuteronomio 6:4 1 Corintios 8:4, 6 Jeremías 10:10

P. 9. ¿Cuántas personas hay en la divinidad?

R. Hay tres personas en la divinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; estas tres son un eterno y verdadero Dios, las mismas en sustancia, iguales en poder y en gloria, aun cuando se distinguen por atributos personales[1].

[1] 1 Juan 5:7 Mateo 3:16, 17 Mateo 28:19 2 Corintios 8:14 Juan 10:30

P. 10. ¿Cuáles son los atributos personales de las tres personas de la Divinidad?

R. Es propio del Padre haber engendrado al Hijo[1], y del Hijo ser engendrado del Padre[2], y del Espíritu Santo proceder del Padre y del Hijo desde la eternidad[3].

[1] Hebreos 1:5, 6, 8 [2] Juan 1:14, 18 [3] Juan 15:26 Gálatas 4:6

P. 11. ¿Cómo sabemos que el Hijo y el Espíritu Santo son Dios, iguales con el Padre?

R. Las Escrituras manifiestan que el Hijo y el Espíritu Santo son Dios, iguales con el Padre, atribuyéndoles nombres[1], atributos[2], obras[3], y adoración[4] que solo son propios en Dios.

[1] Isaías 6:3, 5, 8 Juan 12:41 con Hechos 28:25 1 Juan 5:20 Hechos 5:3, 4 [2] Juan 1:1 Isaías 9:6 Juan 2:24, 25 1 Corintios 2:10, 11 [3] Colosenses 1:16 Génesis 1:2 [4] Mateo 28:19 2 Corintios 13:14

P. 12. ¿Cuáles son los decretos de Dios?

R. Los decretos de Dios son los actos santos, sabios y libres del consejo de su propia voluntad[1], por los que desde la eternidad y para su propia gloria ha preordenado, inmutablemente todo lo que sucede en el tiempo[2], especialmente en lo que toca a los ángeles y a los hombres.

[1] Efesios 1:11 Romanos 11:33 Romanos 9:14, 15, 18 [2] Efesios 1:4, 11 Romanos 9:22, 23 Salmo 33:11

P. 13. ¿Qué es lo que Dios ha decretado especialmente con respecto a los ángeles y a los hombres?

R. Dios, por un decreto eterno e inmutable, por su puro amor, para alabanza de su gracia gloriosa que se manifiesta en debido tiempo, ha elegido algunos ángeles para la gloria[1]; y en Cristo ha escogido a algunos hombres para la vida eterna y al mismo tiempo, los medios para ellos[2]; así también, conforme a su poder soberano y al consejo inescrutable de su propia voluntad (por lo que él concede o retira su favor según le place), ha pasado por alto, y ha preordenado el resto para deshonra e ira, aplicada a ellos por sus pecados, para alabanza de la gloria de su justicia[3].

[1] 1 Timoteo 5:21 [2] Efesios 1:4-6 2 Tesalonicenses 2:13, 14 [3] Romanos 9:17, 18, 21, 22 Mateo 11:25, 26 2 Timoteo 2:20 Judas 4 1 Pedro 2:8

P. 14. ¿Cómo ejecuta Dios sus decretos?

R. Dios ejecuta sus decretos en las obras de creación y de providencia; conforme a su presciencia infalible y el libre e inmutable consejo de su propia voluntad[1].

[1] Efesios 1:11

P. 15. ¿Cuál es la obra de creación?

R. La obra de creación es aquella por la cual Dios en el principio, por el poder de su palabra, hizo de la nada el mundo y todas las cosas que hay en éste, haciéndolas por sí mismo, en el espacio de seis días y todas muy buenas[1].

[1] Génesis 1 Hebreos 11:3 Proverbios 16:4

P. 16. ¿Cómo creó Dios a los ángeles?

R. Dios creó todos los ángeles[1], espíritus[2], inmortales[3], santos[4], con un conocimiento sobresaliente[5], fuertes en poder[6], para ejecutar sus mandamientos y para alabar Su nombre[7], pero expuestos a cambiar[8].

[1] Colosenses 1:16 [2] Salmo 104:4 [3] Mateo 22:30 [4] Mateo 25:31 [5] 2 Samuel 14:17 Mateo 24:36 [6] 2 Tesalonicenses 1:7 [7] Salmo 103:20, 21 [8] 2 Pedro 2:4

P. 17. ¿Cómo creó Dios al hombre?

R. Después que Dios hizo a todas las criaturas creó al hombre, varón y hembra[1], formando el cuerpo del hombre del polvo de la tierra[2], y a la mujer de una costilla del hombre[3]; los dotó de almas vivientes, racionales e inmortales[4], haciéndolos conforme a su propia imagen[5], en ciencia[6], justicia y santidad[7], teniendo la ley de Dios escrita en su corazón[8], con poder para cumplirla[9], con dominio sobre las criaturas[10], aunque expuestos a caer[11].

[1] Génesis 1:27 [2] Génesis 2:7 [3] Génesis 2:22 [4] Génesis 2:7 Job 35:11 Eclesiastés 12:7 con Mateo 10:28 y con Lucas 23:43 [5] Génesis 1:27 [6] Colosenses 3:10 [7] Efesios 4:24 [8] Romanos 2:14, 15 [9] Eclesiastés 7:29 [10] Génesis 1:28 [11] Génesis 3:6 Eclesiastés 7:29

P. 18. ¿Cuáles son las obras de providencia de Dios?

R. Las obras de providencia de Dios son su santa[1], sabia[2] y poderosa preservación[3], y gobierno de todas sus criaturas[4], a las cuales ordena así como a todas las acciones de ellas[5], para su propia gloria[6].

[1] Salmo 145:17 [2] Salmo 104:24 Isaías 28:29 [3] Hebreos 1:3 [4] Salmo 103:19 [5] Mateo 10:29, 31 Génesis 45:7 [6] Romanos 11:36 Isaías 63:14

P. 19. ¿Cuál es la providencia de Dios para con los ángeles?

R. Dios por su providencia permitió que algunos de los ángeles voluntaria e irremediablemente, cayeran en pecado y condenación[1], limitándolos y disponiéndolos a ellos y a todos sus pecados para su propia gloria[2], estableciendo a los demás en la santidad y en la felicidad[3], y empleándolos a todos[4] según le place en la administración de su poder, misericordia y justicia[5].

[1] Judas 6 2 Pedro 2:4 Hebreos 2:16 Juan 8:44 [2] Job 1:12 Mateo 8:31 [3] 1 Timoteo 5:21 Marcos 8:38 Hebreos 12:22 [4] Salmo 104:4 [5] 2 Reyes 19:35Hebreos 1:14

P. 20. ¿Cuál fue la providencia de Dios para con el hombre en el estado en que éste fue creado?

R. La providencia de Dios para con el hombre en el estado en que éste fue creado consiste en haberle colocado en el paraíso para que lo cultivara y concediéndole libertad para comer del fruto de la tierra[1], poniendo las criaturas bajo su dominio[2], e instituyendo el matrimonio para su ayuda[3], proporcionándole la comunión con él[4]; instituyendo el Día de Reposo [5], entrando en un pacto de vida con el hombre bajo condición de obediencia personal, perfecta y perpetua[6], del cual el árbol de la vida era una prenda[7]; prohibiéndole comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, bajo pena de muerte[8].

[1] Génesis 2:8, 15, 16 [2] Génesis 1:28 [3] Génesis 2:18 [4] Génesis 1:26-29 Génesis 3:8 [5] Génesis 2:3 [6] Gálatas 3:12 [7] Génesis 2:9 [8] Génesis 2:17

P. 21. ¿Permaneció el hombre en aquel primer estado en que Dios le creó?

R. Nuestros primeros padres dejados a su libre albedrío, por la tentación de Satanás, transgredieron el mandamiento de Dios comiendo del fruto prohibido, cayendo así del estado de inocencia en que fueron creados[1].

[1] Génesis 3:6-8, 13 Eclesiastés 7:29 2 Corintios 11:3

P. 22. ¿Cayó todo el género humano en la primera trasgresión?

R. Habiéndose hecho el pacto con Adán como con una persona pública, no para él solo sino también para su posteridad, todo el genero humano, descendiendo de él según la generación ordinaria[1], pecó en él y cayó con él en la primera trasgresión[2].

[1] Hechos 17:26 [2] Génesis 2:16, 17 comparé con Romanos 5:13-20 y con 1 Corintios 15:21, 22

P. 23. ¿A qué estado redujo la caída al hombre?

R. La caída redujo al hombre a un estado de pecado y de miseria[1].

[1] Romanos 5:12 Romanos 3:23

P. 24. ¿Qué es el pecado?

R. El pecado es la falta de conformidad con la ley de Dios o la trasgresión de la misma, la cual ha sido dada como regla a la criatura racional[1].

[1] 1 Juan 3:4 Gálatas 3:10, 12

P. 25. ¿En qué consiste lo pecaminoso del estado en que cayó el hombre?

R. Lo pecaminoso del estado en que cayó el hombre consiste en la culpabilidad del primer pecado de Adán[1], la falta de justicia original en que aquel fue creado, la corrupción de toda su naturaleza por lo cual está enteramente indispuesto, incapacitado y en oposición a todo lo que es bueno espiritualmente, e inclinado de un modo completo a lo malo, en cuyo estado permanece hasta el día de hoy[2], y al cual se le llama, comúnmente pecado original, del que proceden todas nuestras transgresiones actuales[3].

[1] Romanos 5:12, 19 [2] Romanos 3:10-19 Efesios 2:1-3 Romanos 5:6 Romanos 8:7, 8 Génesis 6:5 [3] Santiago 1:14, 15 Mateo 15:19

P. 26. ¿Cómo se ha trasmitido el primer pecado de nuestros primeros padres a su posteridad?

R. El pecado original se ha trasmitido de nuestros primeros padres a su posteridad por generación natural, pues todos los que proceden de ellos así de esta manera, son concebidos y nacidos en pecado[1].

[1] Salmo 51:5 Job 14:4 Job 15:14 Juan 3:6

P. 27. ¿En qué consiste la miseria del estado en que cayó el hombre?

R. La caída hizo que el género humano perdiera la comunión con Dios[1], y quedara bajo el desagrado de éste; de manera que somos por naturaleza hijos de ira[2], esclavos de Satanás[3] y justamente expuestos a todo castigo tanto en este mundo como en el venidero[4].

[1] Génesis 3:8, 10, 24 [2] Efesios 2:2, 3 [3] 2 Timoteo 2:26 [4] Génesis 2:17 Lamentaciones 3:39 Romanos 6:23 Mateo 255:41, 46 Judas 7

P. 28. ¿Cuáles son los castigos del pecado en este mundo?

R. Los castigos del pecado en este mundo son: en lo interno, ceguera del entendimiento[1], un juicio réprobo [2], expuestos a intensas creencias falsas[3], dureza de corazón[4], horror de conciencia[5], y afecciones viles[6]; en lo externo, cosas tales como la maldición de Dios sobre las criaturas por causa nuestra[7] y todos los males que vienen sobre nuestro cuerpo, nombre, estado, relaciones y empleos[8], juntamente con la muerte misma[9].

[1] Efesios 4:18 [2] Romanos 1:28 [3] 2 Tesalonicenses 2:11 [4] Romanos 2:5 [5] Isaías 33:14 Génesis 4:13 Mateo 27:4 [6] Romanos 1:26 [7] Génesis 3:17 [8] Deuteronomio 28:15-18 [9] Romanos 6:21, 23

P. 29. ¿Cuál será el castigo del pecado en el mundo venidero?

R. El castigo del pecado en el mundo venidero será la separación eterna de la benéfica presencia de Dios, y los más grandes tormentos interminables (tanto en alma como en cuerpo) en el fuego del infierno para siempre [1].

[1] 2 Tesalonicenses 1:9 Marcos 9:43, 44, 46, 48 Lucas 16:24

P. 30. ¿Dejó Dios a todo el género humano perecer en su estado de pecado y de miseria?

R. Dios no dejó perecer a todos los hombres en su estado de pecado y de miseria[1], en que habían caído por el quebrantamiento del primer pacto llamado comúnmente Pacto de Obras[2], sino que por su puro amor y misericordia libertó a sus elegidos, sacándolos de tal estado e introduciéndolos en uno de salvación por un segundo pacto generalmente llamado Pacto de Gracia[3].

[1] 1 Tesalonicenses 5:9 [2] Gálatas 3:10, 12 [3] Tito 3:4-7 Gálatas 3:21 Romanos 3:20-22

P. 31. ¿Con quién fue hecho el Pacto de Gracia?

R. El Pacto de Gracia fue hecho con Cristo como segundo Adán, y en Él con todos los elegidos como su simiente[1].

[1] Gálatas 3:16 Romanos 5:15 Isaías 53:10, 11

P. 32. ¿Cómo se manifiesta la gracia de Dios en el segundo pacto?

R. La gracia de Dios se manifiesta en el segundo pacto, en que Dios libremente ha provisto y ofrecido a los pecadores un Mediador[1], así como la vida y la salvación por éste[2], requiriendo la fe como condición para que ellos tengan parte en él[3], prometiendo y dando su Espíritu Santo a todos sus elegidos[4], obrando en ellos tanto la fe[5], como todas las otras gracias salvadoras[6], capacitándolos para toda obediencia santa[7], como la evidencia de la verdad de su fe[8], y de su gratitud a Dios[9], y como el camino que él les ha señalado para la salvación[10].

[1] Génesis 3:15 Isaías 42:6 Juan 6:27 [2] 1 Juan 5:11, 12 [3] Juan 3:16 Juan 1:12 [4] Proverbios 1:23 [5] 2 Corintios 4:13 [6] Gálatas 5:22, 23 [7] Ezequiel 36:27 [8] Santiago 2:18, 22 [9] 2 Corintios 5:14, 15 [10] Efesios 2:18

P. 33. ¿Ha sido el Pacto de Gracia administrado siempre de la misma manera?

R. El Pacto de Gracia no ha sido administrado siempre de la misma manera, sino que la administración de él bajo el Antiguo Testamento fue diferente de aquella bajo la cual se administra en el Nuevo[1].

[1] 2 Corintios 3:6-9

P. 34. ¿Cómo fue administrado el Pacto de Gracia bajo el Antiguo Testamento?

R. El Pacto de Gracia fue administrado bajo el Antiguo Testamento por promesas[1], profecías[2], sacrificios[3], la circuncisión[4], la pascua[5], y otros tipos y ordenanzas; todas las cuales señalaban al Cristo que había de venir, y al mismo tiempo eran suficientes para edificar a los elegidos en la fe de un Mesías prometido[6], por quien tenían remisión de pecados y salvación eterna[7].

[1] Romanos 15:8 [2] Hechos 3:20, 24 [3] Hebreos 10:1 [4] Romanos 4:11 [5] 1 Corintios 5:7 [6] Hebreos 8, 9, 10 Hebreos 11:13 [7] Gálatas 3:7-9, 14

P. 35. ¿Cómo se administra el Pacto de Gracia bajo el Nuevo Testamento?

R. Bajo el Nuevo Testamento, cuando Cristo la sustancia fue exhibido, el Pacto de Gracia fue y será administrado por la predicación de la Palabra[1], por la administración de los sacramentos del bautismo[2], y de la Cena del Señor[3], en los que la gracia y la salvación se manifiestan con más plenitud, evidencia y eficacia a todas las naciones[4].

[1] Marcos 16:15 [2] Marcos 28:19, 20 [3] 1 Corintios 11:23-25 [4] 2 Corintios 3:6 hasta el fin Hebreos 8:6, 10, 11 Mateo 28:19

P. 36. ¿Quién es el Mediador del pacto de gracia?

R. El único Mediador del pacto de gracia es el Señor Jesucristo[1], quien siendo el Hijo eterno de Dios, de la misma sustancia que el Padre e igual a Él[2], en la plenitud del tiempo se hizo hombre[3], y así fue y continúa siendo, Dios y hombre en dos naturalezas completas y distintas en una sola persona para siempre[4].

[1] 1 Timoteo 2:5 [2] Juan 1:1, 14 Juan 10:30 Filipenses 2:6 [3] Gálatas 4:4 [4] Lucas 1:35 Romanos 9:5 Colosenses 2:9 Hebreos 7:24-25

P. 37. ¿Cómo se hizo Cristo hombre siendo el Hijo de Dios?

R. Cristo el Hijo de Dios se hizo hombre tomando para sí un cuerpo verdadero y una alma racional[1], siendo concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, de la sustancia de ella, de la que nació[2], mas sin pecado[3].

[1] Juan 1:14 Mateo 26:38 [2] Lucas 1:27, 31, 35, 42 Gálatas 4:4 [3] Hebreos 4:15 Hebreos 7:26

P. 38. ¿Por qué el Mediador debía de ser Dios?

R. Hubo necesidad de que el Mediador fuese Dios para que pudiera sostener y guardar la naturaleza humana de sucumbir bajo la ira infinita de Dios y bajo el poder de la muerte[1]; para darles dignidad y eficacia a sus sufrimientos, obediencia e intercesión[2]; y para satisfacer así la justicia de Dios[3], alcanzar su favor[4], redimir un pueblo especial[5], darles su Espíritu a sus elegidos[6], vencer a todos sus enemigos[7], y traer a su pueblo a la salvación eterna[8].

[1] Hechos 2:24, 25 Romanos 1:4 compare con Hechos 9:14 [2] Hechos 20:28 Hebreos 9:14 Hebreos 7:25-28 [3] Romanos 3:24-26 [4] Efesios 1:6 Mateo 3:17 [5] Tito 2:13, 14 [6] Gálatas 4:6 [7] Lucas 1:68, 69, 71, 74 [8] Hebreos 5:8, 9 Hebreos 9:11-15

P. 39. ¿Por qué debía ser hombre el Mediador?

R. Era necesario que el Mediador fuese hombre para que fuera enaltecida nuestra naturaleza[1], pudiera prestar obediencia a la ley[2], sufrir e interceder por nosotros en nuestra naturaleza[3], y sentir con nosotros nuestras debilidades[4]; para que pudiéramos recibir la adopción de hijos[5], y tuviéramos animo y libre acceso al trono de la gracia[6].

[1] Hebreos 2:16 [2] Gálatas 4:4 [3] Hebreos 2:14 Hebreos 7:24-25 [4] Hebreos 4:15 [5] Gálatas 4:5 [6] Hebreos 4:16

P. 40. ¿Por qué el Mediador debía de ser Dios y hombre en una sola persona?

R. Era necesario que el Mediador que iba a reconciliar a Dios y al hombre fuese Dios y hombre y esto en una sola persona, para que las obras propias de cada naturaleza las aceptara Dios por nosotros[1], y fuera la base de nuestra confianza como las obras de toda la persona[2].

[1] Mateo 1:21, 23 Mateo 3:17 Hebreos 9:14 [2] 1 Pedro 2:6

P. 41. ¿Por qué nuestro Mediador fue llamado Jesús?

R. Nuestro Mediador fue llamado Jesús porque él salvaría a su pueblo de todos sus pecados[1].

[1] Mateo 1:21

P. 42. ¿Por qué nuestro Mediador fue llamado Cristo?

R. Nuestro Mediador fue llamado Cristo porque fue ungido sin medida con el Espíritu Santo[1], y así fue apartado y plenamente revestido con toda autoridad y capacidad[2], para que desempeñara los oficios de profeta[3], sacerdote[4], y rey de su iglesia[5], tanto en el estado de humillación como en el de exaltación.

[1] Juan 3:34 Salmo 45:7 [2] Juan 6:27 Mateo 28:18-20 [3] Hechos 3:21, 22 Lucas 4:18, 21 [4] Hebreos 5:5-7 Hebreos 4:14, 15 [5] Salmo 2:6 Mateo 21:5 Isaías 9:6, 7 Filipenses 2:8-11

P. 43. ¿Cómo desempeña Cristo el oficio de profeta?

R. Cristo desempeña el oficio de profeta revelando a su iglesia en todas las épocas[1], por su palabra y Espíritu[2], y por revelaciones hechas de diversas maneras[3], toda la voluntad de Dios[4], sobre todas las cosas concernientes a la edificación y salvación de su pueblo[5].

[1] Juan 1:18 [2] 1 Pedro 1:10-12 [3] Hebreos 1:1, 2 [4] Juan 15:15 [5] Hechos 20:32 Efesios 4:11-13 Juan 20:31

P. 44. ¿Cómo desempeña Cristo el oficio de sacerdote?

R. Cristo desempeña el oficio de sacerdote en haberse ofrecido a sí mismo una sola vez en sacrificio sin mancha a Dios[1], para hacer la reconciliación por los pecados de su pueblo[2], y en interceder continuamente por ellos[3].

[1] Hebreos 9:14, 28 [2] Hebreos 2:17 [3] Hebreos 7:25

P. 45. ¿Cómo desempeña Cristo el oficio de rey?

R. Cristo desempeña el oficio de rey entresacando del mundo un pueblo para sí mismo[1], en darle oficiales[2], leyes[3], censuras, a través de lo cual él lo gobierna de una manera visible[4]; en conceder su gracia salvadora a sus elegidos[5], recompensando su obediencia[6], y castigándoles por sus pecados para su corrección[7], preservándoles y sosteniéndoles en todas las tentaciones y sufrimientos[8], restringiendo y venciendo a todos sus enemigos[9], y ordenando poderosamente todas las cosas para su propia gloria[10], y para el bien de ellos[11]; y asimismo en tomar venganza en los que no conocen a Dios ni obedecen el evangelio[12].

