Presbiteriano Reformado - Los Apóstoles: Testigos de Cristo



La Persecución de los Apóstoles.

Tomado del libro de Los Hechos y Monumentos de la Iglesia Cristiana

(también conocido como El Libro de los Mártires)


por John (Juan) Foxe (1518-1587)


En los primeros 300 años hubo diez persecuciones principales contra la Iglesia de Cristo cuyo no incluye la persecución de los Judíos. Primero hablamos sobre la persecución de nueve de los Apóstoles debajo los Judíos. Pedro y Pablo sufrieron debajo la primera persecución y Juan debajo la segunda.



Jacobo, hermano de Juan


Después del martirio de Esteban, el próximo de sufrir fue Jacobo el santo apóstol de Cristo, y hermano de Juan. El mismo Jacobo es mencionado en los Hechos de los Apóstoles, del capítulo doce; donde es declarado, que como no mucho después de apedrear a Esteban, el rey Herodes echó su mano para detener y afligir a ciertos de la congregación; entre tales fue Jacobo uno de ellos, quien el mato a espada. De éste Jacobo, Eusebio infiere, alegando que Clemente escribió una narración memorable de él. Este Jacobo, dice Clemente, cuando lo trajeron a la silla tribunal, él quien lo había denunciado, (y fue la causa de su aflijo), viendo que iba a sufrir condenación, y morir, siendo entonces movido en su corazón y conciencia confeso de si mismo de ser un cristiano. Y así pues los dos fueron llevados juntos, cuando en el camino deseaba de Jacobo que le perdonara sobre lo que le había hecho. Después de oírlo Jacobo pensó un poquito con si mismo sobre el asunto, volteándose a él, «Paz» le dijo, «sea contigo, hermano» y lo beso y los dos fueron decapitados juntos en el año 36 de nuestro Señor.



Tomás, llamado Dídimo


Tomás predico a los Partos, los Medos, y los Persianos; también a los Carmanians, los Hiraconios, los Bactries, y los Magies. Sufrió en Calamina, una ciudad de la India, siendo muerto por un dardo.



Simón el Zelote


Simón el Zelote predicó en Mauritania, y en los países de Africa y en la Gran Bretaña donde él fue crucificado.



Bartolomé


Bartolomé, dicen, que fue a predicar a los indios de la India y de haber traducido el evangelio de Mateo en su idioma, dónde también siguió por un gran tiempo haciendo muchos milagros. En fin en Albania, una ciudad de la Gran Armenia, después de diversas persecuciones, fue azotado por bastones, después crucificado, y después de ser medio asfixiado, fue decapitado.



Andrés


De Andrés el Apóstol y hermano de Pedro, escribe Jerónimo, «Andrés predicó, ochenta años después de nuestro Señor Jesucristo a los Escitas, los Sogadiones, y a una ciudad llamada Angustia, donde los etíopes ahora viven. Fue enterrado en Patris, una ciudad de Acaya, siendo crucificado por Egeas el gobernador de los Edesos. Bernardo y Cipriano mencionan la confesión y martirio de éste apóstol, que sigue. Andrés, cuando ubicaba en una ciudad de Acaya, llamada Patris, predicaba a Cristo, por cual predicación muchos fueron convertidos a Cristo. Egeas, el gobernador, enterado de esto, vino a la ciudad, con la intención de constreñir los que habían creído que Cristo es Dios, y con la aprobación del senado, de hacer sacrificios a los ídolos, y así pues dar honor divino a ellos. Andrés pensando que era bien en el principio de resistir el consejo malo y los hechos de Egeas, fue a él, diciéndole, «Te incumbe siendo juez de hombres, primero de conocer a tu Juez quien mora en el cielo, y después de alabarlo cuando lo conozcas, y en alabando el verdadero Dios, de revocar tu mente de dioses falsos e ídolos ciegos». Estas fueron las palabras que Andrés hablo al cónsul.


Pero él, grandemente descontento con estas palabras, demando de él si éste era el mismo Andrés quien trastornó los templos de los dioses y persuadía hombres a esa secta supersticiosa, la cual los romanos habían mando de ser abolida y rechazada. Andrés plenamente afirmo, que los príncipes de los romanos no entendían la verdad, y que el Hijo de Dios, viniendo de los cielos al mundo por bien de los hombres, había enseñado y declarado como estos ídolos, quienes ellos honraban tanto como dioses, tan solo no eran dioses, sino también diablos crueles, enemigos al ser humano, enseñando a la gente nada más sino en que Dios es ofendido, y siendo ofendido los abandona y no los estima. Pues por el servicio malvado del diablo caen directamente a toda maldad, y después de morir no les queda sino sus hechos malvados.