[1] Hechos 15:14-16 Isaías 55:4, 5 Génesis 49:10 Salmo 110:3 [2] Efesios 4:11, 12 1 Corintios 12:28 [3] Isaías 33:22 [4] Mateo 18:17, 18 1 Corintios 5:4, 5 [5] Hechos 5:31 [6] Apocalipsis 22:12 Apocalipsis 2:10 [7] Apocalipsis 3:19 [8] Isaías 58:9 [9] 1 Corintios 15:25 Salmo 110 [10] Romanos 14:10, 11 [11] Romanos 8:28 [12] 2 Tesalonicenses 1:8, 9 Salmo 2:8, 9

P. 46. ¿Cuál fue el estado de humillación de Cristo?

R. El estado de humillación de Cristo fue aquella baja condición en la cual por amor a nosotros se despojó de su gloria y tomó la forma de siervo en su concepción, nacimiento, vida y muerte, y después de ésta hasta la resurrección[1].

[1] Filipenses 2:6-8 Lucas 1:31 2 Corintios 8:9 Hechos 2:24

P. 47 ¿Cómo se humilló Cristo en su concepción?

R. Cristo se humilló en su concepción y nacimiento en que siendo desde la eternidad el Hijo de Dios en el seno del Padre, le plació en el cumplimiento del tiempo hacerse el hijo del hombre, hecho de una mujer de condición humilde, y nacer de ella, con otras diversas circunstancias que hace extraordinaria su humillación[1].

[1] Juan 1:14, 18 Gálatas 4:4 Lucas 2:7

P. 48. ¿Cómo se humilló Cristo en esta vida?

R. Cristo se humilló en esta vida al sujetarse a la ley[1], la que cumplió perfectamente[2], y al luchar con los oprobios del mundo[3], las tentaciones de Satanás[4], las debilidades de su carne, tanto las comunes a la naturaleza del hombre como las que acompañan especialmente a los de condición humilde[5].

[1] Gálatas 4:4 [2] Mateo 5:17, 19 [3] Salmo 22:6 Hebreos 12:2, 3 [4] Mateo 4:1-12 Lucas 4:13 [5] Hebreos 2:17, 18 Hebreos 4:15 Isaías 52:13, 14

P. 49. ¿Cómo se humilló Cristo en su muerte?

R. Cristo se humilló en su muerte al haber sido entregado por Judas[1], abandonado por sus discípulos[2], despreciado y desechado por el mundo[3], condenado por Pilato y atormentado por sus perseguidores[4]; en haber luchado también con los terrores de la muerte y con los poderes de las tinieblas, y sentido y llevado el peso de la ira de Dios[5], en haber puesto su vida como ofrenda por el pecado[6], y en sufrir la muerte dolorosa, ignominiosa y maldita de la cruz[7].

[1] Mateo 27:4 [2] Mateo 26:56 [3] Isaías 53:2, 3 [4] Mateo 27:26-50 Juan 19:34 [5] Lucas 22:44 Mateo 27:46 [6] Isaías 53:10 [7] Filipenses 2:8 Hebreos 12:2 Gálatas 3:13

P. 50. ¿Cómo se humilló Cristo después de la muerte?

R. La humillación de Cristo después de la muerte consistió en ser sepultado[1], en continuar en el estado de la muerte y bajo el poder de ésta hasta el tercer día[2]; lo que se ha expresado otras veces en estas palabras: Descendió al infierno.

[1] 1 Corintios 15:3, 4 [2] Salmo 16:10 Hechos 2:24-27, 31 Romanos 6:9 Mateo 12:40

P. 51. ¿Cuál es el estado de exaltación de Cristo?

R. El estado de exaltación de Cristo comprende su resurrección[1], ascensión[2], el estar sentado a la diestra del Padre[3], y el venir otra vez a juzgar el mundo[4].

[1] 1 Corintios 15:4 [2] Marcos 16:19 [3] Efesios 1:20 [4] Hechos 1:11 Hechos 17:31

P. 52. ¿Cómo fue exaltado Cristo en su resurrección?

R. Cristo fue exaltado en su resurrección, en que, no habiendo visto corrupción en su muerte (en la que no pudo ser retenido[1]), y teniendo el mismo cuerpo en que sufrió con las propiedades esenciales que corresponden al cuerpo [2] (pero sin mortalidad y otras debilidades comunes de esta vida,) unido realmente a su alma[3], él se levantó por su propio poder al tercer día de entre los muertos[4]; por lo cual él se declaró a sí mismo ser Hijo de Dios[5], satisfizo la justicia divina[6], conquisto la muerte y a él que tuvo poder sobre la muerte[7], para ser así el Señor de los vivos y los muertos[8]. Todo esto lo hizo como persona pública[9], como la cabeza de su Iglesia[10], para justificarla[11], vivificarla en la gracia[12], sostenerla contra los enemigos[13], y asegurar a los suyos la resurrección de entre los muertos en el último día[14].

[1] Hechos 2:24, 27 [2] Lucas 24:39 [3] Romanos 6:9 Apocalipsis 1:18 [4] Juan 10:18 [5] Romanos 1:4 [6] Romanos 8:34 [7] Hebreos 2:14 [8] Romanos 14:9 [9] 1 Corintios 15:21, 22 [10] Efesios 1:20, 22, 23 Colosenses 1:18 [11] Romanos 4:25 [12] Efesios 2:1, 5, 6 Colosenses 2:12 [13] 1 Corintios 15:25, 27 [14] 1 Corintios 15:20

P. 53. ¿Cómo fue exaltado Cristo en su ascensión?

R. Cristo fue exaltado en su ascensión en que habiendo aparecido y conversado frecuentemente con sus discípulos después de su resurrección, hablándoles de las cosas pertenecientes al reino de Dios[1], y dándoles la comisión de predicar el evangelio en todas las naciones[2]; cuarenta días después de su resurrección, él, en nuestra naturaleza y como cabeza nuestra[3], triunfante sobre sus enemigos[4], subió visiblemente a los más altos cielos para recibir dones para los hombres[5], y elevar nuestros afectos hacia arriba[6], y preparar un lugar para nosotros[7], donde él está y continuará hasta su segunda venida[8].

[1] Hechos 1:2, 3 [2] Mateo 28:19, 20 [3] Hebreos 6:20 [4] Hebreos 6:20 [5] Hechos 1:9-11 Efesios 4:10 Salmo 68:18 [6] Colosenses 3:1, 2 [7] Juan 14:3 [8] Hechos 3:21

P. 54. ¿Cómo ha sido Cristo exaltado en sentarse a la diestra de Dios?

R. Cristo ha sido exaltado en sentarse a la diestra de Dios en que como Dios hombre fue elevado al más alto favor con Dios el Padre[1], con toda la plenitud de gozo[2], gloria[3], y poder sobre todas las cosas en el cielo y en la tierra[4]: en reunir y defender a su iglesia y subyugar a sus enemigos, en enriquecer a su pueblo y a sus ministros con gracias y dones[5] y en interceder por ellos[6].

[1] Filipenses 2:9 [2] Hechos 2:28 Salmo 16:11 [3] Juan 17:5 [4] Efesios 1:22 1 Pedro 3:22 [5] Efesios 4:10-12 Salmo 110 [6] Romanos 8:34

P. 55. ¿Cómo intercede Cristo?

R. Cristo intercede apareciendo en nuestra naturaleza continuamente delante del Padre en el cielo[1], por el mérito de su obediencia y sacrificio en la tierra[2], por declarar su voluntad de haberlo aplicado a todos los creyentes[3], por responder a las acusaciones hechas contra estos[4], en procurarles paz de conciencia a pesar de las caídas diarias[5], así como el acceso con toda confianza al trono de la gracia[6], y la aceptación de sus personas[7] y servicios[8].

[1] Hebreos 9:12, 24 [2] Hebreos 1:3 [3] Juan 3:16 Juan 17:9, 20, 24 [4] Romanos 8:33, 34 [5] Romanos 5:1, 2 1 Juan 2:1, 2 [6] Hebreos 4:16 [7] Efesios 1:6 [8] 1 Pedro 2:5

P. 56. ¿Cómo será exaltado Cristo cuando venga otra vez a juzgar al mundo?

R. Cristo será exaltado cuando venga otra vez a juzgar al mundo en que él, que fue juzgado injustamente y condenado por hombres malvados[1], vendrá otra vez en el último día con gran poder[2], y en la plena manifestación de su gloria propia y en la de su Padre, con todos sus santos ángeles[3], con aclamación, con voz de arcángel y con trompeta de Dios[4], a juzgar al mundo en justicia [5].

[1] Hechos 3:14, 15 [2] Mateo 24:30 [3] Lucas 9:26 Mateo 35:31 [4] 1 Tesalonicenses 4:16 [5] Hechos 17:31

P. 57. ¿Qué beneficios ha logrado Cristo por su mediación?

R. Cristo ha logrado por su mediación, la redención[1], y todos los beneficios del pacto de gracia[2].

[1] Hebreos 9:12 [2] 2 Corintios 1:20

P. 58. ¿Cómo somos hechos partícipes de la redención que Cristo ha comprado?

R. Somos hechos partícipes de los beneficios comprados por Cristo, por la aplicación de ella a nosotros[1] lo cual es la obra especial de Dios Espíritu Santo[2].

[1] Juan 1:11, 12 [2] Tito 3:5, 6

P. 59. ¿Quiénes son hechos partícipes de la redención lograda por Cristo?

R. La redención es aplicada con toda certeza, y comunicada eficazmente a todos aquellos para quienes Cristo la compró[1], quienes en tiempo oportuno, son capacitados por el Espíritu Santo para creer en Cristo conforme al evangelio[2].

[1] Efesios 1:13, 14 Juan 6:37, 39 Juan 10:15, 16 [2] Efesios 2:8 2 Corintios 4:13

P. 60. ¿Pueden los que nunca han oído el evangelio y que por lo tanto no conocen a Cristo ni creen en él ser salvos según su modo de vivir conforme a la luz de la naturaleza?

R. Aquellos que nunca han oído el evangelio[1], que no conocen a Cristo[2], ni creen en él, no pueden ser salvos[3], aunque sean diligentes para ajustar su vida a la luz natural[4], y a las leyes de la religión que profesen[5]; ni tampoco hay salvación en ningún otro sino solamente en Cristo[6], quien es el único Salvador de su cuerpo, es a saber la iglesia[7].

[1] Romanos 10:14 [2] 2 Tesalonicenses 1:8, 9 Efesios 2:12 Juan 1:10-12 [3] Juan 8:24 Marcos 16:16 [4] 1 Corintios 1:20-24 [5] Juan 4:22 Romanos 9:31, 32 Filipenses 3:4-9 [6] Hechos 4:12 [7] Efesios 5:23

P. 61. ¿Serán salvos todos los que oyen el evangelio y viven en relación con la Iglesia?

R. No todos los que oyen el evangelio y viven en relación con la Iglesia visible serán salvos, sino solamente aquellos que son miembros verdaderos de la Iglesia invisible[1].

[1] Juan 12:38-40 Romanos 9:6 Mateo 22:14 Mateo 7:21 Romanos 10:7

P. 62. ¿Qué es la Iglesia visible?

R. La Iglesia visible es una sociedad formada por todos aquellos que en todos los tiempos y lugares del mundo han profesado o profesan la religión verdadera[1], juntamente con sus hijos[2].

[1] 1 Corintios 1:2 1 Corintios 12:13 Romanos 15:9-12 Apocalipsis 7:9 Salmo 2:8 Salmo 12:27-31 Salmo 45:17 Mateo 28:19, 20 Isaías 59:21 [2] 1 Corintios 7:14 Hechos 2:39 Romanos 11:16 Génesis 17:7

P. 63. ¿Cuáles son los privilegios especiales de la Iglesia visible?

R. La Iglesia visible tiene el privilegio de estar bajo el gobierno y cuidado especial de Dios[1]; de ser protegida y preservada en todos los tiempos, no obstante la oposición de todos sus enemigos[2]; de disfrutar de la comunión de los santos, los medios ordinarios de salvación[3], y las ofertas de gracia hechas por Cristo a todos los miembros de su iglesia por el ministerio del evangelio, testificando que todos los que creen en él serán salvos[4], y excluyendo a todos los que no vienen a él[5].

[1] Isaías 4:5, 6 1 Timoteo 4:10 [2] Salmo 115:1, 9 Isaías 31:4, 5 Zacarías 12:2, 3, 4, 8, 9 [3] Hechos 2:39, 42 [4] Salmo 147:19, 20 Romanos 9:4 Efesios 4:11, 12 Marcos 16:15, 16 [5][5] Juan 6:37

P. 64. ¿Qué es la Iglesia invisible?

R. La Iglesia invisible es todo el número de los elegidos que han sido, son y serán reunidos en uno bajo Cristo la cabeza[1].

[1] Efesios 1:10, 22, 23 Juan 10:16 Juan 11:52

P. 65. ¿Cuáles son los beneficios especiales de que gozan por Cristo los miembros de la Iglesia invisible?

R. Los miembros de la Iglesia invisible gozan por Cristo de unión y comunión con él en gracia y gloria[1].

[1] Juan 17:21 Efesios 2:5, 6 Juan 12:24

P. 66. ¿Cuál es la unión que los elegidos tienen con Cristo?

R. La unión que los elegidos tienen con Cristo es la obra de la gracia de Dios[1], por la que ellos espiritual y místicamente, pero real y de una manera inseparable son unidos a Cristo como su cabeza y esposo[2]; lo cual es hecho en su llamamiento eficaz[3].

[1] Efesios 1:22 Efesios 2:6-8 2] 1 Corintios 6:17 Juan 10:28 Efesios 5:23, 30 [3] 1 Pedro 5:10 1 Corintios 1:9

P. 67. ¿Qué es el llamamiento eficaz?

R. El llamamiento eficaz es la obra de la gracia y del poder omnipotente de Dios[1], por la que (de su libre y especial amor a sus elegidos y sin que haya en ellos algo para que lo mueva a ello[2]), en el tiempo aceptado los invita y atrae a Jesucristo por su palabra y Espíritu[3]; iluminando de una manera salvadora sus mentes[4], renovando y determinando de una manera poderosa sus voluntades[5], de tal manera, que ellos (aun cuando están muertos en pecado) por esta obra son hechos voluntarios y capaces para responder libremente a su llamamiento, y aceptar y abrazar la gracia ofrecida y trasmitida en él[6].

[1] Juan 5:25 Efesios 1:18-20 2 Timoteo 1:8, 9 [2] Tito 3:4, 5 Efesios 2:4, 5, 7, 8 Romanos 9:11 [3] 2 Corintios 5:20 compare con 2 Corintios 6:1, 2 Juan 6:44 2 Tesalonicenses 2:13, 14 [4] Hechos 26:18 1 Corintios 2:10, 12 [5] Ezequiel 11:19 Ezequiel 26:26, 27 Juan 6:45 [6] Efesios 2:5 Filipenses 2:13 Deuteronomio 30:6

P. 68. ¿Sólo los elegidos son eficazmente llamados?

R. Todos los elegidos y solamente ellos son eficazmente llamados[1], aun cuando otros son llamados externamente por el ministerio de la palabra[2], y gozan de las operaciones comunes del Espíritu[3], sin embargo, por su negligencia y desprecio voluntario de la gracia ofrecida a ellos son dejados justamente en su incredulidad y nunca vienen en verdad a Jesucristo[4].

[1] Hechos 13:48 [2] Mateo 22:14 [3] Mateo 7:22 Mateo 13:20, 21 Hebreos 6:4-6 [4] Juan 12:38-40 Hechos 28:25-27 Juan 6:64, 65 Salmo 81:11, 12

P. 69. ¿Cuál es la comunión en gracia que los miembros de la iglesia invisible tienen con Cristo?

R. La comunión en gracia que los miembros de la iglesia invisible tienen con Cristo, es la participación de la virtud de su mediación en la justificación[1], adopción[2], santificación y cualquiera otra cosa que en esta vida manifieste esta unión[3].

[1] Romanos 8:30 [2] Efesios 1:5 [3] 1 Corintios 1:30

P. 70. ¿Qué es la justificación?

R. La justificación es un acto de la libre gracia de Dios para con los pecadores[1], por el cual él perdona todos sus pecados, acepta y estima sus personas como justas a su vista[2]; y esto no por alguna cosa hecha en ellos o por ellos[3], sino solamente por la obediencia perfecta y satisfacción plena que dio Cristo que Dios les imputa[4], y que reciben por la fe únicamente[5].

[1] Romanos 3:22, 24, 25 Romanos 4:5 [2] 2 Corintios 5:19, 21 Romanos 3:22, 24, 25, 27, 28 [3] Tito 3:5, 7 Efesios 1:7 [4] Romanos 5:17-19 Romanos 4:6-8 [5] Hechos 10:43 Gálatas 2:16 Filipenses 3:9

P. 71. ¿Cómo es la justificación un acto de la libre gracia de Dios?

R. Aunque Cristo, por su obediencia y muerte satisfizo propia, real y plenamente la justicia de Dios en representación de los que son justificados[1]; sin embargo puesto que aceptó la satisfacción dada por un fiador, que podía haber demandado por ellos, y habiendo provisto a este mismo fiador, a su único Hijo[2], imputando la justicia de éste a ellos[3] sin exigir para su justificación mas que la fe[4], la cual también es su don[5]; esta justificación por lo tanto es para ellos concedida por la libre gracia[6].

[1] Romanos 5:8, 10, 19 [2] 1 Timoteo 2:5 Hebreos 10:10 Mateo 20:28 Daniel 9:24, 26 Isaías 53:4-6, 10-12 Hebreos 7:22 Romanos 8:32 1 Pedro 1:18, 19 [3] 2 Corintios 5:21 [4] Romanos 3:24, 25 [5] Efesios 2:8 [6] Efesios 1:7

P. 72. ¿Qué es la fe que justifica?

R. La fe que justifica es una gracia salvadora[1], operada en el corazón del pecador por el Espíritu[2] y la palabra de Dios[3], por la que aquél siendo convencido de su pecado y miseria, de la incapacidad en sí y en otras criaturas para libertarse de su estado de perdición[4], no solamente acepta la verdad de la promesa del evangelio[5], sino también recibe a Cristo y descansa en él y en su justicia que se le extiende para perdón de pecados[6], y para ser aceptado y tenida su persona como justa delante de Dios para salvación[7].

[1] Hebreos 10:39 [2] 2 Corintios 4:13 Efesios 1:17-19 [3] Romanos 10:14, 17 [4] Hechos 2:37 Hechos 16:30 Juan 16:8, 9 Romanos 5:6 Efesios 2:1 Hechos 4:12 [5] Efesios 1:13 [6] Juan 1:12 Hechos 16:31 Hechos 10:43 [7] Filipenses 3:9 Hechos 15:11

P. 73. ¿Cómo justifica la fe a un pecador delante de Dios?

R. La fe justifica a un pecador delante de Dios no por causa de las otras gracias que la acompañan o por las buenas obras que son el fruto de ella[1], ni como si la gracia de la fe, o algún acto de ella, fuese imputado para justificación[2]; sino solamente como un instrumento por el cual el pecador recibe y hecha mano de Cristo y de su justicia[3].

[1] Gálatas 3:11 Romanos 3:28 [2] Romanos 4:5 compare con Romanos 10:10 [3] Juan 1:12 Filipenses 3:9 Gálatas 2:16

P. 74. ¿Qué es la adopción?

R. La adopción es un acto de la libre gracia de Dios[1], en su Hijo Jesucristo y solamente por él[2], por la cual todos aquellos que son justificados son recibidos en el numero de los hijos[3], tienen su nombre escrito en ellos[4], les es dado el Espíritu de su Hijo[5], están bajo su cuidado y dispensación paternal[6], son admitidos a todos los privilegios y libertades de los hijos de Dios, son hechos herederos de todas las promesas y coherederos de Cristo en gloria[7].

[1]1 Juan 3:1 [2] Efesios 1:5 Gálatas 4:4, 5 [3] Juan 1:12 [4] 2 Corintios 6:18 Apocalipsis 3:12 [5] Gálatas 4:6 [6] Salmo 103:13 Proverbios 14:26 Mateo 6:32 [7] Hebreos 6:12 Romanos 8:17

P. 75. ¿Qué es la santificación?

R. La santificación es una obra de la libre gracia de Dios por la cual aquellos que Dios ha escogido antes de la fundación del mundo para que fuesen santos, son en el tiempo (por la poderosa operación del Espíritu Santo[1], quien les aplica la muerte y resurrección de Cristo[2]) renovados en todo el hombre conforme a la imagen de Dios[3]; teniendo las semillas del arrepentimiento para vida sembradas en su corazón y todas las demás gracias salvadoras, y estas gracias son así [4], avivadas, aumentadas y fortalecidas[5], de tal manera que ellos mueren cada día más y más al pecado y se levantan a novedad de vida[6].

[1] Efesios 1:4 1 Corintios 6:11 2 Tesalonicenses 2:13 [2] Romanos 6:4-6 [3] Efesios 4:23, 24 [4] Hechos 11:18 1 Juan 3:9 [5] Judas 20 Hebreos 6:11, 12 Efesios 3:16-19 Colosenses 1:10, 11 [6] Romanos 6:4, 6, 14 Gálatas 5:24

P. 76. ¿Qué es el arrepentimiento para vida?

R. El arrepentimiento para vida es una gracia salvadora[1] operada en el corazón del pecador por el Espíritu[2] y la palabra de Dios[3], por la cual nace en él un modo de ver, y un sentimiento no sólo de lo peligroso[4], sino también de lo inmundo y odioso de sus pecados[5]; y al apercibir la misericordia de Dios en Cristo para aquellos que se han arrepentido[6], se aflige por sus pecados[7], los odia[8] y se aparta de todos ellos a Dios[9], proponiéndose y esforzándose constantemente en andar con el Señor en todos los caminos de una nueva obediencia[10].

[1] 2 Timoteo 2:25 [2] Zacarías 12:10 [3] Hechos 11:18, 20, 21 [4] Ezequiel 28:28, 30, 32 Lucas 15:17, 18 Óseas 2:6, 7 [5] Ezequiel 36:31 Isaías 30:22 [6] Joel 2:12, 13 [7] Jeremías 31:18, 19 [8] 2 Corintios 7:11 [9] Hechos 26:18 Ezequiel 14:6 1 Reyes 8:47, 48 [10] Salmo 119:6, 59, 128 Lucas 1:6 2 Reyes 23:25

P. 77. ¿En qué se diferencian la justificación y la santificación?

R. Aun cuando la santificación va inseparablemente unida a la justificación[1], sin embargo se diferencian, en que en la justificación Dios imputa la justicia de Cristo[2]; en la santificación el Espíritu infunde gracia y capacidad para ejercitarse en ella[3]. En la primera, el pecado es perdonado[4]; en la otra, es subyugado[5]: la una libra igual y perfectamente en esta vida, de la ira vengadora de Dios a todos los creyentes de manera que nunca caigan en condenación[6]; la otra ni es igual en todos[7], ni es perfecta en esta vida[8], sino que va creciendo en perfección[9].

[1] 1 Corintios 6:11 1 Corintios 1:30 [2] Romanos 4:6, 8 [3] Ezequiel 36:27 [4] Romanos 3:24, 25 [5] Romanos 6:6, 14 [6] Romanos 8:33, 34 [7] 1 Juan 2:12-14 Hebreos 5:12-14 [8] 1 Juan 1:8, 10 [9] 2 Corintios 7:1 Filipenses 3:12-14

P. 78. ¿De dónde proviene la imperfección de la santificación en los creyentes?

R. La imperfección de la santificación en los creyentes proviene de los restos de pecado que aún quedan en cada parte de ellos, y de la lucha de la carne contra el espíritu; por lo que son perturbados frecuentemente por las tentaciones, y caen en muchos pecados[1], son estorbados en sus servicios espirituales[2], y sus mejores obras son imperfectas e inmundas a la vista de Dios[3].

[1] Romanos 7:18, 23 Marcos 14:66 al fin Gálatas 2:11, 12 [2] Hebreos 12:1 [3] Isaías 64:6 Éxodo 28:38

P. 79. ¿No pueden los creyentes, por razón de sus imperfecciones, por las muchas tentaciones por las que son tomados, caer del estado de gracia?

R. Los verdaderos creyentes, por razón del amor inmutable de Dios[1], de su decreto y pacto en darles perseverancia[2], de su unión inseparable con Cristo[3], de la intercesión continua de éste por ellos[4], y del Espíritu y simiente de Dios que mora en ellos [5], no pueden caer ni total ni finalmente del estado de gracia[6], sino que son guardados por el poder de Dios por medio de la fe para salvación[7].

[1] Jeremías 31:3 [2] 2 Timoteo 2:19 Hebreos 13:20, 21 2 Samuel 23:5 [3] 1 Corintios 1:8, 9 [4] Hebreos 7:25 Lucas 12:32 [5] 1 Juan 3:9 1 Juan 2:27 [6] Jeremías 32:40 Juan 10:28 [7] 1 Pedro 1:5

P. 80. ¿Pueden los creyentes estar seguros infaliblemente de que están en estado de gracia y que perseverarán en el para salvación?

R. Todos los que son verdaderos creyentes en Cristo y se esfuerzan en andar con buena conciencia delante de él[1], pueden (sin ninguna revelación extraordinaria, por la fe que descansa en la verdad de las promesas de Dios y por la capacidad que les da el Espíritu para discernir en ellos aquellas gracias a las cuales son hechas las promesas de vida[2], y dándoles testimonio con sus espíritus de que son hijos de Dios[3]) estar seguros de que están en el estado de gracia y que perseverarán en él para salvación[4].

[1] 1 Juan 2:3 [2] 1 Corintios 2:12 1 Juan 3:14, 18, 19, 21, 24 1 Juan 4:13, 16 Hebreos 6:11, 12 [3] Romanos 8:16 [4] 1 Juan 5:13

P. 81. ¿Acaso están seguros todos los verdaderos creyentes en todo tiempo de que viven en un estado de gracia y de que serán salvos?

R. Como la seguridad de la gracia y salvación no pertenecen a la esencia de la fe [1], los verdaderos creyentes pueden esperar mucho tiempo antes de obtenerla [2]; y después de disfrutarla, puede debilitarse y sufrir interrupciones, por razón de las muchas perturbaciones, pecados, tentaciones y alejamientos de la presencia divina [3]; sin embargo, ellos nunca son dejados sin ninguna ayuda y sostén del Espíritu de Dios tanto que los guarda de caer en profunda desesperación [4].

[1] Efesios 1:13 [2] Isaías 59:10 Salmo 88 [3] Salmo 77:1-12 Salmo 51:8, 12 Salmo 31:22 Salmo 22:1 [4] 1 Juan 3:9 Job 13:15 Salmo 73:15, 23 Isaías 54:7-10

P. 82. ¿Cuál es la comunión en gloria que los miembros de la Iglesia invisible tienen con Cristo?

R. La comunión en gloria que los miembros de la Iglesia invisible tienen con Cristo, es en esta vida[1], inmediatamente después de la muerte[2], y al fin llega a la perfección en la resurrección y en el día del juicio[3].

[1] 2 Corintios 3:18 [2] Lucas 23:43 [3] 1 Tesalonicenses 4:17

P. 83. ¿Cuál es la comunión en gloria con Cristo, que los miembros de la Iglesia invisible gozan en esta vida?

R. A los miembros de la Iglesia invisible se les comunican en esta vida las primicias de la gloria con Cristo, por cuanto son miembros de él, su cabeza, y así con él tienen parte en aquella gloria que él posee en toda su plenitud[1]; y como una prenda y garantía de ella, disfrutan en una manera sensible del amor de Dios[2], paz de conciencia, gozo en el Espíritu Santo y la esperanza de gloria[3]. Así como por la otra parte, la ira vengadora de Dios, el horror de conciencia, y una horrenda expectación de juicio, son para los malvados en una manera sensible el principio de sus tormentos que sufrirán después de la muerte[4].

[1] Efesios 2:5, 6 [2] Romanos 5:5, 6 2 Corintios 1:22 [3] Romanos 5:1, 2 Romanos 14:17 [4] Génesis 4:13 Mateo 27:4 Hebreos 10:27 Romanos 2:9 Marcos 9:44

P. 84. ¿Morirán todos los hombres?

R. Habiendo sido el hombre amenazado con la muerte como pago del pecado[1], está establecido que todos los hombres mueran una vez[2], por cuanto todos han pecado[3].

[1] Romanos 6:23 [2] Hebreos 9:27 [3] Romanos 5:12

P. 85. Siendo la muerte la paga del pecado, ¿cómo es que los justos no son librados de ella, puesto que sus pecados son perdonados en Cristo?

R. Los justos serán librados de la muerte misma en el día final, y aun en la muerte son librados del aguijón y tormento de ella[1]; así que, aunque ellos mueren, sin embargo, es del amor de Dios[2] que son librados perfectamente del pecado y de la miseria[3], y aptos para mayor comunión con Cristo en gloria, a la cual ellos entonces entran[4].

[1] 1 Corintios 15:26, 55-57 Hebreos 2:15 [2] Isaías 52:1, 2 2 Reyes 22:20 [3] Apocalipsis 14:13 Efesios 5:27 [4] Lucas 23:43 Filipenses 1:23

P. 86. ¿Cuál es la comunión en gloria con Cristo, que los miembros de la Iglesia invisible gozan inmediatamente después de la muerte?

R. La comunión en gloria con Cristo de que los miembros de la Iglesia invisible gozan inmediatamente después de la muerte, consiste en que sus almas son hechas perfectas en santidad[1] y recibidas en los más altos cielos[2] donde contemplan el rostro de Dios en luz y gloria[3], aguardando la redención completa de sus cuerpos[4], que aun continúan unidos a Cristo[5], y reposan en sus tumbas como en sus lechos[6], hasta el último día en que serán unidos a sus almas[7]. Por el contrario, las almas de los malvados, después que éstos mueren, son arrojadas al infierno en donde permanecen en tormentos y densas tinieblas, y sus cuerpos quedan guardados en sus tumbas como en prisiones hasta la resurrección y el juicio del gran día[8].

[1] Hebreos 12:23 [2] 2 Corintios 5:1, 6, 8 Filipenses 1:23 compare con Hechos 3:21 y con Efesios 4:10 [3] 1 Juan 3:2 1 Corintios 13:12 [4] Romanos 8:23 Salmo 16:9 [5] 1 Tesalonicenses 4:14 [6] Isaías 57:2 [7] Job 19:26, 27 [8] Lucas 16:23, 24 Hechos 1:25 Judas 6, 7

P. 87. ¿Qué debemos creer nosotros respecto de la resurrección?

R. Debemos creer que en el último día habrá una resurrección general de los muertos, así de justos como de injustos[1]: y los que sean hallados vivos serán transformados en un momento; y los mismos cuerpos de los muertos que han estado en la tumba serán unidos a sus almas para siempre y se levantarán por el poder de Cristo[2]. Los cuerpos de los justos, por el Espíritu de Cristo, y por la virtud de su resurrección como su cabeza, se levantarán en poder, espirituales, incorruptibles y hechos semejantes a su cuerpo glorioso[3]; los cuerpos de los malvados serán levantados en deshonra por él como por un juez ofendido[4].

[1] Hechos 24:15 [2] 1 Corintios 15:51-53 1 Tesalonicenses 4:15-17 Juan 5:28, 29 [3] 1 Corintios 15:21-23, 42, 43 Filipenses 3:21 [4] Juan 5:27-29 Mateo 25:33

P. 88. ¿Qué seguirá inmediatamente después de la resurrección?

R. Inmediatamente después de la resurrección seguirá el juicio universal y final de los ángeles y de los hombres[1]; cuyo día y hora ningún hombre sabe, para que todos velen y oren, y estén siempre preparados para la venida del Señor[2].

[1] 2 Pedro 2:4, 6, 7, 14, 15 Mateo 25:46 [2] Mateo 24:36, 42, 44 Lucas 21:35, 36

P. 89. ¿Qué se hará a los malvados en el día del juicio?

R. En el día del juicio los malvados, serán puestos a la izquierda de Cristo[1] y fundada en la más clara evidencia y con la plena convicción de sus propias conciencias[2], recibirán la temible pero justa sentencia de condenación pronunciada contra ellos[3]; y entonces serán echados fuera de la presencia benéfica de Dios, y de la compañía gloriosa de Cristo, de los justos y de todos los santos ángeles, y serán arrojados al infierno donde serán castigados con tormentos indecibles tanto en cuerpo como en alma, con el diablo y sus ángeles para siempre[4].

[1] Mateo 25:33 [2] Romanos 2:15, 16 [3] Mateo 25:41-43 [4] Lucas 16:26 2 Tesalonicenses 1:8, 9

P. 90. ¿Qué se hará a los justos en el día del juicio?

R. En el día del juicio, los justos siendo llevados a Cristo en las nubes[1], serán puestos a su derecha y allí reconocidos y absueltos públicamente[2], y se unirán con Cristo para juzgar a los ángeles y hombres réprobos[3], serán recibidos en el cielo[4], donde estarán enteramente y para siempre libres de todo pecado y miseria[5]; llenos de gozos inconcebibles[6], hechos perfectamente santos y felices tanto en cuerpo como en alma, en compañía de santos y ángeles innumerables[7], pero especialmente gozarán del disfrute y visión inmediata de Dios el Padre, de nuestro Señor Jesucristo y del Espíritu Santo, por toda la eternidad[8]. Esta es la comunión plena y perfecta que los miembros de la Iglesia invisible gozarán con Cristo en gloria, en el día de la resurrección y el juicio.

[1] 1 Tesalonicenses 4:17 [2] Mateo 25:33 Mateo 10:32 [3] 1 Corintios 6:2, 3 [4] Mateo 25:34, 46 [5] Efesios 5:27 Apocalipsis 14:13 [6] Salmo 16:11 [7] Hebreos 12:22, 23 [8] 1 Juan 3:2 1 Corintios 13:12 1 Tesalonicenses 4:17, 18

Habiendo ya visto lo que las Escrituras nos enseñan principalmente acerca de lo que debemos creer respecto a Dios, pasaremos a considerar lo que requieren en cuanto al deber del hombre.

P. 91.¿Cuál es el deber que Dios requiere del hombre?

R. El deber que Dios requiere del hombre es la obediencia a su voluntad revelada[1].

[1] Romanos 12:1, 2 Miqueas 6:8 1 Samuel 25:22

P. 92. ¿Cuál fue la primera regla que Dios reveló al hombre como regla de obediencia?

R. La regla de obediencia revelada a Adán en su estado de inocencia, y a todo el género humano en Adán, exceptuando un mandamiento especial de no comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, fue la ley moral[1].

[1] Génesis 1:26, 27 Romanos 2:14, 15 Romanos 10:5 Génesis 2:17

P. 93 ¿Qué es la ley moral?

R. La ley moral es la declaración de la voluntad de Dios hecha a la humanidad, guiando y obligando a cada uno a conformarse a ella y obedecerla de un modo personal, perfecto y perpetuo, en el proceder y disposición de todo el hombre, alma y cuerpo[1], y en el cumplimiento de todos aquellos deberes de santidad y justicia debidos a Dios y al hombre[2]; prometiendo la vida por su cumplimiento y amenazando con la muerte el quebrantamiento de ella[3].

[1]Deuteronomio 5:1-3, 31, 33 Lucas 10:26, 27 Gálatas 3:10 1 Tesalonicenses 5:23 [2] Lucas 1:75 Hechos 24:16 [3] Romanos 10:5 Gálatas 3:10, 12

P. 94. ¿Es de alguna utilidad la ley moral después de la caída?

R. Aunque ningún hombre, después de la caída, puede alcanzar justicia y vida por la ley moral[1]; sin embargo, hay grande utilidad en ella, tanto para todos los hombres en común, como en lo particular, ya sea para los que no son regenerados como para los regenerados[2].

[1] Romanos 10:5 Gálatas 3:10, 12 [2] 1 Timoteo 1:8

P. 95. ¿Cuál es la utilidad de la ley moral para todos los hombres?

R. La ley moral es de utilidad a todos los hombres, para informarles de la naturaleza y voluntad santa de Dios[1], y de sus deberes que los obliga a andar en conformidad con ella[2]; para convencerlos de su incapacidad para guardarla, de la corrupción pecaminosa de su naturaleza, corazón y vida[3]: para humillarlos al hacerlos sentir su pecado y miseria[4], y de esta manera ayudarlos a tener una percepción más clara de la necesidad que tienen de Cristo[5], y de la perfección de Su obediencia[6].

[1] Levítico 11:44, 45 Levítico 20:7, 8 Romanos 7:12 [2] Miqueas 6:8 Santiago 2:10, 11 [3] Salmo 19:11, 12 Romanos 3:20 Romanos 7:7 [4] Romanos 3:9, 23 [5] Gálatas 3:21, 22 [6] Romanos 10:4

P. 96. ¿Cuál es la utilidad particular de la ley para los hombres no regenerados?

R. La ley moral es de utilidad a los hombres no regenerados para despertar su conciencia a fin de que huyan de la ira venidera[1], para conducirlos luego a Cristo[2]; o si continúan en el estado y vida de pecado, dejarlos sin excusa alguna[3], y bajo la maldición de la ley[4].

[1] 1 Timoteo 1:9, 10 [2] Gálatas 3:24 [3] Romanos 1:20 compare con Romanos 2:15 [4] Gálatas 3:10

P. 97. ¿Cuál es la utilidad especial de la ley moral para los regenerados?

R. Aun cuando los que son regenerados y creyentes en Cristo son libertados de la ley moral como de un pacto de obras[1], de tal manera que por ella no son justificados[2], ni condenados[3]; sin embargo, además de la utilidad general de ella, común para todos los hombres, es de utilidad especial para mostrarles cuán obligados están a Cristo por el cumplimiento de ella, por haber sufrido su maldición en lugar de ellos y por su bien[4], y así estimularlos a ser más agradecidos[5], y a expresar su gratitud por el cuidado más grande de ajustar su vida a ella como su regla de obediencia[6].

[1] Romanos 6:14 Romanos 7:4, 6 Gálatas 4:4, 5 [2] Romanos 3:20 [3] Gálatas 5:23 Romanos 8:1 [4] Romanos 7:24, 25 Gálatas 3:13, 14 Romanos 8:3, 4 [5] Lucas 1:68, 69, 74, 75 Colosenses 1:12-14 [6] Romanos 7:22 Romanos 12:2 Tito 2:11-14

P. 98. ¿En dónde se halla la ley moral?

R. La ley moral se halla resumida en los diez mandamientos, que fueron pronunciados por la voz de Dios sobre el monte Sinai, y escritos por él mismo en dos tablas de piedra[1]; y están redactados en el capítulo veinte de Éxodo. Los primeros cuatro mandamientos contienen nuestro deber para con Dios, y los otros seis, nuestro deber para con los hombres[2].

[1][1] Deuteronomio 10:4 Éxodo 34:1-4 [2] Mateo 22:37-40

P. 99. ¿Qué reglas deben observarse para el correcto entendimiento de los diez mandamientos?

R. Para el entendimiento correcto de los diez mandamientos deben observarse las siguientes reglas:

  • 1. Que la ley es perfecta y obliga a cada uno a conducirse en todas las cosas en conformidad con su justicia, y a una obediencia completa para siempre; tanto que requiere el cumplimiento más exacto de cada deber y prohíbe aun el pecado más pequeño [1].
  • 2. Que es espiritual y así se extiende a los pensamientos, a la voluntad, afectos y a todas las demás facultades del alma; tanto a las palabras, obras como actitudes[2].
  • 3. Que la misma cosa se requiere o se prohíbe de diversas maneras en varios mandamientos[3].
  • 4. Que cuando un deber se manda, el pecado contrario se prohíbe [4]; y cuando un pecado se prohíbe, el deber contrario se manda [5]. Del mismo modo, cuando una promesa está unida, la amenaza contraria está incluida[6]; y cuando una amenaza está unida, la promesa contraria está incluida[7].
  • 5. Que lo que Dios prohíbe, no debe hacerse en ningún tiempo[8]; y lo que él manda, es siempre un deber para nosotros[9]; y sin embargo, todo deber particular no debe hacerse en todos los tiempos[10].
  • 6. Que bajo un pecado o deber, todos los del mismo género se prohíben o se mandan; juntamente con todas sus causas, medios, ocasiones y formas, y provocaciones para las mismas[11].
  • 7. Que en lo que se nos manda o se nos prohíbe, estamos obligados, conforme a nuestra posición, a procurar que sea evitado o hecho por otros, según los deberes del lugar que ocupan[12].
  • 8. Que en lo que se manda a otros, estamos obligados, según nuestra posición y oficio, a ayudarlos[13]; y a tener cuidado de no participar con ellos en lo que les está prohibido[14].

[1] Salmo 19:7 Santiago 2:10 Mateo 5:21, 22 [2] Romanos 7:14 Deuteronomio 6:5 compare con Mateo 22:37-39 Mateo 5:21, 22, 27, 28, 33, 34, 37-39, 43, 44 [3] Colosenses 3:5 Amos 8:5 Proverbios 1:19 1 Timoteo 6:10 [4] Isaías 58:13 Deuteronomio 6:13 compare con Mateo 4:9, 10 Mateo 15:4-6 [5] Mateo 5:21, 22-25 Efesios 4:28 [6] Éxodo 20:12 compare con Proverbios 30:17 [7] Jeremías 18:7, 8 Éxodo 20:7 compare con Salmo 15:1, 4, 5 y con Salmo 24:4, 5 [8] Job 13:7, 8 Romanos 3:8 Job 36:21 Hebreos 11:25 [9] Deuteronomio 4:8, 9 [10] Mateo 12:7 [11] Mateo 5:21, 22, 27, 28 Mateo 15:4-6 Hebreos 10:24, 25 1 Tesalonicenses 5:22 Judas 23 Gálatas 5:26 Colosenses 3:21 [12] Éxodo 20:10 Levítico 19:17 Génesis 18:19 Josué 24:15 Deuteronomio 6:6, 7 [13] 2 Corintios 1:24 [14] 1 Timoteo 5:22 Efesios 5:11

P. 100. ¿Qué cosas especiales debemos considerar en los diez mandamientos?

R. En los diez mandamientos debemos considerar el prefacio, la sustancia de los mandamientos mismos y las varias razones que acompañan a algunos de ellos para darles mayor fuerza.

P. 101. ¿Cuál es el prefacio de los diez mandamientos?

R. El prefacio de los diez mandamientos está contenido en estas palabras: Yo soy JEHOVA tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos[1]. En estas palabras Dios manifiesta su soberanía como siendo Jehová, el eterno, inmutable y todopoderoso[2]; teniendo su ser en sí y por sí mismo[3] y dando existencia a todas sus palabras[4], y obras[5]; que él es el Dios del pacto, como con Israel en la antigüedad, así con todo su pueblo[6]; que como libertó a Israel de la esclavitud de Egipto, así nos libertará de nuestra servidumbre espiritual[7]; y que por lo tanto estamos obligados a tenerle como a nuestro único Dios y a guardar todos sus mandamientos[8].

[1] Éxodo 20:2 [2] Isaías 44:6 [3] Éxodo 3:14 [4] Éxodo 6:3 [5] Hechos 17:24, 28 [6] Génesis 17:7 compare con Romanos 3:29 [7] Lucas 1:74, 75 [8] 1 Pedro 1:15-18 Levítico 18:30 Levítico 19:37

P. 102. ¿Cuál es el resumen de los cuatro mandamientos que contienen nuestros deberes para con Dios?

R. El resumen de los cuatro mandamientos que contienen nuestro deber para con Dios es amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra mente[1].

[1] Lucas 10:27

P. 103. ¿Cuál es el primer mandamiento?

R. El primer mandamiento es: No tendrás dioses ajenos delante de mí[1].

[1] Éxodo 20:3

P. 104. ¿Cuáles son los deberes exigidos en el primer mandamiento?

R. Los deberes exigidos en el primer mandamiento son, el que conozcamos y reconozcamos que Dios es el único Dios verdadero, y Dios nuestro[1]; y que conforme a esto le adoremos y glorifiquemos[2], pensando[3] y meditando en él[4], recordándole[5], teniéndole en la más alta estima [6], honrándole[7], adorándole[8], eligiéndole[9] y amándole[10], deseándole[11], temiéndole[12]; creyéndole[13], confiando[14], esperando[15], deleitándose[16] y regocijándose en él[17]; siendo celosos por él[18]; invocándole, dándole toda adoración y acción de gracias[19], rindiéndole toda obediencia y sumisión con todo nuestro ser[20]; procurando agradarle en todo[21], y entristeciéndonos cuando hacemos algo con que le ofendemos[22]; y andando en humildad con él[23].

[1] 1 Crónicas 28:9 Deuteronomio 26:17 Isaías 43:10 Jeremías 14:22 [2] Salmo 95:6, 7 Mateo 4:10 Salmo 29:2 [3] Malaquías 3:16 [4] Salmo 63:6 [5] Eclesiastés 12:1 [6] Salmo 71:19 [7] Malaquías 1:6 [8] Isaías 45:23 [9] Josué 24:15, 22 [10] Deuteronomio 6:5 [11] Salmo 73:25 [12] Isaías 8:13 [13] Éxodo 14:31 [14] Isaías 26:4 [15] Salmo 130:7 [16] Salmo 37:4 [17] Salmo 32:11 [18] Romanos 12:11 compare con Números 25:11 [19] Filipenses 4:6 [20] Jeremías 7:23 Santiago 4:7 [21] 1 Juan 3:22 [22] Jeremías 31:18 Salmo 119:136 [23] Miqueas 6:8

P. 105. ¿Cuáles pecados prohíbe el primer mandamiento?

R. Los pecados prohibidos en el primer mandamiento son el ateísmo, esto es, negar a Dios o no tener a Dios[1]; idolatría, o el tener o adorar muchos dioses, o algún otro con el verdadero Dios o en lugar de él[2]; el no tenerlo ni confesarlo como Dios y Dios nuestro[3]; la omisión o negligencia de cualquier cosa que se le debe, requerida en este mandamiento[4]; ignorancia[5], olvido[6], ideas falsas [7], opiniones erróneas[8], pensamientos indignos y malvados con respecto a él[9]; especulaciones indiscretas y atrevidas tocante a sus secretos[10]; toda blasfemia[11], odio a Dios[12]; amor a sí mismo[13], egoísmo[14] y todo otro pensamiento desordenado e inmoderado, voluntad o afecto sobre otras cosas que nos aparten de él en todo o en parte[15]; credulidad vana[16], incredulidad[17], herejía[18], error[19], desconfianza[20], desesperación[21], incorregibilidad[22], e insensibilidad bajo sus juicios[23], dureza de corazón[24], orgullo[25], presunción[26], seguridad carnal[27], tentar a Dios[28]; usar medios ilícitos[29]; y confiar en los medios que son lícitos[30]; goces y deleites carnales[31]; un celo corrupto, ciego e indiscreto[32]; tibieza[33] y frialdad en las cosas de Dios[34]; alejarnos y apostatar de Dios[35]; orando o rindiendo culto religioso a los santos, a los ángeles o a cualquier otra criatura[36]; todo pacto o consulta con el diablo[37] y seguir sus sugestiones[38]; hacer a los hombres señores y amos de nuestra fe y conciencia[39]; menospreció y desdén de Dios y de sus mandamientos[40]; resistiendo o entristeciendo a su Espíritu[41], descontento o impaciencia por sus actos providenciales, acusándolo locamente por los males que nos impone [42]; y atribuir la alabanza de algo bueno que seamos, tengamos, o hagamos, a la fortuna[43], a los ídolos[44], a nosotros mismos[45], o a alguna otra criatura[46].

[1] Salmo 14:1 Efesios 2:12 [2] Jeremías 2:27, 28 compare con 1 Tesalonicenses 1:9 [3] Salmo 81:11 [4] Isaías 43:22-24 [5] Jeremías 4:22 Óseas 4:1, 6 [6] Jeremías 2:32 [7] Hechos 17:23, 29 [8] Isaías 40:18 [9] Salmo 50:21 [10] Deuteronomio 29:29 [11] Tito 1:16 Hebreos 12:16 [12] Romanos 1:30 [13] 2 Timoteo 3:2 [14] Filipenses 2:21 [15] 1 Juan 2:15, 16 1 Samuel 2:29 Colosenses 3:2, 5 [16] 1 Juan 4:1 [17] Hebreos 3:12 [18] Gálatas 5:20 Tito 3:10 [19] Hechos 26:9 [20] Salmo 78:22 [21] Génesis 4:13 [22] Jeremías 5:3 [23] Isaías 42:25 [24] Romanos 2:5 [25] Jeremías 13:15 [26] Salmo 19:13 [27] Sofonías 1:12 [28] Mateo 4:7 [29] Romanos 3:8 [30] Jeremías 17:5 [31] 2 Timoteo 3:4 [32] Gálatas 4:17 Juan 16:2 Romanos 10:2 Lucas 9:54, 55 [33] Apocalipsis 3:16 [34] Apocalipsis 3:1 [35] Ezequiel 14:5 Isaías 1:4, 5 [36] Romanos 10:13, 14 Óseas 4:12 Hechos 10:25, 26 Apocalipsis 19:10 Mateo 4:10 Colosenses 2:18 Romanos 1:25 [37] Levítico 20:6 1 Samuel 28:7, 11 compare con 1 Crónicas 10:13, 14 [38] Hechos 5:3 [39] 2 Corintios 1:24 Mateo 23:9 [40] Deuteronomio 32:15 2 Samuel 12:9 Proverbios 13:13 [41] Hechos 7:51 Efesios 4:30 [42] Salmo 73:2, 3, 13-15, 22 Job 1:22 [43] 1 Samuel 6:7-9 [44] Daniel 5:23 [45] Deuteronomio 8:17 Daniel 4:30 [46] Habacuc 1:16

P. 106. ¿Qué cosa especial se nos enseña en estas palabras: [delante de mí], contenidas en el primer mandamiento?

R. En estas palabras, [delante de mí], o ante mi rostro, contenidas en el primer mandamiento, se nos enseña que Dios que todo lo ve, se apercibe y se desagrada mucho del pecado de tener cualquier otro Dios; así que esto puede ser un argumento para disuadir al hombre de cometerlo, y agravarlo como una de las provocaciones más atrevidas[1]; y al mismo tiempo para persuadirnos a obrar todo lo que hacemos en su servicio como ante sus ojos[2].

[1] Ezequiel 8:5, 6, etc. [hasta el fin del Capitulo] Salmo 44:20, 21 [2] 1 Crónicas 28:9

P. 107. ¿Cuál es el segundo mandamiento?

R. El segundo mandamiento es: No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, Y que hago misericordia a millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos[1].

[1] Éxodo 20:4-6

P. 108. ¿Cuáles son los deberes requeridos en el segundo mandamiento?

R. Les deberes requeridos en el segundo mandamiento son recibir, observar y guardar puros y completos todo el culto religioso y las ordenanzas, tales como Dios les instituyó en su palabra[1]; y especialmente la oración y la acción de gracias en el nombre de Cristo[2]; el oír, leer y predicar la palabra[3]; la administración y recepción de los sacramentos[4]; el gobierno y disciplina de la Iglesia[5]; el ministerio y el sostenimiento del mismo[6]; los ayunos religiosos[7]; jurar por el nombre de Dios[8], y hacerle votos [9]; así como también el desaprobar, detestar y oponerse a todo culto falso[10]; y conforme al estado y vocación de cada uno, destruirlo, así como a todo objeto de idolatría[11].

[1] Deuteronomio 32:46, 47 Mateo 28:20 Hechos 2:42 1 Timoteo 6:13, 14 [2] Filipenses 4:6 Efesios 5:20 [3] Deuteronomio 17:18, 19 Hechos 15:21 2 Timoteo 4:2 Santiago 1:21, 22 Hechos 10:33 [4] Mateo 28:19 1 Corintios 11:23-30 [5] Mateo 28:15-17 Mateo 16:19 1 Corintios 5 1 Corintios 12:28 [6] Efesios 4:11, 12 1 Timoteo 5:17, 18 1 Corintios 9:7-15 [7] Joel 2:12, 13 1 Corintios 7:5 [8] Deuteronomio 6:13 [9] Isaías 19:21 Salmo 76:11 [10] Hechos 17:16, 17 Salmo 16:4 [11] Deuteronomio 7:5 Isaías 30:22

P. 109. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el segundo mandamiento?

R. Las pecados prohibidos en el segundo mandamiento son, todo lo que sea inventar[1], aconsejar[2], mandar[3], usar[4] y aprobar en cualquier manera todo culto religioso que no haya sido instituido por Dios mismo[5]; tolerar falsas religiones [6], el hacer cualquier representación de Dios, ya sea de todas o de alguna de las Tres Personas, sea interiormente en nuestra mente, o externamente de cualquier clase de imagen o semejanza de cualquier criatura que sea[7]; adorándola [8], o adorando a Dios en ella o por ella[9]; el hacer representaciones de deidades falsas[10] y toda adoración de ellas o hacer algún servicio perteneciente a ellas[11]; toda invención supersticiosa [12], el corromper la adoración pública de Dios[13], ya sea añadiéndole o quitándole[14] aquello que nosotros mismos hemos inventado y tomado[15], o recibido por tradición de otros[16], aun cuando venga con el título de antigüedad, costumbre[17], devoción[18], buenas intenciones o cualquier otro pretexto[19]; la simonía[20], sacrilegio[21]; toda negligencia[22], desprecio[23], impedimento[24], y oposición a la adoración y ordenanzas que Dios ha establecido[25].

[1] Números 15:39 [2] Deuteronomio 13:6-8 [3] Óseas 5:11 Miqueas 6:16 [4] 1 Reyes 11:33 1 Reyes 12:33 [5] Deuteronomio 12:30-32 [6] Deuteronomio 13:6-12 Zacarías 13:2, 3 Apocalipsis 2:2, 14, 15, 20 Apocalipsis 17:12, 16, 17 [7] Deuteronomio 4:15-19 Hechos 17:29 Romanos 1:21-23,25 [8] Daniel 3:18 Gálatas 4:8 [9] Éxodo 32:5 [10] Éxodo 32:8 [11] 1 Reyes 13:26, 28 Isaías 65:11 [12] Hechos 17:22 Colosenses 2:21-23 [13] Malaquías 1:7, 8, 14 [14] Deuteronomio 4:2 [15] Salmo 106:39 [16] Mateo 15:9 [17] 1 Pedro 1:18 [18] Jeremías 44:17 [19] Isaías 65:3-5 Gálatas 1:13-14 [20] 1 Samuel 13:11, 12 1 Samuel 15:21 [21] Hechos 8:18 Romanos 2:22 Malaquías 3:8 [22] Éxodo 4:24-26 [23] Mateo 22:5 Malaquías 1:7, 13 [24] Mateo 23:13 [25] Hechos 13:44, 45 1 Tesalonicenses 2:15, 16

P. 110. ¿Cuáles son las razones que acompañan al segundo mandamiento, para darle mayor fuerza?

R. Las razones que acompañan al segunda mandamiento y que le dan mayor fuerza, están contenidas en estas palabras: Porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen, Y que hago misericordia a millares á los que me aman, y guardan mis mandamientos[1]; son (además de su soberanía y propiedad que Dios tiene sobre nosotros[2]) su celo ardiente que Él tiene por su propio culto [3], y su indignación vengativa contra todo culto falso, por ser éste fornicación espiritual[4]; teniendo a los transgresores de este mandamiento como aquellos que le odian, y amenazándolos con castigarles tanto a ellos como a sus generaciones[5]; y estimando a los que lo guardan fielmente como aquellos que le aman y guardan sus mandamientos, y prometiéndoles misericordia por muchas generaciones[6].

[1] Éxodo 20:5, 6 [2] Salmo 45:11 Apocalipsis 15:3, 4 [3] Éxodo 34:13, 14 [4] 1 Corintios 5:20-22 Jeremías 7:18-20 Ezequiel 16:26, 27 Deuteronomio 32:16-20 [5] Óseas 2:2-4 [6] Deuteronomio 5:29

P. 111. ¿Cuál es el tercer mandamiento?

R. El tercer mandamiento es: No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano[1].

[1] Éxodo 20:7

P. 112. ¿Qué se requiere en el tercer mandamiento?

R. El tercer mandamiento requiere que el nombre de Dios, sus títulos, atributos[1], ordenanzas[2], Palabra[3], sacramentos[4], oración[5], juramentos[6], votos[7], suertes[8], sus obras[9], y cualquiera otra cosa por lo cual él se da a conocer, sean santa y reverentemente usadas en el pensamiento[10], meditación[11], palabra[12], y por escrito[13]; por una profesión santa[14], y una conducta que sea digna[15], para la gloria de Dios[16], y para el bien nuestro[17] y de otros[18].

[1] Mateo 6:9 Deuteronomio 28:58 Salmo 29:2 Salmo 68:4 Apocalipsis 15:3, 4 [2] Malaquías 1:14 Eclesiastés 5:1 [3] Salmo 138:2 [4] 1 Corintios 11:24, 25, 28, 29 [5] 1 Timoteo 2:8 [6] Jeremías 4:2 [7] Eclesiastés 5:2, 4-6 [8] Hechos 1:24, 26 [9] Job 36:24 [10] Malaquías 3:16 [11] Salmo 8:1, 3, 4, 9 [12] Colosenses 3:17 Salmo 105:2, 5 [13] Salmo 102:18 [14] 1 Pedro 3:15 Miqueas 4:5 [15] Filipenses 1:27 [16] 1 Corintios 10:31 [17] Jeremías 32:39 [18] 1 Pedro 2:12

P. 113. ¿Cuáles son los pecados que se prohíben en el tercer mandamiento?

R. Los pecados que se prohíben en el tercer mandamiento son, el no usar el nombre de Dios de la manera que se requiere[1]; y el abusarlo cuando se menciona en una manera ignorante[2], vana[3], irreverente, profana[4], supersticiosa[5], o malvada, o usando de cualquier otro modo sus títulos, atributos[6], ordenanzas[7], u obras[8], por blasfemias[9] y perjurios[10]; toda maldición [11], juramento[12], voto[13] y suerte pecaminosa[14]; el violar nuestros juramentos y votos, si son lícitos[15]; y el cumplirlos si corresponden a cosas ilícitas[16]; murmurar o quejarse contra los decretos de Dios[17], las especulaciones indiscretas sobre ellos[18], o la aplicación falsa de los mismos[19], así como de los actos providenciales de Dios[20]; la mala interpretación[21], aplicación[22], o cualquier otra manera de pervertir su Palabra o alguna parte de ella[23], por burlas profanas[24], cuestiones indiscretas o inútiles, vana palabrería, o el sostener falsas doctrinas[25]; en abusar el nombre de Dios, de las criaturas o de alguna cosa que está bajo de él, para encantamientos[26], prácticas y concupiscencias pecaminosas[27]; difamar[28], despreciar[29], injuriar[30], u oponerse de cualquier modo a la verdad, gracia y caminos de Dios[31]; hacer profesión de religión con hipocresía o por fines pecaminosos[32]; avergonzarse de ella[33], o ser una vergüenza para ella por una conducta inconsistente[34], imprudente[35], infructuosa[36], y ofensiva[37], o por el apartarse de ella[38].

[1] Malaquías 2:2 [2] Hechos 17:23 [3] Proverbios 30:9 [4] Malaquías 1:6, 7, 12 Malaquías 3:14 [5] 1 Samuel 4:3-5 Jeremías 7:4, 9, 10, 14, 31 Colosenses 2:20-22 [6] 2 Reyes 18:30, 35 Éxodo 5:2 Salmo 139:20 [7] Salmo 50:16, 17 [8] Isaías 5:12 [9] 2 Reyes 19:22 Levítico 24:11 [10] Zacarías 5:4 Zacarías 8:17 [11] 1 Samuel 17:43 2 Samuel 16:5 [12] Jeremías 5:7 Jeremías 23:10 [13] Deuteronomio 13:18 Hechos 23:12, 14 [14] Ester 3:7 Ester 9:24 Salmo 22:18 [15] Salmo 24:4 Ezequiel 17:16, 18, 19 [16] Marcos 6:26 1 Samuel 15:22, 32-34 [17] Romanos 9:14, 19, 20 [18] Deuteronomio 29:29 [19] Romanos 3:5, 7 Romanos 6:1, 2 [20] Eclesiastés 8:11 Eclesiastés 9:3 Salmo 39 [21] Mateo 5:21 [22] Ezequiel 13:22 [23] 2 Pedro 3:16 Mateo 22:24-31 [24] Isaías 22:13 Jeremías 23:34, 36, 38 [25] 1 Timoteo 1:4, 6, 7 1 Timoteo 6:4, 5, 20 2 Timoteo 2:14 Tito 3:9 [26] Deuteronomio 18:10-14 Hechos 19:13 [27] 2 Timoteo 4:3, 4 Romanos 13:13, 14 1 Reyes 21:9, 10 Judas 4 [28] Hechos 13:45 1 Juan 3:12 [29] Salmo 1:1 2 Pedro 3:3 [30] 1 Pedro 4:4 [31] Hechos 13:45, 46, 50 Hechos 4:18 Hechos 19:9 1 Tesalonicenses 2:16 Hebreos 10:29 [32] 2 Timoteo 3:5 Mateo 23:4 Mateo 6:1, 2, 5, 16 [33] Marcos 8:38 [34] Salmo 73:14, 15 [35] 1 Corintios 6:5, 6 Efesios 5:15-17 [36] Isaías 5:4 2 Pedro 1:8, 9 [37] Romanos 2:23, 24 [38] Gálatas 3:1, 3 Hebreos 6:6

P. 114. ¿Cuáles son las razones que acompañan al tercer mandamiento?

R. Las razones que acompañan al tercer mandamiento contenidas en estas palabras: [Jehová tu Dios] y [porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano][1], son las que siguen: porque él es el Señor y nuestro Dios, por lo tanto no debemos profanar su nombre ni abusar de él de ninguna manera[2]; especialmente porque en ninguna manera absolverá ni perdonará a los transgresores de este mandamiento, tanto que él no permitirá que escapen de su justo juicio[3], aun cuando muchos de ellos escapen de las reprensiones y castigos de los hombres[4].

[1] Éxodo 20:7 [2] Levítico 19:12 [3] Ezequiel 36:21-23 Deuteronomio 28:58, 59 Zacarías 5:2-4 [4] 1 Samuel 2:12, 17, 22, 24 1 Samuel 3:13

P. 115. ¿Cuál es el cuarto mandamiento?

R. El cuarto mandamiento es: Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es repos para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó[1].

[1] Éxodo 20:8-11

P. 116. ¿Qué se requiere en el cuarto mandamiento?

R. El cuarto mandamiento requiere de todos los hombres el santificar o guardar como santos para Dios los tiempos que Dios ha señalado en su Palabra, especialmente todo un día de cada siete; que era el séptimo desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo, y desde entonces, el primer día de la semana, para continuar así hasta el fin del mundo; siendo éste el Reposo Cristiano[1], llamado en el Nuevo Testamento el Día del Señor[2].

[1] Deuteronomio 5:12-14 Génesis 2:2, 3 1 Corintios 16:1, 2 Hechos 20:7 Mateo 5:17, 18 Isaías 56:2, 4, 6, 7 [2] Apocalipsis 1:10

P. 117. ¿Cómo ha de santificarse el Día de Reposo o el Día del Señor?

R. El Día de Reposo o el Día del Señor debe santificarse por medio de un reposo santo en todo ese día[1], no sólo de las obras que en todo tiempo son pecaminosas, sino aun de aquellos empleos y recreaciones terrenales que son lícitos en los otros días[2]; y emplear como nuestro deleite todo el tiempo (excepto lo que se deba emplear en obras de necesidad y misericordia[3]) en los ejercicios públicos y privados del culto a Dios[4]. Para este fin debemos preparar nuestro corazón y acabar con nuestros negocios terrenales con tal previsión, diligencia, moderación y arreglo tan oportuno, que podamos estar libres y aptos para atender a los deberes de ese día[5].

[1] Éxodo 20:8, 10 [2] Éxodo 16:25-28 Nehemías 13:15-22 Jeremías 17:21, 22 [3] Mateo 13:1-13 [4] Isaías 58:13 Lucas 4: 16 Hechos 20:7 1 Corintios 16:1, 2 Salmos 92 Isaías 66:23 Levítico 23:3 [5] Éxodo 20:8 Lucas 23:54, 56 Éxodo 26:22, 25, 26, 29 Nehemías 13:19

P. 118. ¿Por qué se dirige el encargo de guardar el Día de Reposo más especialmente a los jefes de familia y a otros superiores?

R. El encargo de guardar el Día de Reposo se dirige especialmente a los jefes de familia y a otros superiores, porque ellos están obligados a guardarlo no sólo ellos mismos, sino también a mirar que sea guardado por aquellos que están bajo su cuidado; y porque están propensos a estorbarlos muchas veces con trabajos de su propio interés[1].

[1] Éxodo 20:10 Josué 24:15 Nehemías 13:15, 17 Jeremías 17:20-22 Éxodo 23:12

P. 119. ¿Cuáles son los pecados que se prohíben en el cuarto mandamiento?

R. Los pecados que se prohíben en el cuarto mandamiento son, toda omisión de los deberes requeridos[1], el cumplimiento negligente, descuidado y sin provecho de ellos, así como el fastidiarse de ellos[2]; toda profanación del día por la ociosidad, y por hacer aquello que es en sí mismo pecaminoso[3]; y por pensamientos, palabras y obras innecesarias acerca de nuestros empleos y recreaciones mundanales[4].

[1] Ezequiel 22:26 [2] Hechos 20:7, 9 Ezequiel 33:30-32 Amos 8:5 Malaquías 1:13 [3] Ezequiel 23:38 [4] Jeremías 27:24, 27 Isaías 58:13

P. 120. ¿Cuáles son las razones que acompañan al cuarto mandamiento para darle mayor fuerza?

R. Las razones que acompañan al cuarto mandamiento para darle mayor fuerza, son tomadas de la equidad del mismo, el concedernos Dios seis días de cada siete para nuestros propios negocios, y el reservar para sí mismo sólo uno, en estas palabras: Seis días trabajarás y harás toda tu obra[1]; que Dios reclama para sí mismo una propiedad especial de este día, cuando dice: El séptimo día será reposo para Jehová tu Dios[2]; del ejemplo de Dios mismo: Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; y de la bendición que Dios ha puesto en ese día, no sólo en santificarlo para que sea un día para su servicio, sino en disponerlo para que sea un medio para bendecirnos cuando lo santificamos: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó[3].

[1] Éxodo 20:9 [2] Éxodo 20:10 [3] Éxodo 20:11

P. 121. ¿Por qué se pone la palabra Acuérdate al principio del cuarto mandamiento?

R. La palabra Acuérdate se ha puesto al principio del cuarto mandamiento[1], en parte, porque del gran beneficio de recordarlo, somos estimulados de esta manera en nuestra preparación para guardarlo[2] y al guardarlo, cumplimos mejor los demás mandamientos[3], y para mantener un recuerdo lleno de gratitud por los dos grandes beneficios de la creación y de la redención, que contienen un breve resumen de la religión[4]; también fue puesta por que nosotros estamos propensos a olvidarlo[5], pues la naturaleza misma nos da poca luz para acordarnos[6], no obstante restringe nuestra libertad natural sobre cosas que son lícitas en otro tiempo[7]; porque no viene más que una vez cada siete días, y muchos negocios mundanales se interponen, que frecuencia alejan nuestra mente de pensar en él y prepararnos para santificarlo[8]; y porque Satanás con sus instrumentos trabaja mucho para borrar la gloria, y aun el recuerdo de este día, a fin de conducirnos a toda irreligión e impiedad[9].

[1] Éxodo 20:8 [2] Éxodo 16:23 Lucas 23:54, 56 compare con Marcos 15:42 Nehemías 13:19 [3] Salmo 92 (el título) compare con versos 13, 14 Ezequiel 20:12, 19, 20 [4] Génesis 2:2, 3 Salmo 118:22, 24 compare con Hechos 4:10, 11 Apocalipsis 1:10 [5] Ezequiel 22:26 [6] Nehemías 9:14 [7] Éxodo 34:21 [8] Deuteronomio 5:14, 15 Amos 8:5 [9] Lamentaciones 1:7 Jeremías 17:21-23 Nehemías 13:15-23

P. 122. ¿Cuál es el resumen de los seis mandamientos que contiene nuestro deber para con los hombres?

R. El resumen de los seis mandamientos que con tiene nuestro deber para con los hombres, es, amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos[1] y hacer a otros lo que queramos que ellos nos hagan[2].

[1] Mateo 22:39 [2] Mateo 7:12

P. 123. ¿Cuál es el quinto mandamiento?

R. El quinto mandamiento es: Honra á tu padre y á tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da[1].

[1] Éxodo 20:12

P. 124. ¿A qué se refiere por padre y madre en el quinto mandamiento?

R. Por padre y madre en el quinto mandamiento, se refiere no sólo a los padres naturales[1], sino a todos los superiores, tanto en edad[2] como en aptitudes[3]; y especialmente aquellos que por la disposición de Dios están sobre nosotros en un puesto de autoridad, ya sea en la familia[4], en la iglesia[5] o en la sociedad[6].

[1] Proverbios 23:22, 25 Efesios 6:1, 2 [2] 1 Timoteo 5:1, 2 [3] Génesis 4:20-22 Génesis 45:8 [4] 2 Reyes 5:13 [5] 2 Reyes 2:12 2 Reyes 13:14 Gálatas 4:19 [6] Isaías 49:23

P. 125. ¿Por qué son llamados Padre y Madre los superiores?

R. Los superiores son llamados Padre y Madre, para enseñarles sus deberes para con sus inferiores, como padres naturales, para expresarles amor y ternura, conforme a sus varias relaciones[1]; y para enseñar a los inferiores a cumplir con la más buena voluntad y alegría sus deberes para con sus superiores, como lo hicieran con sus padres[2].

[1] Efesios 6:4 2 Corintios 12:14 1 Tesalonicenses 2:7, 8, 11 Números 11:11, 12 [2] 1 Corintios 4:14-16 2 Reyes 5:13

P. 126. ¿Hasta dónde alcanza la extensión general del quinto mandamiento?

R. La extensión general del quinto mandamiento alcanza al cumplimiento de todos aquellos deberes que tenemos los unos para con los otros en nuestras diversas relaciones, como superiores, inferiores o iguales[1].

[1] Efesios 5:21 1 Pedro 2:17 Romanos 12:10

P. 127. ¿Cuál es la honra que los inferiores deben a los superiores?

R. La honra que los inferiores deben a los superiores es, toda debida reverencia en corazón[1], palabra[2] y conducta[3]; oración y gratitud por ellos[4]; imitar sus virtudes y gracias[5]; la obediencia voluntaria a sus mandatos y consejos legítimos[6]; la debida sumisión a sus correcciones[7]; la fidelidad a ellos[8], la defensa[9] y el cuidado de sus personas y autoridad, conforme a sus varios rangos y naturaleza de sus puestos[10]; sobrellevando sus debilidades y cubriéndolas con amor[11], para que puedan serles un honor a ellos y a su gobierno[12].

[1] Malaquías 1:6 Levítico 19:3 [2] Proverbios 31:28 1 Pedro 3:6 [3] Levítico 19:32 1 Reyes 2:19 [4] 1 Timoteo 2:1, 2 [5] Hebreos 13:7 Filipenses 3:17 [6] Efesios 6:1, 2, 5-7 1 Pedro 2:13, 14 Romanos 13:1-5 Hebreos 13:17 Proverbios 4:3, 4 Proverbios 23:22 Éxodo 18:19, 24 [7] Hebreos 12:9 1 Pedro 2:18-20 [8] Tito 2:9, 10 [9] 1 Samuel 26:15, 16 2 Samuel 18:3 Ester 6:2 [10] Mateo 22:21 Romanos 13:6, 7 1 Timoteo 5:17, 18 Gálatas 6:6 Génesis 45:11 Génesis 47:12 [11] 1 Pedro 2:18 Proverbios 23:22 Génesis 9:23 [12] Salmo 127:3-5 Proverbios 31:23

P. 128. ¿Cuáles son los pecados de los inferiores contra los superiores?

R. Los pecados de los inferiores contra los superiores son, toda negligencia en los deberes requeridos para con ellos[1]; envidiar[2], menospreciar [3], y rebelarse[4] contra sus personas[5] y posiciones[6], en sus consejos [7], mandatos y correcciones legítimas[8]; maldecirlos, burlarse de ellos[9], así como toda conducta terca e indecente, que traiga vergüenza y deshonra a los superiores y a su gobierno[10].

[1] Mateo 15:4-6 [2] Números 11:28, 29 [3] 1 Samuel 8:7 Isaías 3:5 [4] 2 Samuel 15:1-12 [5] Éxodo 21:15 [6] 1 Samuel 10:27 [7] 1 Samuel 2:25 [8] Deuteronomio 21:18-21 [9] Proverbios 30:11, 17 [10] Proverbios 19:26

P. 129. ¿Qué se requiere de los superiores para con los inferiores?

R. Se requiere de los superiores conforme al poder que han recibido de Dios y aquella relación en la que se hallan, a amar a sus inferiores[1], orar por ellos[2] y bendecirlos[3]; instruirlos [4], aconsejarlos y amonestarlos[5]; prestar apoyo[6], elogiar[7], y recompensar a los que hacen bien[8]; amonestar[9], reprender y castigar a los que hacen lo malo[10]; protegerlos [11], y proveerles de todo lo necesario para el alma[12] y el cuerpo[13]; y que por una conducta solemne, sabia, santa y ejemplar, procuren glorificar a Dios[14], respeto para sí mismos[15], y así preservar aquella autoridad que Dios les ha confiado[16].

[1] Colosenses 3:19 Tito 2:4 [2] 1 Samuel 12:23 Job 1:5 [3] 1 Reyes 8:55, 56 Hebreos 7:7 Génesis 49:28 [4] Deuteronomio 6:6, 7 [5]Efesios 6:4 [6] 1 Pedro 3:7 [7] 1 Pedro 2:14 Romanos 13:3 [8] Ester 6:3 [9] Romanos 13:3, 4 [10] Proverbios 29:15 1 Pedro 2:14 [11] Job 29:12-17 Isaías 1:10, 17 [12] Efesios 6:4 [13] 1 Timoteo 5:8 [14] 1 Timoteo 4:12 Tito 2:3-5 [15] 1 Reyes 3:28 [16] Tito 2:15

P. 130. ¿Cuáles son los pecados de los superiores?

R. Los pecados de los superiores son, además de la negligencia en los deberes que se requiere de ellos[1], un cuidado exagerado por ellos mismos[2], por su propia gloria[3], comodidad, beneficio o placer[4]; el mandar cosas ilícitas[5] o cosas que los inferiores no tienen poder para cumplir[6]; aconsejarlos[7], incitarlos[8], o favorecerlos en lo que es malo[9]; alejarlos, desalentarlos o no ayudarlos en lo que es bueno[10]; corregirlos exageradamente[11]; exponerlos imprudentemente, o abandonarlos a lo malo, a las tentaciones y peligros[12]; provocarlos a ira[13], o de algún modo deshonrándose a sí mismos o menoscabando su autoridad por un proceder injusto, indiscreto, riguroso o negligente[14].

[1] Ezequiel 34:2-4 [2] Filipenses 2:21 [3] Juan 5:44 Juan 7:18 [4] Isaías 56:10, 11 Deuteronomio 17:17 [5] Daniel 3:4-6 Hechos 4:17, 18 [6] Éxodo 5:10-18 Mateo 23:2, 4 [7] Mateo 14:8 compare con Marcos 6:24 [8] 2 Samuel 13:28 [9] 1 Samuel 3:13 [10] Juan 7:46-49 Colosenses 3:21 Éxodo 5:17 [11] 1 Pedro 2:18-20 Hebreos 12:10 Deuteronomio 25:3 [12] Génesis 38:11, 26 Hechos 18:17 [13] Efesios 6:4 [14] Génesis 9:21 1 Reyes 12:13-16 1 Reyes 1:6 1 Samuel 2:29-31

P. 131. ¿Cuáles son los deberes de los iguales?

R. Los deberes de los iguales son, considerar la dignidad y valor de cada uno[1], en cuanto a honra dando preferencia unos a otros[2]; y regocijarse por los dones y progreso de los demás como si fueran propios[3].

[1] 1 Pedro 2:17 [2] Romanos 12:10 [3] Romanos 12:15, 16 Filipenses 2:3, 4

P. 132. ¿Cuáles son los pecados de los iguales?

R. Los pecados de los iguales son, además de la negligencia en los deberes, requeridos de ellos[1], subestimar el valor[2], envidiar los dones[3], o lamentarse por el progreso o prosperidad de otros[4]; así como querer ejercer superioridad sobre los demás[5].

[1] Romanos 13:8 [2] 2 Timoteo 3:3 [3] Hechos 7:9 Gálatas 5:26 [4] Números 12:2 Ester 6:12, 13 [5] 3 Juan 9 Lucas 22:24

P. 133. ¿Cuál es la razón que acompaña al quinto mandamiento para darle mayor fuerza?

R. La razón que acompaña al quinto mandamiento, contenida en estas palabras, Para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da[1], es una promesa clara de larga vida y prosperidad, en cuanto sirva para la gloria de Dios y el bien propio, a todos los que guarden este mandamiento[2].

[1] Éxodo 20:12 [2] Deuteronomio 5:16 1 Reyes 8:25 Efesios 6:2, 3

P. 134. ¿Cuál es el sexto mandamiento?

R. El sexto mandamiento es: No matarás[1].

[1] Éxodo 20:13

P. 135. ¿Cuáles son los deberes que se requieren en el sexto mandamiento?

R. Los deberes que se requieren en el sexto mandamiento son toda seria consideración y esfuerzos lícitos para preservar nuestra propia vida[1] y la de los demás[2] resistiendo todo pensamiento y propósito[3], subyugando todas las pasiones[4], y evitando toda ocasión[5], tentación[6] y práctica, que tienden a quitar injustamente la vida de alguno[7]; por una defensa justa contra la violencia[8], sobrellevando paciente la mano providencial de Dios[9], tranquilidad de ánimo[10], alegría de espíritu[11]; moderación en la comida[12], bebida[13], medicamentos[14], en el dormir[15], en el trabajo[16] y recreación[17]; por medio de pensamientos caritativos[18], amor[19], compasión[20], mansedumbre, benignidad y bondad[21]; por una conducta y palabras apacibles[22], amables y corteses[23]; paciencia, y buena disposición para reconciliarse, sobrellevando y perdonando las injurias y volviendo bien por mal[24]; consolando y socorriendo a los afligidos y protegiendo y defendiendo a los inocentes[25].

[1] Efesios 5:28, 29 [2] 1 Reyes 18:4 [3] Jeremías 26:15, 16 Hechos 23:12, 16, 17, 21, 27 [4] Efesios 4:26, 27 [5] 2 Samuel 2:22 Deuteronomio 22:8 [6] Mateo 4:6, 7 Proverbios 1:10, 11, 15, 16 [7] 1 Samuel 24:12 1 Samuel 26:9-11 Génesis 37:21, 22 [8] Salmo 82:4 Proverbios 24:11, 12 1 Samuel 14:45 [9] Santiago 5:7-11 Hebreos 12:9 [10] 1 Tesalonicenses 4:11 1 Pedro 3:3, 4 Salmo 37:8-11 [11] Proverbios 17:22 [12] Proverbios 25:16, 27 [13] 1 Timoteo 5:23 [14] Isaías 38:21 [15] Salmo 127:2 [16] Eclesiastés 5:12 2 Tesalonicenses 3:10, 12 Proverbios 16:26 [17] Eclesiastés 3:4, 11 [18] 1 Samuel 19:4, 5 1 Samuel 22:13, 14 [19] Romanos 13:10 [20] Lucas 10:33, 34 [21] Colosenses 3:12, 13 [22] Santiago 3:17 [23] 1 Pedro 3:8-11 Proverbios 15:1 Jueces 8:1-3 [24] Mateo 5:24 Efesios 4:2, 32 Romanos 12:17, 20, 21 [25] 1 Tesalonicenses 5:14 Job 31:19, 20 Mateo 25:35, 36 Proverbios 31:8, 9

P. 136. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el sexto mandamiento?

R. Los pecados prohibidos en el sexto mandamiento son: el quitarnos la vida[1], o quitársela a otros[2], a no ser un caso de derecho civil[3], de guerra legítima[4] o de defensa necesaria[5]; la negligencia en el uso o retirar los medios necesarios para preservar la vida[6]; el enojo pecaminoso[7], el odio[8], la envidia[9], deseo de venganza[10]; toda pasión desordenada[11], y preocupaciones que acongojan[12]; el uso inmoderado de la comida, bebida[13], trabajo[14] y recreaciones[15]; palabras provocativas[16], el oprimir[17], disputar[18], golpear, herir[19], y todo lo que tienda a destruir la vida de cualquiera[20].

[1] Hechos 16:28 [2] Génesis 9:6 [3] Números 35:31, 33 [4] Jeremías 48:10 Deuteronomio 20 [5] Éxodo 22:2, 3 [6] Mateo 25:42, 43 Santiago 2:15, 16 Eclesiastés 6:1, 2 [7] Mateo 5:22 [8] 1 Juan 3:15 Levítico 19:17 [9] Proverbios 14:30 [10] Romanos 12:19 [11] Efesios 4:31 [12] Mateo 6:31, 34 [13] Lucas 21:34 Romanos 13:13 [14] Eclesiastés 12:12 Eclesiastés 2:22, 23 [15] Isaías 5:12 [16] Proverbios 15:1 Proverbios 12:18 [17] Ezequiel 18:18 Éxodo 1:14 [18] Gálatas 5:15 Proverbios 23:29 [19] Números 35:16-18, 21 [20] Éxodo 21:18 al fin

P. 137. ¿Cuál es el séptimo mandamiento?

R. El séptimo mandamiento es: No cometerás adulterio[1].

[1] Éxodo 20:14

P. 138. ¿Cuáles son los deberes que se requieren en el séptimo mandamiento?

R. Los deberes que se requieren en el séptimo mandamiento son: castidad en el cuerpo, en la mente y en los afectos[1], en las palabras[2] y conducta[3]; el preservarla en nosotros mismos y en otros[4]; la vigilancia sobre los ojos y los demás sentidos[5]; dominio propio[6], compañías castas[7], una manera modesta de vestirse[8]; el matrimonio para los que no tengan el don de continencia[9], el amor conyugal[10] y la cohabitación[11]; el trabajo diligente en nuestras ocupaciones[12]; evitando toda ocasión de impureza y resistiendo las tentaciones hacia ella[13].

[1] 1 Tesalonicenses 4:4 Job 31:1 1 Corintios 7:34 [2] Colosenses 4:6 [3] 1 Pedro 2:3 [4] 1 Corintios 7:2, 35, 36 [5] Job 31:1 [6] Hechos 24:24, 25 [7] Proverbios 2:16-20 [8] 1 Timoteo 2:9 [9] 1 Corintios 7:2, 9 [10] Proverbios 5:19, 20 [11] 1 Pedro 3:7 [12] Proverbios 31:11, 27, 28 [13] Proverbios 5:8 Génesis 39:8-10

P. 139. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el séptimo mandamiento?

R. Los pecados prohibidos en el séptimo mandamiento, además de la negligencia en los deberes requeridos[1], son el adulterio, la fornicación[2], la violación, el incesto[3], la sodomía y toda concupiscencia contra la naturaleza[4]; todo pensamiento, propósito, imaginación y afecto impuro[5]; todas las conversaciones impuras así como el prestarles atención[6]; miradas lascivas[7], conducta atrevida o frívola, y vestidos que carecen de modestia[8]; prohibir matrimonios legítimos[9] y autorizar los que son ilícitos[10]; aceptar, tolerar, mantener casas de prostitución o frecuentarlas[11]; votos enredadores de vida soltera[12], dilación indebida del matrimonio[13]; tener más de un cónyuge a la vez[14]; el divorcio injusto[15] o el abandono[16]; la ociosidad, glotonería, borrachera[17], compañías impuras[18]; canciones, libros, pinturas, bailes y juegos lascivos[19]; y todo otro acto de impureza o provocación que tienda a ello, ya sea en nosotros como en los demás[20].

[1] Proverbios 5:7 [2] Hebreos 13:4 Gálatas 5:19 [3] 2 Samuel 13:14 1 Corintios 5:1 [4] Romanos 1:24, 26, 27 Levítico 20:15, 16 [5] Mateo 5:28 Mateo 15:19 Colosenses 3:5 [6] Efesios 5:3, 4 Proverbios 7:5, 21, 22 [7] Isaías 3:16 2 Pedro 2:14 [8] Proverbios 7:10, 13 [9] 1 Timoteo 4:3 [10] Levítico 18:1-21 Marcos 6:18 Malaquías 2:11, 12 [11] 1 Reyes 15:12 2 Reyes 23:7 Deuteronomio 23:17, 18 Levítico 19:29 Jeremías 5:7 Proverbios 7:24-27 [12] Mateo 19:10,11 [13] 1 Corintios 7:7-9 Génesis 38:26 [14] Malaquías 2:14, 15 Mateo 19:5 [15] Malaquías 2:16 Mateo 5:32 [16] 1 Corintios 7:12, 13 [17] Ezequiel 16:49 Proverbios 23:30-33 [18] Génesis 39:10 Proverbios 5:8 [19] Efesios 5:4 Ezequiel 23:14-16 Isaías 23:15-17 Isaías 3:16 Marcos 6:22 Romanos 13:13 1 Pedro 4:3 [20] 2 Reyes 9:30 Jeremías 9:30 y con Ezequiel 23:40

P. 140. ¿Cuál es el octavo mandamiento?

R. El octavo mandamiento es: No hurtarás[1].

[1] Éxodo 20:15

P. 141. ¿Cuáles son los deberes que se requieren en el octavo mandamiento?

R. Los deberes que se requieren en el octavo mandamiento son: la verdad, fidelidad y justicia en los contratos y en el comercio entre hombre y hombre[1]; pagar a cada uno lo que le es debido[2]; restituir los bienes que han sido retenidos ilegalmente de sus legítimos propietarios[3]; dar y prestar libremente conforme a nuestras posibilidades y las necesidades de otros[4]; moderación en nuestro juicio, voluntad y afectos respecto a los bienes terrenales[5]; un cuidado prudente en adquirir[6], guardar, usar y disponer de aquellas cosas que son necesarias y convenientes para el sostén de nuestra constitución física, y que son apropiadas a nuestra condición[7]; un oficio legítimo[8] y ser diligentes en él[9]; ser frugales o moderados[10]; evitar litigios innecesarios[11], fianzas o compromisos semejantes[12]; y un esfuerzo por todo medio lícito y justo para procurar, preservar y acrecentar las riquezas y bienestar de otros, tanto como el nuestro[13].

[1] Salmo 15:2, 4 Zacarías 7:4, 10 Zacarías 8:16, 17 [2] Romanos 13:7 [3] Levítico 6:2-5 Lucas 19:8 [4] Lucas 6:30, 38 1 Juan 3:17 Efesios 4:28 Gálatas 6:10 [5] 1 Timoteo 6:6-9 Galatas 6:14 [6] 1 Timoteo 5:8 [7] Proverbios 27:23, 24 Eclesiastés 2:24 Eclesiastés 3:12, 13 1 Timoteo 6:17, 18 Isaías 38:1 Mateo 11:8 [8] 1 Corintios 7:20 Génesis 2:15 Génesis 3:19 [9] Efesios 4:28 Proverbios 10:4 [10] Juan 6:12 Proverbios 21:20 [11] 1 Corintios 6:1-9 [12] Proverbios 6:1-6 Proverbios 11:15 [13] Levítico 25:35 Deuteronomio 22:1-4 Éxodo 23:4, 5 Génesis 47:14, 20 Filipenses 2:4 Mateo 22:39

P. 142. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el octavo mandamiento?

R. Los pecados prohibidos en el octavo mandamiento, además de la negligencia en los deberes requeridos[1], son: el robo[2], el asalto[3], secuestradores[4], así como recibir cosas robadas[5]; comercio fraudulento[6], pesas y medidas falsas[7], quitar linderos[8], la injusticia y la infidelidad en los contratos entre hombre y hombre[9], o en asuntos de fideicomiso o administración[10]; la opresión[11], extorsión[12], usura[13], cohechos[14], demandas injuriosas[15], despojo o apropiación injusta de propiedades y destrucción de linderos[16]; monopolios gravosos[17]; ocupaciones ilícitas[18] y todos los demás modos injustos y pecaminosos para tomar o retener lo que pertenece a nuestro prójimo, o para enriquecernos[19]; la codicia[20]; la estima y afecto desmedidos hacia los bienes terrenales[21]; cuidados sospechosos y acongojadores para adquirir, guardar y usar de dichos bienes[22]; envidiar la prosperidad de otros[23]; asimismo la ociosidad[24], prodigalidad, juegos de azar; y todo aquello por lo cual perjudicamos indebidamente nuestro bienestar externa[25]; y también el privarnos del uso debido y las comodidades del estado en que Dios nos puso[26].

[1] Santiago 2:15, 16 1 Juan 3:17 [2] Efesios 4:28 [3] Salmo 62:10 [4] 1 Timoteo 1:10 [5] Proverbios 29:24 Salmo 50:18 [6] 1 Tesalonicenses 4:6 [7] Proverbios 11:1 Proverbios 20:10 [8] Deuteronomio 19:14 Proverbios 23:10 [9] Amos 8:5 Salmo 37:21 [10] Lucas 16:10-12 [11] Ezequiel 22:29 Levítico 25:17 [12] Mateo 23:25 Ezequiel 22:12 [13] Salmo 15:5 [14] Job 15:34 [15] 1 Corintios 6:6-8 Proverbios 3:29, 30 [16] Isaías 5:8 Miqueas 2:2 [17] Proverbios 11:26 [18] Hechos 19:19, 24, 25 [19] Job 20:19 Santiago 5:4 Proverbios 21:6 [20] Lucas 12:15 [21] 1 Timoteo 6:5 Colosenses 3:2 Proverbios 23:5 Salmo 62:10 [22] Mateo 6:25, 31, 34 Eclesiastés 5:12 [23] Salmo 73:3 Salmo 37:1, 7 [24] 2 Tesalonicenses 3:11 Proverbios 18:9 [25] Proverbios 21:17 Proverbios 23:20, 21 Proverbios 28:19 [26] Eclesiastés 4:8 Eclesiastés 6:2 1 Timoteo 5:8

P. 143. ¿Cuál es el noveno mandamiento?

R. El noveno mandamiento es: No hablarás contra tu prójimo falso testimonio[1].

[1] Éxodo 20:16

P. 144. ¿Cuáles son los deberes que se requieren en el noveno mandamiento?

R. Los deberes que se requieren en el noveno mandamiento son: el preservar y promover la verdad entre hombre y hombre[1] y el buen nombre tanto el de nuestro prójimo, como el nuestro[2]; responder a favor y defender la verdad[3]; y de corazón[4], con sinceridad[5], libertad[6], claridad[7] y plenamente[8], hablar la verdad, y solamente la verdad, en cuestiones de juicio y justicia[9], así como en otras cosas que sean[10]; una estima caritativa hacia nuestro prójimo[11]; amando, deseando y regocijándonos por su buen nombre[12]; entristeciéndonos por sus debilidades[13] y cubriéndolas[14]; reconocer libremente sus dones y gracias divinas[15], defendiendo su inocencia[16]; prestos para recibir un buen informe[17] y indispuestos para creer malos rumores con respecto a ellos[18]; oponerse a los chismosos[19], a los lisonjeros[20] y calumniadores[21]; amar y cuidar nuestro buen nombre, y defendiéndolo cuando sea necesario[22]; guardar promesas lícitas[23]; procurar y practicar todo los que es verdadero, honesto, amable y de buen nombre[24].

[1] Zacarías 8:16 [2] 3 Juan 12 [3] Proverbios 31:8, 9 [4] Salmo 15:2 [5] 2 Crónicas 19:9 [6] 1 Samuel 19:4, 5 [7] Josué 7:19 [8] 2 Samuel 14:18-20 [9] Levítico 19:15 Proverbios 14:5, 25 [10] 2 Corintios 1:17, 18 Efesios 4:25 [11] Hebreos 6:9 1 Corintios 13:7 [12] Romanos 1:8 2 Juan 4 3 Juan 3, 4 [13] 2 Corintios 2:4 2 Corintios 12:21 [14] Proverbios 17:9 1 Pedro 4:8 [15] 1 Corintios 1:4, 5, 7 2 Timoteo 1:4, 5 [16] 1 Samuel 22:14 [17] 1 Corintios 13:6, 7 [18] Salmo 15:3 [19] Proverbios 25:23 [20] Proverbios 26:24, 25 [21] Salmo 101:5 [22] Proverbios 22:1 Juan 8:49 [23] Salmo 15:4 [24] Filipenses 4:8

P. 145. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el noveno mandamiento?

R. Los pecados prohibidos en el noveno mandamiento son: todo lo que obstruya la verdad, y el buen nombre tanto el de nuestro prójimo como el nuestro[1], especialmente delante de los tribunales públicos[2]; dar falso testimonio[3], sobornar testigos falsos[4], comparecer y defender a sabiendas una mala causa, desafiar y reprimir la verdad[5]; dictar sentencias injustas[6], llamar malo a lo bueno y bueno a lo malo; recompensar la obra del malo conforme a la obra del justo, y al justo conforme a la obra del malo[7]; falsificar[8], ocultar la verdad, un silencio inadmisible en una causa justa[9], y el permanecer callados cuando la maldad demanda una justa reprensión de nosotros[10], o denunciarla a otros[11]; hablar la verdad fuera de tiempo[12] o maliciosamente para lograr un fin perverso[13], o pervertirla para un significado erróneo[14], o expresarla ambiguamente o con doble sentido, para perjuicio de la verdad y la justicia[15]; hablar falsedades[16], mentir[17], calumniar[18], difamar[19], detractar[20], chismear[21], murmurar[22], ridiculizar[23], insultar[24], condenar parcial[25], precipitada[26] y ásperamente[27]; interpretar mal las intenciones, palabras y acciones de otros[28]; lisonjear[29], y vanagloriarse[30], pensar o hablar demasiado alto y despreciativamente de nosotros o de los demás[31]; negar los dones y gracias de Dios[32]; engrandecer las faltas pequeñas[33]; ocultar, excusar o justificar los pecados cuando se demanda una libre confesión de ellos[34]; descubrir sin necesidad las debilidades de otros[35]; levantar falsos rumores[36], recibir y patrocinar informes malignos[37], y cerrar nuestros oídos a una defensa justa[38]: las malas sospechas[39]; envidiar o lamentarse por el justo crédito que otros reciben[40], procurar o desear estorbarlo[41]; regocijarse en su desgracia e infamia[42]; el desprecio insolente[43], la admiración vana[44]; quebrantar promesas lícitas[45]; descuidar tales cosas que son de buen nombre[46] y practicar (o no evitar nosotros mismos, o no impedir lo que podamos en otros) cosas que traigan mal nombre[47].

[1] 1 Samuel 17:28 2 Samuel 16:3 2 Samuel 1:9, 10, 15, 16 [2] Levítico 19:15 Habacuc 1:4 [3] Proverbios 19:5 Proverbios 6:16, 19 [4] Hechos 6:13 [5] Jeremías 9:3, 5 Hechos 24:2,5 Salmo 12:3, 4 Salmo 52:1-4 [6] Proverbios 17:15 1 Reyes 21:9-14 [7] Isaías 5:23 [8] Salmo 119:69 Lucas 19:8 Lucas 16:5-7 [9] Levítico 5:1 Deuteronomio 13:8 Hechos 5:3, 8, 9 2 Timoteo 4:6 [10] 1 Reyes 1:6 Levítico 19:17 [11] Isaías 59:4 [12] Proverbios 29:11 [13] 1 Samuel 22:9, 10 compare con Salmo 52, el título y versos 1-5 [14] Salmo 56:5 Juan 2:19 compare con Mateo 26:60, 61 [15] Génesis 3:5 Génesis 26:7, 9 [16] Isaías 59:13 [17] Levítico 19:11 Colosenses 3:9 [18] Salmo 50:20 [19] Salmo 15:3 [20] Santiago 4:11 Jeremías 38:4 [21] Levítico 19:16 [22] Romanos 1:29, 30 [23] Génesis 21:9 Gálatas 4:29 [24] 1 Corintios 6:10 [25] Mateo 7:1[26] Hechos 28:4 [27] Genesis 38:24 Romanos 2:1 [28] Nehemías 6:6-8 Romanos 3:8 Salmo 69:10 1 Samuel 1:13- 15 2 Samuel 10:3 [29] Salmo 12:2, 3 [30] 2 Timoteo 3:2 [31] Lucas 18:9, 11 Romanos 12:16 1 Corintios 4:6 Hechos 12:22 Éxodo 4:10-14 [32] Job 27:5, 6 Job 4:6 [33] Mateo 7:3-5 [34] Proverbios 28:13 Proverbios 30:20 Génesis 3:12, 13 Jeremías 2:35 2 Reyes 5:25 Génesis 4:9 [35] Génesis 9:22 Proverbios 25:9, 10 [36] Éxodo 23:1 [37] Proverbios 29:12 [38] Hechos 7:56, 57 Job 31:13, 14 [39] 1 Corintios 13:5 1 Timoteo 6:4 [40] Números 11:29 Mateo 21:15 [41] Esdras 4:12, 13 [42] Jeremías 48:27 [43] Salmo 35:15, 16, 21 Mateo 27:28, 29 [44] Judas 16 Hechos 12:22 [45] Romanos 1:31 2 Timoteo 3:3 [46] 1 Samuel 2:24 [47] 2 Samuel 13:12, 13 Proverbios 5:8, 9 Proverbios 6:33

P. 146. ¿Cuál es el décimo mandamiento?

R. El décimo mandamiento es: No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo[1].

[1] Éxodo 20:17

P. 147. ¿Cuáles son los deberes que se requieren en el décimo mandamiento?

R. Los deberes que se requieren en el décimo mandamiento son: un pleno contentamiento con nuestra propia condición[1], una disposición caritativa de todo el alma para con nuestro prójimo, tanto que todas nuestras predisposiciones y afectos internos en cuanto a él, tiendan y avancen todo el bien de lo que es suyo[2].

[1] Hebreos 13:5 1 Timoteo 6:6 [2] Job 31:29 Romanos 12:15 Salmo 122:7-9 1 Timoteo 1:5 Ester 10:3 1 Corintios 13:4-7

P. 148. ¿Cuáles son los pecados prohibidos en el décimo mandamiento?

R. Los pecados prohibidos en el décimo mandamiento son: el descontento con nuestro propio estado y condición[1]; envidiar[2] y lamentarse por el bien de nuestro prójimo[3], junto con todas las predisposiciones y afectos desordenados hacia sus pertenencias[4].

[1] 1 Reyes 21:4 Ester 5:13 1 Corintios 10:10 [2] Gálatas 5:26 Santiago 3:14, 16 [3] Salmo 112:9, 10 Nehemías 2:10 [4] Romanos 7:7, 8 Romanos 13:9 Colosenses 3:5 Deuteronomio 5:21

P. 149. ¿Puede algún hombre guardar perfectamente los mandamientos de Dios?

R. Ningún hombre es capaz, ni por sí mismo[1], ni por alguna gracia recibida en esta vida, de guardar perfectamente los mandamientos de Dios[2]; sino que diariamente los quebranta en pensamiento[3], palabra y obra[4].

[1] Santiago 3:2 Juan 15:5 Romanos 8:3 [2] Eclesiastés 7:20 1 Juan 1:8, 10 Gálatas 5:17 Romanos 7:18, 19 [3] Génesis 6:5 Génesis 8:21 [4] Romanos 3:9-19 Santiago 3:2-13

P. 150. ¿Son igualmente detestables en sí mismas a la vista de Dios, todas las trasgresiones de sus mandamientos?

R. Todas las trasgresiones de la ley de Dios no son igualmente detestables, pero algunos pecados en sí mismos, y por razón de varias circunstancias agravantes, son más detestables que otras a la vista de Dios[1].

[1] Juan 19:11 Ezequiel 8:6, 13, 15 1 Juan 5:16 Salmo 78:17, 32, 56

P. 151. ¿Cuáles son las circunstancias agravantes que hacen a algunos pecados más detestables que otros?

R. Los pecados reciben sus circunstancias agravantes si se considera:

  • 1. Las personas que ofenden[1]: si ellas son personas de mayor edad[2], de gran experiencia o gracia[3], eminentes por su profesión[4], dones[5], puestos[6], oficio[7], si son guías de otros[8], de tal manera que su ejemplo pueda ser seguido por otros[9].
  • 2. Las partes ofendidas[10]: si es directamente contra Dios[11], contra sus atributos[12] y adoración[13]; contra Cristo y su gracia[14]; contra el Espíritu Santo[15], su testimonio[16] y obras[17]; contra los superiores, hombres eminentes[18] y en los que estamos especialmente relacionados o tenemos alguna obligación[19]; si es contra alguno de los creyentes[20], especialmente si es un hermano débil[21], si es contra las almas de ellos, o de otro[22], y bien común de todos o de muchos[23].
  • 3. La naturaleza y calidad de la ofensa[24]: si es contra la letra expresa de la ley[25], si quebranta muchos mandamientos, conteniendo así muchos pecados[26]: si no solamente son concebidos en el corazón, sino que se manifiestan en palabras y acciones[27], si hacen tropezar a otros[28] y no admiten reparación[29]: si son contra los medios[30], misericordias[31], juicios[32], la luz natural[33], convicción del conciencia[34], amonestación pública o privada [35], censuras de la iglesia[36], castigos civiles[37]; y si son contra nuestras oraciones, propósitos, promesas[38], votos[39], pactos[40] y compromisos con Dios y con los hombres[41]: si son hechas deliberada[42], voluntaria[43], presuntuosa[44], imprudente[45], hinchada[46], maliciosa[47], frecuente[48] y obstinadamente[49], con deleite[50], persistencia[51], o recaída después del arrepentimiento[52].
  • 4. Las circunstancias del tiempo[53] y lugar[54]: si son en el Día del Señor[55], o en otros tiempos del culto divino[56]; o inmediatamente antes[57] o después de éste[58], o de otras ayudas tomadas para prevenir o remediar tales faltas[59]: si fue en publico o en la presencia de otros, que puedan ser provocados o contaminados por ello[60].

[1] Jeremías 2:8 [2] Job 32:7, 9 Eclesiastés 4:13 [3] 1 Reyes 11:4, 9 [4] 2 Samuel 12:14 1 Corintios 5:1 [5] Santiago 4:17 Lucas 12:47, 48 [6] Jeremías 5:4, 5 [7] 2 Samuel 12:7-9 Ezequiel 8:11, 12 [8] Romanos 2:17-24 [9] Gálatas 2:11-14 [10] Mateo 21:38, 39 [11] 1 Samuel 2:25 Hechos 5:4 Salmo 51:4 [12] Romanos 2:4 [13] Malaquías 1:8, 14 [14] Hebreos 2:2, 3 Hebreos 12:25 [15] Hebreos 10:29 Mateo 22:31-32 [16] Efesios 4:30 [17] Hebreos 6:4-6 [18] Judas 8 Números 12:8, 9 Isaías 3:5 [19] Proverbios 30:17 2 Corintios 12:15 Salmo 55:12-15 [20] Sofonías 2:8, 10, 11 Mateo 18:6 1 Corintios 6:8 Apocalipsis 17:6 [21] 1 Corintios 8:11, 12 Romanos 14:13, 15, 21 [22] Ezequiel 13:19 1 Corintios 8:12 Apocalipsis 18:12,13 Mateo 23:15 [23] 1 Tesalonicenses 2:15, 16 Josué 22:20 [24] Proverbios 6:30-33 [25] Esdras 9:10-12 1 Reyes 11:9, 10 [26] Colosenses 3:5 1 Timoteo 6:10 Proverbios 5:8-12 Proverbios 6:32, 33 Josué 7:21 [27] Santiago 1:14, 15 Mateo 5:22 Miqueas 2:1 [28] Mateo 18:7 Romanos 2:23, 24 [29] Deuteronomio 22:22, 28, 29 Proverbios 6:32-35 [30] Mateo 11:21-24 Juan 15:22 [31] Isaías 1:3 Deuteronomio 32:6 [32] Amos 4:8-11 Jeremías 5:3 [33] Romanos 1:26, 27 [34] Romanos 1:32 Daniel 5:22 Tito 3:10, 11 [35] Proverbios 29:1 [36] Tito 3:10 Mateo 18:17 [37] Proverbios 27:22 Proverbios 23:35 [38] Salmo 78:34-37 Jeremías 2:20 Jeremías 42:5, 6, 20, 21 [39] Eclesiastés 5:4-6 Proverbios 20:25 [40] Levítico 26:25 [41] Proverbios 2:17 Ezequiel 17:18, 19 [42] Salmo 36:4 [43] Jeremías 6:16 [44] Números 15:30 Éxodo 21:14 [45] Jeremías 3:3 Proverbios 7:13 [46] Salmo 52:1 [47] 3 Juan 10 [48] Números 14:22 [49] Zacarías 7:11, 12 [50] Proverbios 2:14 [51] Isaías 57:17 [52] Jeremías 34:8-11 2 Pedro 2:20-22 [53] 2 Reyes 5:26 [54] Jeremías 7:10 Isaías 26:10 [55] Ezequiel 23:37-39 [56] Isaías 58:3-5 Números 25:6, 7 [57] 1 Corintios 11:20, 21 [58] Jeremías 7:8-10 Proverbios 7:14, 15 Juan 13:27, 30 [59] Edras 9:13, 14 [60] 2 Samuel 16:22 1 Samuel 2:22-24

P. 152. ¿Qué es lo que todo pecado merece a la vista de Dios?

R. Todo pecado, aun el más pequeño, siendo contra la soberanía[1], bondad[2] y santidad de Dios[3], y contra su justa ley[4], merece su ira y maldición[5], tanto en esta vida[6] como en la venidera[7]; y nada puede expiarlo sino la sangre de Cristo[8].

[1] Santiago 2:10, 11 [2] Éxodo 20:1, 2 [3] Habacuc 1:13 Levítico 10:3 Levítico 11:44, 45 [4] 1 Juan 3:4 Romanos 7:12 [5] Efesios 5:6 Gálatas 3:10 [6] Lamentaciones 3:39 Deuteronomio 28:15 al fin [7] Mateo 25:41 [8] Hebreos 9:22 1 Pedro 1:18, 19

P. 153. ¿Qué es lo que Dios requiere de nosotros para que escapemos de su ira y maldición que hemos merecido por causa de las trasgresiones de la ley?

R. Para que escapemos de la ira y maldición de Dios que hemos merecido por causa de las trasgresiones de la ley, él requiere de nosotros el arrepentimiento para con Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo[1] y el uso diligente de los medios externos por los que Cristo nos comunica los beneficios de su mediación[2].

[1] Hechos 20:21 Mateo 3:7, 8 Lucas 13:3, 5 Hechos 16:30, 31 Juan 3:16, 18 [2] Proverbios 2:1-5 Proverbios 8:33-36

P. 154. ¿Cuáles son los medios externos por los que Cristo nos comunica los beneficios de su mediación?

R. Los medios externos y ordinarios por los que Cristo comunica a su Iglesia los beneficios de su mediación, son todas sus ordenanzas; especialmente la palabra, los sacramentos y la oración; todos los cuales son eficaces los elegidos para salvación[1].

[1] Mateo 28:19, 20 Hechos 2:42, 46, 47

P. 155 ¿Cómo se hace eficaz la palabra para la salvación?

R. El Espíritu de Dios hace de la lectura de la palabra, y especialmente de la predicación de ella, un medio eficaz para iluminar[1], convencer y humillar a los pecadores[2]; sacándolos de sí mismos y conduciéndolos a Cristo[3]; transformándolos en su imagen[4] y sometiéndolos a su voluntad[5]; fortaleciéndolos contra las tentaciones y corrupciones[6]; edificándolos en su gracia[7], y afirmando el corazón de ellos en santidad y consolación por medio de la fe para salvación[8].

[1] Nehemías 8:8 Hechos 26:18 Salmo 19:8 [2] 1 Corintios 14:24, 25 2 Crónicas 34:18, 19, 26-28 [3] Hechos 2:37, 41 Hechos 8:27-39 [4] 2 Corintios 3:18 [5] 2 Corintios 10:4-6 Romanos 6:17 [6] Mateo 4:4, 7, 10 Efesios 6:16, 17 Salmo 19:11 1 Corintios 10:11 [7] Hechos 20:32 2 Timoteo 3:15-17 [8] Romanos 16:25 1 Tesalonicenses 3:2, 10, 11, 13 Romanos 15:4 Romanos 10:13-17 Romanos 1:16

P. 156. ¿La palabra de Dios debe ser leída por todos?

R. Aunque no a todos les es permitido leer la palabra de Dios públicamente a la congregación[1], sin embargo, toda clase de personas están obligadas a leerla para sí mismas[2], y con sus familias[3]: para este fin, las Santas Escrituras deben traducirse del idioma original al lenguaje común[4].

[1] Deuteronomio 31:9, 11-13 Nehemías 8:2, 3 Nehemías 9:3-5 [2] Deuteronomio 17:19 Apocalipsis 1:3 Juan 5:39 Isaías 34:16 [3] Deuteronomio 6:6-9 Génesis 18:17, 19 Salmo 78:5-7 [4] 1 Corintios 14:6, 9, 11, 12, 15, 16, 24, 27, 28

P. 157. ¿Cómo debe leerse la palabra de Dios?

R. Las Santas Escrituras deben leerse con alta y reverente estima de ellas[1]; con una persuasión firme de que son la verdadera palabra de Dios[2] y de que sólo él puede capacitarnos para entenderlas[3]; con el deseo de conocer, creer y obedecer la voluntad de Dios revelada en ellas[4]; con diligencia[5] y atención tanto al contenido como al propósito[6]; con meditación[7], aplicación[8], abnegación[9] y oración[10].

[1] Salmo 19:10 Nehemías 8:3-10 Éxodo 24:7 2 Corintios 34:27 Isaías 66:2 [2] 2 Pedro 1:19-21 [3] Lucas 24:45 2 Corintios 3:13-16 [4] Deuteronomio 17:10, 20 [5] Hechos 17:11 [6] Hechos 8:30, 34 Lucas 10:26-28 [7] Salmo 1:2 Salmo 119:97 [8] 2 Crónicas 34:21 [9] Proverbios 3:5 Deuteronomio 33:3 [10] Proverbios 2:1-6 Salmo 119:18 Nehemías 7:6, 8

P. 158. ¿Por quién debe ser predicada la palabra de Dios?

R. La palabra de Dios debe ser predicada solamente por aquellos que están dotados de los dones necesarios de una manera suficiente[1] y que también han sido debidamente llamados y aprobados para este oficio[2].

[1] 1 Timoteo 3:2, 6 Efesios 4:8-11 Oseas 4:6 Malaquías 2:7 2 Corintios 3:6 [2] Jeremías 14:15 Romanos 10:15 Hebreos 5:4 1 Corintios 12:28, 29 1 Timoteo 3:10 1 Timoteo 4:14 1 Timoteo 5:22

P. 159. ¿Cómo debe ser predicada la palabra de Dios por los que son llamados para ello?

R. Los que son llamados para trabajar en el ministerio de la palabra deben predicar doctrina sana[1], con diligencia[2], a tiempo y fuera de tiempo[3]; con claridad[4], no con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y poder[5]; con fidelidad[6], dando a conocer todo el consejo de Dios[7]; con sabiduría[8], adaptándose a las necesidades y capacidades de los oyentes[9]; con celo[10], con amor ferviente a Dios[11] y a las almas de su pueblo[12]; con sinceridad[13], procurando la gloria de Dios[14], y la conversión[15], edificación[16] y salvación de las almas[17].

[1] Tito 2:1, 8 [2] Hechos 18:25 [3] 2 Timoteo 4:2 [4] 1 Corintios 14:19 [5] 1 Corintios 2:4 [6] Jeremías 23:28 1 Corintios 4:1, 2 [7] Hechos 20:27 [8] Colosenses 1:28 2 Timoteo 2:15 [9] 1 Corintios 3:2 Hebreos 5:12-14 Lucas 12:42 [10] Hechos 18:25 [11] 2 Corintios 5:13, 14 Filipenses 1:15-17 [12] Colosenses 4:12 2 Corintios 12:15 [13] 2 Corintios 2:17 2 Corintios 4:2 [14] 1 Tesalonicenses 2:4-6 Juan 7:18 [15] 1 Corintios 9:19-22 [16] 2 Corintios 12:19 Efesios 4:12 [17] 1 Timoteo 4:16 Hechos 26:16-18

P. 160. ¿Qué se requiere de aquellos que oyen la palabra predicada?

R. De aquellos que oyen la palabra predicada se requiere atender a ella con diligencia[1], preparación[2] y oración[3]; que comprueben lo que oyen con las Escrituras[4]; que reciban la verdad con fe[5], amor[6], mansedumbre[7] y una buena disposición[8], como la palabra de Dios[9]; meditando[10] y conferenciando sobre ella[11], guardándola en el corazón[12] y manifestando los frutos de ella en sus vidas[13].

[1] Proverbios 8:34 [2] 1 Pedro 2:1, 2 Lucas 8:18 [3] Salmo 119:18 Efesios 6:18, 19 [4] Hechos 17:11 [5] Hebreos 4:2 [6] 2 Tesalonicenses 2:10 [7] Santiago 1:21 [8] Hechos 17:11 [9] 1 Tesalonicenses 2:13 [10] Lucas 9:44 Hebreos 2:1 [11] Lucas 24:14 Deuteronomio 6:6, 7 [12] Proverbios 2:1 Salmo 119:11 [13] Lucas 8:15 Santiago 1:25

P. 161. ¿Cómo vienen a ser los sacramentos medios eficaces de salvación?

R. Los sacramentos vienen a ser medios eficaces de salvación, no por algún poder que haya en ellos ni por virtud alguna que provenga de la piedad o intención de aquel que los administra, sino solamente por la operación del Espíritu Santo y la bendición de Cristo que los instituyó[1].

[1] 1 Pedro 3:21 Hechos 8:13, 23 1 Corintios 3:6, 7 1 Corintios 12:13

P. 162. ¿Qué es un sacramento?

R. Un sacramento es una santa ordenanza instituida por Cristo en su Iglesia[1], para representar, sellar y aplicar[2] a aquellos que están dentro del pacto de gracia[3], los beneficios de su mediación[4]; para fortalecer y aumentar la fe y otras gracias divinas[5]; para constreñirlos a la obediencia[6]; para testificar y mantener el amor y comunión de los unos con los otros[7]; y para distinguirlos de los que están fuera[8].

[1] Génesis 17:7, 10 Éxodo 12 Mateo 28:19 Mateo 26:26-28 [2] Romanos 4:11 1 Corintios 11:24, 25 [3] Romanos 15:8 Éxodo 12:48 [4] Hechos 2:38 1 Corintios 10:16 [5] Romanos 4:11 Gálatas 3:27 [6] Romanos 6:3, 4 1 Corintios 10:21 [7] Efesios 4:2-5 1 Corintios 12:13 [8] Efesios 2:11, 12 Génesis 34:14

P. 163. ¿Cuáles son las partes de un sacramento?

R. Las partes de un sacramento son dos: el símbolo externo y sensible usado conforme al mandato mismo de Cristo; la otra es, la gracia interna y espiritual representada por esto[1].

[1] Mateo 3:11 1 Pedro 3:21 Romanos 2:28, 29

P. 164. ¿Cuántos sacramentos instituyó Cristo en su Iglesia bajo el nuevo Testamento?

R. Bajo el Nuevo Testamento Cristo instituyó en su Iglesia solamente dos sacramentos, el Bautismo y la Cena del Señor[1].

[1] Mateo 28:19 1 Corintios 11:20, 23 Mateo 26:26-28

P. 165. ¿Qué es el Bautismo?

R. El Bautismo es un sacramento del Nuevo Pacto, en el cual Cristo ha ordenado que el lavamiento con agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo[1], sea un signo y un sello de unión con Él[2], de remisión de pecado por su sangre[3] y de regeneración por su Espíritu[4]; de adopción[5], y de resurrección para vida eterna[6]. Por este sacramento los que se bautizan son admitidos solemnemente en la Iglesia visible[7], y entran en un compromiso abierto y declarado de pertenecer totalmente al Señor[8].

[1] Mateo 28:19 [2] Gálatas 3:27 [3] Marcos 1:4 Apocalipsis 1:5 [4] Tito 3:5 Efesios 5:26 [5] Gálatas 3:26, 27 [6] 1 Corintios 15:29 Romanos 6:5 [7] 1 Corintios 12:13 [8] Romanos 6:4

P. 166. ¿A quiénes debe administrarse el Bautismo?

R. El Bautismo no debe administrarse a ninguno de los que están fuera de la Iglesia visible y por lo tanto son ajenos al pacto de la promesa hasta que profesen su fe en Cristo y la obediencia a él[1]; pero los niños que descienden de padres de los cuales alguno de ellos ha profesado su fe en Cristo y la obediencia a él, por este hecho están dentro del pacto y deben ser bautizados[2].

[1] Hechos 8:36, 37 Hechos 2:38 [2] Génesis 17:7, 9, 14 comparado con Galatas 3:9 y con Colosenses 2:11, 12 y con Hechos 2:38, 39 y con Romanos 4:11, 12 1 Corintios 7:14 Mateo 28:19 Lucas 18:15, 16 Romanos 11:16

P. 167. ¿Cómo debemos aplicar de modo práctico nuestro bautismo?

R. El deber indispensable, pero muchas veces descuidado en aplicar de modo práctico nuestro bautismo, debemos llevarlo a cabo toda nuestra vida, especialmente en el tiempo de la tentación, y cuando se está administrando a otros y nosotros estamos presentes[1]; por una consideración seria y llena de gratitud por su naturaleza y de los fines para los cuales Cristo lo instituyó, los privilegios y beneficios conferidos y sellados por medio de él, y del voto solemne que hicimos[2]; por ser humildes por nuestra contaminación pecaminosa, por nuestra falta de cumplimiento, y por andar por el camino contrario a la gracia del bautismo y de nuestras promesas[3]; por el crecimiento en la seguridad del perdón de los pecados, y de todas las demás bendiciones selladas en nosotros por este sacramento[4]; por el obtener fuerzas de la muerte y resurrección de Cristo, en quien somos bautizados, para la mortificación de la carne y avivamiento de la gracia divina[5]; por esforzarnos en vivir por la fe[6], para mantener una conducta santa y justa[7], como aquellos que han entregado su nombre a Cristo[8]; y andar en amor fraternal, como los que hemos sido bautizados por el mismo Espíritu en un cuerpo[9].

[1] Colosense 2:11, 12 Romanos 6:4, 6, 11 [2] Romanos 6:3-5 [3] 1 Corintios 1:11-13 Romanos 6:2, 3 [4] Romanos 4:11, 12 1 Pedro 3:21 [5] Romanos 6:3-5 [6] Gálatas 3:26, 27 [7] Romanos 6:22 [8] Hechos 2:38 [9] 1 Corintios 12:13, 25-27

P. 168. ¿Qué es la Cena del Señor?

R. La Cena del Señor es un sacramento del Nuevo Pacto[1], en el cual, al dar y recibir pan y vino según lo establecido por Jesucristo, se declara su muerte; y aquellos que participan dignamente, se alimentan de su cuerpo y de su sangre, para su alimentación espiritual y crecimiento en gracia[2]; confirman así su unión y comunión con él[3]; testifican y renuevan su gratitud[4] y compromiso para con Dios[5], y su amor y compañerismo de los unos para con los otros como miembros del mismo cuerpo místico[6].

[1] Lucas 22:20 [2] Mateo 26:26-28 1 Corintios 11:23-26 [3] 1 Corintios 10:16 [4] 1 Corintios 11:24 [5] 1 Corintios 10:14-16, 21 [6] 1 Corintios 10:17

P. 169. ¿Cómo mandó Cristo que fuesen dados y recibidos el pan y el vino en el sacramento de la Cena del Señor?

R. Cristo mandó que los ministros de la palabra, en la administración del sacramento de la Cena del Señor, apartasen del uso común el pan y el vino por medio de las palabras de la ordenanza, acción de gracias y oración; tomando y partiendo el pan, y dando a los comulgantes tanto el pan como el vino; quienes, por la misma ordenanza, toman y comen el pan y beben el vino, recordando con gratitud que el cuerpo de Cristo fue partido y dado por ellos, así como la sangre derramada para ellos[1].

[1] 1 Corintios 11:23, 24 Mateo 26:26-28 Marcos 14:22-24 Lucas 22:19, 20

P. 170. Los que participan dignamente de la Cena del Señor ¿cómo se alimentan del cuerpo y de la sangre de Cristo?

R. Como el cuerpo y la sangre de Cristo no están corporal o carnalmente presentes en, con o bajo el pan y el vino en la Cena del Señor[1], y sin embargo están presentes espiritualmente a la fe del que los recibe, no con menos verdad y realidad que los elementos mismos a los sentidos externos[2]; así que los que participan dignamente del sacramento de la Cena del Señor, se alimentan del cuerpo y de la sangre de Cristo, no corporal o carnalmente, sino de una manera espiritual; y sin embargo participan verdadera y realmente[3], cuando por la fe reciben y se aplican a sí mismos a Cristo crucificado y los beneficios de su muerte[4].

[1] Hechos 3:21 [2] Mateo 26:26, 28 [3] 1 Corintios 11:24-29 [4] 1 Corintios 10:16

P. 171. ¿Cómo deben prepararse los que reciben el sacramento de la Cena del Señor antes de venir a él?

R. Aquellos que reciben el sacramento de la Cena del Señor, deben prepararse antes de venir a él, por un examen de sí mismos[1] de que están en Cristo[2], de sus pecados y necesidades[3]; de la verdad y medida de su conocimiento[4], fe[5], arrepentimiento[6]; amor a Dios y a los hermanos[7], caridad para con todos los hombres[8], perdonando aquellos que les han hecho mal[9]; de sus deseos de obtener a Cristo[10] y de su nueva obediencia[11]; así como por renovar el ejercicio de estas gracias[12], por una meditación seria[13] y oración ferviente[14].

[1] 1 Corintios 11:28 [2] 2 Corintios 13:5 [3] 1 Corintios 5:7 compare con Éxodo 12:15 [4] 1 Corintios 11:29 [5] 1 Corintios 13:5 Mateo 26:28 [6] Zacarías 12:10 1 Corintios 11:31 [7] 1 Corintios 10:16, 17 Hechos 2:46, 47 [8] 1 Corintios 5:8 1 Corintios 11:18, 20 [9] Mateo 5:23, 24 [10] Isaías 55:1 Juan 7:37 [11] 1 Corintios 5:7, 8 [12] 1 Corintios 11:25, 26, 28 Hebreos 10:21, 22, 24 Salmo 26:6 [13] 1 Corintios 11:24, 25 [14] 2 Crónicas 30:18, 19 Mateo 26:26

P. 172. ¿Puede alguno que duda de que está en Cristo o de su preparación debida, acercarse a la Cena del Señor?

R. Uno que duda que está en Cristo o de su debida preparación para el sacramento de la Cena del Señor, puede tener parte verdaderamente en Cristo aun cuando no esté seguro de ello[1]; y según Dios puede estar seguro que tiene parte, si está debidamente afectado cuando apercibe su necesidad de esto[2], y desea sinceramente ser hallado en Cristo y apartarse de la iniquidad[3]: en cuyo caso (porque las promesas son hechas, y este sacramento fue establecido para el bien de los cristianos débiles e inseguros[4]) él debe lamentar su incredulidad[5], y procurar resolver sus dudas[6]; y, haciendo así, él podrá y debe acercarse a la Cena del Señor, para que sea más fortalecido[7].

[1] Isaías 50:10 1 Juan 5:13 Salmo 88 Salmo 77:1-12 Jonás 2:4, 7 [2] Isaías 54:7-10 Mateo 5:3, 4 Salmo 31:22 Salmo 73:13, 22, 23 [3] Philipenses 3:8,9 Salmos 10:17 Salmos 42:1,2,5,11 2 Timoteo 2:19 Isaías 50:10 Salmo 66:18-20 [4] Isaías 40:11, 29, 31 Mateo 11:28 Mateo 12:20 Mateo 26:28 [5] Marcos 9:24 [6] Hechos 2:37 Hechos 16:30 [7] Romanos 4:11 1 Corintios 11:28

P. 173. Si hay alguien que profesa ser cristiano y desea acercarse a la Cena del Señor, ¿se le puede prohibir?

R. Aquellos que aun son ignorantes u ocasionan tropiezo, sin importar su profesión de fe y su deseo de acercarse a la Cena del Señor, deben ser guardados de no acercarse este sacramento por la autoridad que Cristo ha dejado a su Iglesia[1], hasta que reciban instrucción y manifiesten su reforma[2].

[1] 1 Corintios 11:27 al fin compare con Mateo 7:6 y con 1 Corintios 5 al fin y con Judas 23 y con 1 Timoteo 5:22 [2] 2 Corintios 2:7

P. 174. ¿Qué se requiere de aquellos que reciben el sacramento de la Cena del Señor cuando se está administrando?

R. Se requiere de aquellos que reciben el sacramento de la Cena del Señor, que, durante el tiempo de su administración, con toda atención y santa reverencia aguarden en Dios en esta ordenanza[1], observando diligentemente las acciones y elementos sacramentales[2], discerniendo cuidadosamente el cuerpo del Señor[3], y meditar tiernamente en su muerte y sufrimientos[4], para ser estimulados de esta manera al ejercicio vigoroso de sus gracias que han recibido de Dios[5]; en juzgarse a sí mismos[6] y entristecerse por su pecado[7], en tener una hambre y sed ardiente de Cristo[8], alimentándose de él por la fe[9], recibiendo de su plenitud[10], confiando en sus méritos[11], regocijándose en su amor[12], dando gracias por su favor inmerecido[13]; en renovar su pacto con Dios[14], y su amor para con todos los santos[15].

[1] Levítico 10:3 Hebreos 12:28 Salmo 5:7 1 Corintios 11:17, 26, 27 [2] Éxodo 24:8 compare con Mateo 26:28 [3] 1 Corintios 11:29 [4] Lucas 22:19 [5] 1 Corintios 11:26 1 Corintios 10:3-5, 11, 14 [6] 1 Corintios 11:31 [7] Zacarías 12:10 [8] Apocalipsis 22:17 [9] Juan 6:35 [10] Juan 1:16 [11] Filipenses 1:16 [12] Salmo 63:4, 5 2 Crónicas 30:21 [13] Salmo 22:26 [14] Jeremías 50:5 Salmo 50:5 [15] Hechos 2:42

P. 175. ¿Cuál es el deber de los cristianos después que han recibido el sacramento de la Cena del Señor?

R. El deber de los cristianos después de que han recibido el sacramento de la Cena del Señor, es pensar seriamente cómo se han conducido en ella y cuál ha sido el resultado[1]; si hallan ánimo y consuelo, para bendecir a Dios por ello[2], pedir lo continúe[3], velar contra las recaídas[4], cumplir sus votos[5], y animarse para atender frecuente a esta ordenanza[6]; pero si no encuentran ningún beneficio inmediato, revisar más cuidadosamente su preparación para el sacramento y su conducta durante el mismo[7]; y si pueden ser aprobados por Dios y por su propia conciencia, que aguarden el fruto a su tiempo debido[8]; pero si ven que han fallado en cualquiera de estas cosas, deben humillarse[9], y ocuparse en ello más adelante con mayor cuidado y diligencia[10].

[1] Salmo 28:7 Salmo 85:8 1 Corintios 11:17, 30, 31 [2] 2 Crónicas 30:21, 22, 23, 25, 26 Hechos 2:42, 46, 47 [3] Salmo 36:10 Cantares 3:4 1 Crónicas 29:18 [4] 1 Corintios 10:3-5, 12 [5] Salmo 50:14 [6] 1 Corintios 11:25, 26 Hechos 2:42, 46 [7] Cantares 5:1-6 Eclesiastés 5:1-6 [8] Salmo 123:1, 2 Salmo 42:5, 8 Salmo 43:3-5 [9] 2 Crónicas 30:18, 19 Isaías 1:16, 18 [10] 2 Corintios 7:11 1 Crónicas 15:12-14

P. 176. ¿En qué son semejantes el sacramento del Bautismo y la Cena del Señor?

R. El sacramento del Bautismo y la Cena del Señor son semejantes en que el autor de ambos es Dios[1]; en que la parte espiritual de los dos es Cristo y sus beneficios[2]; en que ambos son sellos del mismo pacto[3], deben ser administrados por ministros del evangelio, y por nadie más[4]; y en que deben continuar en la Iglesia de Cristo hasta su segunda venida[5].

[1] Mateo 28:19 1 Corintios 11:23 [2] Romanos 6:3, 4 1 Corintios 10:16 [3] Romanos 4:11 Colosenses 2:12 Mateo 26:27, 28 [4] Juan 1:33 Mateo 28:19 1 Corintios 11:23 1 Corintios 4:1 Hebreos 5:4 [5] Mateo 28:19, 20 1 Corintios 11:26

P. 177. ¿En qué difieren los sacramentos del Bautismo y la Cena del Señor?

R. Los sacramentos del Bautismo y la Cena del Señor difieren en que el Bautismo sólo ha de administrarse una vez, con agua, para que sea un símbolo y sello de nuestra regeneración y de que hemos sido plantados en Cristo[1], y en que debe administrarse aun a los niños[2]; mientras que la Cena del Señor debe administrarse con frecuencia, bajo los elementos de pan y vino, para representar y exhibir a Cristo como el alimento espiritual del alma[3], y para confirmar nuestra permanencia y crecimiento en él[4], y en que sólo participan de dicho sacramento los que tienen la edad necesaria y que son capaces de examinarse a sí mismos[5].

[1] Mateo 3:11 Tito 3:5 Gálatas 3:27 [2] Génesis 17:7, 9 Hechos 2:38, 39 1 Corintios 7:14 [3] 1 Corintios 11:23-26 [4] 1 Corintios 10:16 [5] 1 Corintios 11:28, 29

P. 178. ¿Qué es la oración?

R. La oración es una presentación de nuestros deseos a Dios[1], en el nombre de Cristo[2], por la ayuda de su Espíritu[3]; con confesión de nuestros pecados[4] y agradecido reconocimiento de sus misericordias[5].

[1] Salmo 62:8 [2] Juan 16:23 [3] Romanos 8:26 [4] Salmo 32:5, 6 Daniel 9:4 [5] Filipenses 4:6

P. 179. ¿Debemos orar a Dios solamente?

R. Dios es el único capaz de escudriñar los corazones[1], de oír las súplicas[2], perdonar los pecados[3] y cumplir los deseos de todos[4]; y solamente creer en él [5], y asimismo adorarle con culto religioso[6]; y la oración, que es una parte especial de este culto[7], debe ser hecha por todos únicamente a él[8], y a ninguno otro[9].

[1] 1 Reyes 8:39 Hechos 1:24 Romanos 8:27 [2] Salmo 65:2 [3] Miqueas 7:18 [4] Salmo 145:18, 19 [5] Romanos 10:14 [6] Mateo 4:10 [7] 1 Corintios 1:2 [8] Salmo 50:15 [9] Romanos 10:14

P. 180. ¿Qué es orar en el nombre de Cristo?

R. Orar en el nombre de Cristo, es, en obediencia a su mandamiento, y en confianza a sus promesas, pedir misericordia por causa de él[1]; no por el simple hecho de mencionar su nombre[2], sino por adquirir de Cristo y de su mediación un incentivo para la oración, nuestro aliento, fuerza y esperanza de hallar aceptación para nuestras súplicas[3].

[1] Juan 14:13, 14 Juan 16:24 Daniel 9:17 [2] Mateo 7:21 [3] Hebreos 4:14-16 1 Juan 5:13-15

P. 181. ¿Por qué debemos orar en el nombre de Cristo?

R. Lo pecaminoso del hombre, y su distancia de Dios por esta causa, como es tan grande que no podemos tener acceso a su presencia si no es por un mediador[1], y como no hay en el cielo ni en la tierra ningún otro señalado o apto para esta obra gloriosa sino sólo Cristo[2], no debemos pedir en ningún otro nombre más que en el suyo[3].

[1] Juan 14:6 Isaías 59:2 Efesios 3:12 [2] Juan 6:27 Hebreos 7:25-27 1 Timoteo 2:5 [3] Colosenses 3:17 Hebreos 13:15

P. 182. ¿Cómo nos ayuda el Espíritu Santo a orar?

R. No sabiendo nosotros pedir lo que conviene, el Espíritu ayuda nuestra debilidad, capacitándonos para entender para quiénes, por qué y cómo debemos pedir; y al obrar y despertar en nuestro corazón (aunque no en todas las personas, ni en todos los tiempos en la misma medida), aquellas percepciones o ideas, afectos y gracias divinas que son requisitos para el cumplimiento recto de este deber[1].

[1] Romanos 8:26, 27 Salmo 10:17 Zacarías 12:10

P. 183. ¿Por quiénes debemos orar?

R. Debemos orar por toda la Iglesia de Cristo que está sobre la tierra[1]; por las autoridades[2] y ministros[3]; por nosotros mismos[4], por nuestros hermanos[5] y también por nuestros enemigos[6]; por toda clase de hombres que viven[7] o que vivirán[8]; mas no por los muertos[9] ni por aquellos que sabemos han cometido el pecado de muerte[10].

[1] Efesios 6:18 Salmo 28:9 [2] 1 Timoteo 2:1, 2 [3] Colosenses 4:3 [4] Génesis 32:11 [5] Santiago 5:16 [6] Mateo 5:44 [7] 1 Timoteo 2:1, 2 [8] Juan 17:20 2 Samuel 7:29 [9] 2 Samuel 12:21-23 [10] 1 Juan 5:16

P. 184. ¿Por cuáles cosas debemos orar?

R. Debemos orar por todas las cosas que tienden a la gloria de Dios[1], al bienestar de la Iglesia[2], de nosotros mismos[3] o al bien de los demás[4]; pero no por ninguna cosa que sea ilícita[5].

[1] Mateo 6:9 [2] Salmo 51:18 Salmo 122:6 [3] Mateo 7:11 [4] Salmo 125:4 [5] 1 Juan 5:14

P. 185. ¿Cómo debemos orar?

R. Debemos orar con una convicción solemne de la majestad de Dios[1], y con un sentimiento profundo de nuestra indignidad[2], necesidades[3] y pecados[4]; con corazones contritos[5], agradecidos[6] y ensanchados[7]; con entendimiento[8], fe[9], sinceridad[10], fervor[11], amor[12] y perseverancia[13], esperando en él[14], con sumisión humilde a su voluntad[15].

[1] Eclesiastés 5:1 [2] Génesis 18:27 Génesis 32:10 [3] Lucas 15:17-19 [4] Lucas 18:13, 14 [5] Salmo 51:17 [6] Filipenses 4:6 [7] 1 Samuel 1:15 1 Samuel 2:1 [8] 1 Corintios 14:15 [9] Marcos 11:24 Santiago 1:6 [10] Salmo 145:18 Salmo 17:1 [11] Santiago 5:16 [12] 1 Timoteo 2:8 [13] Efesios 6:18 [14] Miqueas 7:7 [15] Mateo 26:39

P. 186. ¿Qué regla nos ha dado Dios para dirigirnos en el deber de la oración?

R. Toda la palabra de Dios es útil para dirigirnos en el deber de la oración[1]; pero la regla especial para dirigirnos, es aquella forma de oración que Cristo nuestro Salvador enseñó a sus discípulos, comúnmente llamada El Padre Nuestro[2].

[1] 1 Juan 5:14 [2] Mateo 6:9-13 Lucas 11:2-4

P. 187. ¿Cómo debe usarse El Padre Nuestro?

R. El Padre Nuestro no solamente debe usarse para dirigirnos, como un dechado, conforme al cual debamos hacer otras oraciones; sino que puede también usarse como una oración si se hace con entendimiento, fe, reverencia y otras gracias necesarias para el cumplimiento recto del deber de la oración[1].

[1] Mateo 6:9 compare con Lucas 11:2

P. 188. ¿De cuántas partes se compone El Padre Nuestro?

R. El Padre Nuestro está compuesta de tres partes: el prefacio, las peticiones y la conclusión.

P. 189. ¿Qué nos enseña el prefacio del Padre Nuestro?

R. El prefacio del Padre Nuestro (contenido en estas palabras: Padre nuestro que estás en los cielos[1]), nos enseña que cuando oremos nos acerquemos a Dios con confianza en su bondad paternal y de nuestra participación en ella[2]; con reverencia y todas las demás disposiciones filiales[3], afectos celestiales[4] y convicciones apropiadas de su poder soberano, majestad y condescendencia misericordiosa[5]: como también a orar con otros y por otros[6].

[1] Mateo 6:9 [2] Lucas 11:13 Romanos 8:15 [3] Isaías 64:9 [4] Salmo 123:1 Lamentaciones 3:41 [5] Isaías 63:15, 16 Nehemías 1:4-6 [6] Hechos 12:5

P. 190. ¿Qué pedimos en la primera petición?

R. En la primera petición (que dice: Santificado sea tu nombre[1]), reconociendo la profunda incapacidad e indisposición que hay en nosotros y en todos los hombres para honrar a Dios rectamente[2], pedimos que Dios por su gracia nos capacite y nos incline a nosotros y a los demás para conocerlo, reconocerlo y estimarlo altamente[3], sus títulos[4], atributos[5], ordenanzas, palabra[6], obras y todas aquellas cosas por las cuales a él le place darse a conocer[7]; y que podamos glorificarle en pensamiento, palabra[8] y obra[9]; que él impida y destruya el ateismo[10], la ignorancia[11], idolatría[12], impiedad[13] y todo lo que le deshonra[14]; y que por su providencia que todo lo gobierna, dirija y disponga todas las cosas para su propia gloria[15].

[1] Éxodo 6:9 [2] 2 Corintios 3:5 Salmo 51:15 [3] Salmo 67:2, 3 [4] Salmo 83:18 [5] Salmo 86:10-13,15 [6] 2 Tesalonicenses 3:1 Salmo 147:19, 20 Salmo 138:1-3 2 Corintios 2:14, 15 [7] Salmo 145 Salmo 8 [8] Salmo 103:1 Salmo 19:14 [9] Filipenses 1:9, 11 [10] Salmo 67:1-4 [11] Efesios 1:17, 18 [12] Salmo 97:7 [13] Salmo 74:18, 22, 23 [14] 2 Reyes 19:15, 16 [15] 2 Crónicas 20:6, 10-12 Salmo 83 Salmo 140:4, 8

P. 191. ¿Qué pedimos en la segunda petición?

R. En la segunda petición (que dice: Venga tu reino[1]), reconociendo que nosotros y toda la humanidad estamos por naturaleza bajo el dominio del pecado y de Satanás[2], pedimos que el reino del pecado y de Satanás, sea destruido[3], y el evangelio propagado por todo el mundo[4], que los judíos sean llamados[5], y se cumpla la plenitud de los gentiles[6]; que la Iglesia sea dotada de todos los oficiales y ordenanzas del evangelio[7], limpiada de corrupción[8], apoyada y sostenida por la autoridad civil[9]: para que las ordenanzas de Cristo sean administradas con pureza, y sean eficaces para la conversión de aquellos que aún están en sus pecados, y para confirmar, confortar y edificar a los ya convertidos[10]: para que Cristo gobierne en nuestro corazón aquí [11], y que apresure su segunda venida y nuestro reinado con él para siempre[12]: y que le plazca ejercer el reinado de su poder en todo el mundo, según conduzca mejor a estos fines[13].

[1] Mateo 6:10 [2] Efesios 2:2, 3 [3] Salmo 67:1, 18 Apocalipsis 12:10, 11 [4] 2 Tesalonicenses 3:1 [5] Romanos 10:1 [6] Juan 17:9, 20 Romanos 11:25, 26 Salmo 67 [7] Mateo 9:38 2 Tesalonicenses 3:1 [8] Malaquías 1:11 Sofonías 3:9 [9] 1 Timoteo 2:1, 2 [10] Hechos 4:29, 30 Efesios 6:18-20 Romanos 15:29, 30, 32 1 Tesalonicenses 1:11 2 Tesalonicenses 2:16, 17 [11] Efesios 3:14-20 [12] Apocalipsis 22:20 [13] Isaías 64:1, 2 Apocalipsis 4:8-11

P. 192. ¿Qué rogamos en la tercera petición?

R. En la tercera petición, (que dice: Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra[1]), reconociendo que por naturaleza nosotros y todos los hombres somos no solamente incapaces y sin voluntad para conocer y hacer lo que Dios quiere[2], sino inclinados a rebelarnos contra su palabra[3], a quejarnos y a murmurar contra su providencia[4], y totalmente inclinados a hacer la voluntad de la carne y del diablo[5]: pedimos que Dios por su Espíritu quite de nosotros y de los demás toda ceguera[6], maldad[7], indisposición[8], y perversidad de corazón[9]; y que por su gracia nos haga capaces y dispuestos para conocer, hacer, y someternos a su voluntad en todas las cosas[10], con la misma humildad[11], alegría[12], fidelidad[13], diligencia[14], celo[15], sinceridad[16], y constancia[17], como hacen los ángeles en el cielo[18].

[1] Mateo 6:10 [2] Romanos 7:18 Job 21:14 1 Corintios 2:14 [3] Romanos 8:7 [4] Éxodo 17:7 Números 14:2 [5] Efesios 2:2 [6] Efesios 1:17, 18 [7] Efesios 3:16 [8] Mateo 26:40, 41 [9] Jeremías 31:18, 19 [10] Salmo 119:1, 8, 35, 36 Hechos 21:14 [11] Miqueas 6:8 [12] Salmo 100:2 Job 1:21 2 Samuel 15:25, 26 [13] Isaías 38:3 [14] Salmo 119:4, 5 [15] Romanos 12:11 [16] Salmo 119:80 [17] Salmo 119:112 [18] Isaías 6:2, 3 Salmo 103:20, 21

P. 193. ¿Qué pedimos en la cuarta petición?

R. En la cuarta petición (que dice: Danos hoy nuestro pan de cada día[1]), reconociendo que en Adán, y por nuestro propio pecado hemos perdido el derecho a todas las bendiciones externas de esta vida y merecemos que Dios nos prive totalmente de ellas y de tener su maldición en el uso de ellas[2]; y que ni ellas por sí mismas son capaces de sustentarnos[3], ni nosotros las merecemos[4], ni podemos procurárnoslas por nuestra industria[5]; sino que estamos inclinados a desearlas[6], tomarlas[7], y usarlas ilícitamente[8]: pedimos para nosotros y para los demás, que tanto ellos como nosotros, descansemos en la providencia de Dios día tras día en el uso de los medios lícitos, por su don libre y en cuanto a su sabiduría paternal mejor convenga, podamos gozar una porción suficiente de tales cosas[9]; y que nos las conceda continuamente y que las bendiga para nuestro uso santo y confortable de ellas[10], contentamiento de ellas[11]; y que seamos guardados de todas las cosas que son contrarias a nuestro sostén y comodidad temporal[12].

[1] Mateo 6:11 [2] Génesis 2:17 Génesis 3:17 Romanos 8:20-22 Jeremías 5:25 Deuteronomio 28:15-17 [3] Deuteronomio 8:3 [4] Génesis 32:10 [5] Deuteronomio 8:17, 18 [6] Jeremías 6:13 Marcos 7:21, 22 [7] Oseas 12:7 [8] Santiago 4:3 [9] Génesis 43:12-14 Génesis 28:20 Efesios 4:28 2 Tesalonicenses 3:11, 12 Filipenses 4:6 [10] 1 Timoteo 4:3-5 [11] 1 Timoteo 6:6-8 [12] Proverbios 30:8, 9

P. 194. ¿Qué rogamos en la quinta petición?

R. En la quinta petición, (que dice: Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores[1]), reconociendo que nosotros y todos los demás somos culpables tanto de pecado original como de actual y por esta manera nos hemos vuelto deudores a la justicia de Dios; y que ni nosotros ni otra criatura puede dar la más mínima satisfacción por esta deuda[2]: pedimos para nosotros y para los demás, que Dios por su libre gracia, quiera, por la obediencia y satisfacción de Cristo, asido y aplicado por la fe, nos absuelva tanto de la culpa como del castigo del pecado[3], nos acepte en su Amado[4]; nos continúe su gracia y favor[5], perdone nuestras faltas diarias[6], y nos llene de paz y gozo, al darnos diariamente más y más seguridad de perdón[7]; a lo que se nos infunde más valor a pedir, y alentados a esperar, cuando tenemos el testimonio en nosotros de que hemos perdonado de corazón a los demás sus ofensas[8].

[1] Mateo 6:12 [2] Romanos 3:9-22 Mateo 18:24, 25 Salmo 130:3, 4 [3] Romanos 3:24-26 Hebreos 9:22 [4] Efesios 1:6, 7 [5] 2 Pedro 1:2 [6] Oseas 14:2 Jeremías 14:7 [7] Romanos 15:13 Salmo 51:7-12 [8] Lucas 11:4 Mateo 6:14, 15 Mateo 18:35

P. 195. ¿Qué pedimos en la sexta petición?

R. En la sexta petición (que dice: No nos metas en tentación, mas líbranos del mal[1]), a) reconociendo que el Dios muy sabio, justo y misericordioso, por diversos fines justos y santos, puede ordenar las cosas de tal manera que podamos ser asaltados, derrotados y por un tiempo llevados cautivos por las tentaciones[2]; que Satanás[3], el mundo[4] y la carne, están prestos poderosamente para desviarnos y hacernos caer[5]; y que nosotros, aun después del perdón de nuestros pecados por razón de nuestra corrupción[6], debilidad y falta de vigilancia[7], no sólo estamos expuestos a las tentaciones, e inclinados para caer en ellas[8], sino también somos incapaces y sin voluntad para resistirlas, libertarnos y sacar provecho de ellas[9]; y por lo tanto dignos de ser abandonados en poder de ellas[10]: pedimos que Dios predomine sobre el mundo y todo lo que hay en él[11], subyugue la carne[12], reprima a Satanás[13], ordene todas las cosas[14], otorgue y bendiga todos los medios de gracia[15], y que nos despierte para ser vigilantes en el uso de ellos, para que nosotros y todo su pueblo seamos guardados por su providencia de ser tentados a pecar[16]; o, que si somos tentados, que por su Espíritu seamos sostenidos y capacitados poderosamente para estar firmes en la hora de la tentación[17]; o si caemos que nos levantemos y seamos librados de ellas[18], y que de una manera santa las apliquemos a usos prácticos[19]; que nuestra santificación y salvación sean perfeccionadas[20], Satanás sea puesto bajo nuestros pies[21], y que seamos enteramente libertados del pecado, tentación y todo mal para siempre[22].

[1] Mateo 6:13 [2] 2 Crónicas 32:31 [3] 1 Crónicas 21:1 [4] Lucas 21:34 Marcos 4:19 [5] Santiago 1:14 [6] Gálatas 5:17 [7] Mateo 26:41 [8] Mateo 26:69-72 Gálatas 2:11-14 2 Crónicas 18:3 compare con 2 Crónicas 19:2 [9] Romanos 7:23, 24 1 Crónicas 21:1-4 2 Crónicas 16:7-10 [10] Salmo 81:11, 12 [11] Juan 17:15 [12] Salmo 51:10 Salmo 119:133 [13] 2 Corintios 12:7, 8 [14] 1 Corintios 10:12, 13 [15] Hebreos 13:20, 21 [16] Mateo 26:41 Salmo 19:13 [17] Efesios 3:14-17 1 Tesalonicenses 3:13 Judas 24 [18] Salmo 51:12 [19] 1 Pedro 5:8-10 [20] 2 Corintios 13:7, 9 [21] Romanos 16:20 Zacarías 3:2 Lucas 22:31, 32 [22] Juan 17:15 1 Tesalonicenses 5:23

P. 196. ¿Qué nos enseña el final del Padre Nuestro?

R. El final del Padre Nuestro, (que dice: Porque tuyo es el reino y la potencia y la gloria, por todos los siglos. Amén[1]), nos enseña a reafirmar nuestras peticiones con argumentos[2] que son tomados, no de algo digno que haya en nosotros o en otra criatura, sino de Dios[3]; y con nuestras oraciones unidas a las alabanzas[4], atribuir a Dios solamente la soberanía eterna, la omnipotencia y la excelencia gloriosa[5]; conforme a los cuales como él puede y quiere ayudarnos[6], así por la fe somos animados a suplicarle que así lo haga[7], y esperar tranquilamente en que él cumplirá nuestras peticiones[8], y como un testimonio de nuestros deseos y certeza, decimos. Amén[9].

[1] Mateo 6:13 [2] Romanos 15:30 [3] Daniel 9:4, 7-9, 16-19 [4] Filipenses 4:6 [5] 1 Crónicas 29:10-13 [6] Efesios 3:20, 21 Lucas 11:13 [7] 2 Crónicas 20:6, 11 [8] 2 Crónicas 14:11 [9] 1 Corintios 14:16 Apocalipsis 22:20-21



Editado por Edgar Ibarra

y

Joel Chairez



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