Pero el cónsul estimando estas cosas de ser vanas especialmente viendo a los judíos (como él había dicho) habían crucificado a Cristo de ante mano, así pues le mando a Andrés de no enseñar y predicar tales cosas no más; o si lo hiciere, que él sería clavado a la cruz con toda prisa.


Andrés morando en su pensar con firmeza, le contesto acerca del castigo amenazador de esta manera: él no hubiera predicado la honra y la gloria de la cruz, si tuviera temor de la muerte de la cruz. Sobre cual dicho la sentencia de condenación fue proclamado, que Andrés, enseñando y promoviendo una nueva secta, y quitando la religión de sus dioses, debería ser crucificado. Andrés llegando al lugar, y viendo de lejos la cruz preparado, ni cambio su aspecto ni color, como la imbecilidad de hombres mortales tienen la costumbre de hacer, ni se hizo cobarde, ni fallo en su hablar; su cuerpo ni se desmayo, ni fue su mente molestada; su entendimiento no le fallo, como es la maña de los hombres, pero de la abundancia de su corazón su boca habló; y caridad ferviente apareció en sus palabras como chispas encendidas: él dijo, «O cruz, muy bienvenida y muy buscada; con una mente de voluntad con gozo y deseo vengo a ti, siendo el alumno de él quien colgó de ti; porque siempre he sido tu amante y he codiciado de abrazarte». Así siendo crucificado en una cruz cuyos extremos fueron fijados transversalmente en el suelo, murió, el día antes de las calendas de diciembre.


El martirio de Andrés.



Judas, hermano de Jacobo


Judas, hermano de Jacobo, también llamado Tadeo y Lebeo, Judas escribió su Epístola, que consiste en solo un Capítulo. él predicó a los Edesos y a todo Mesopotamia: él fue crucificado por Augarus rey de los Edesos en Berito, el segundo mártir en Edesa, después de Andrés.



Mateo


Mateo, también conocido como Leví, primero un publicano hecho un apóstol, escribió su evangelio a los judíos en el idioma hebreo, según Eusebio e Ireneo. Después que había convertido a Etiopía y todo Egipto a la fe, Hircanus su rey, envió a uno para matarle con una lanza.



Felipe


Felipe el santo apóstol, después de haber obrado mucho entre las naciones gentiles en predicando la palabra de salvación a ellos, llego a sufrir como los otros apóstoles habían, en Heliópolis, una ciudad de Frigia, siendo allí crucificado y apedreado a muerte.



Matías


Matías, después de haber predicado a los judíos, fue tras el tiempo apedreado y después lo decapitaron en la ciudad de Jerusalén. Otros dicen que murió en Etiopía.



Pedro


La primera persecución de las diez persecuciones de los gentiles comenzó con Nerón en el año 64 d.C. En esta persecución, entre muchos otros santos, el bienaventurado apóstol Pedro fue condenado a muerte y crucificado, como algunos escriben, en Roma; aunque otros, y no sin buenas razones, tienen sus dudas acerca de ello. Hegesipo dice que Nerón buscó razones contra Pedro para darle muerte; y que cuando el pueblo se dio cuenta, le rogaron insistentemente a Pedro que huyera de la ciudad. Pedro, ante la insistencia de ellos, quedó finalmente persuadido y se dispuso a huir. Pero, llegando a la puerta, vio al Señor Cristo acudiendo a él, a quien, adorándole, le dijo: «Señor, ¿a dónde vas?» A lo que él respondió: «A ser de nuevo crucificado». Con esto, Pedro, dándose cuenta de que se refería a su propio sufrimiento, volvió a la ciudad. Jerónimo dice que fue crucificado cabeza abajo, con los pies arriba, por petición propia, porque era, dijo, indigno de ser crucificado de la misma forma y manera que el Señor.


Y dijo así Cristo de la muerte de Pedro:

De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más mozo, te ceñías, é ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará á donde no quieras. Y esto dijo, dando á entender con qué muerte había de glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme. Juan 21:18-19.


El martirio de Pedro



Pablo


El apóstol Pablo, que antes se llamaba Saulo, tras su enorme trabajo y obras indescriptibles para promover el Evangelio de Cristo, sufrió también bajo esta primera persecución de Nerón. Dice Abdías que cuando se dispuso la ejecución de Pablo, Nerón envió a dos de sus caballeros, Ferega y Partemio, para que le dieran la noticia de que iba a ser muerto. Viniendo a Pablo, que estaba instruyendo al pueblo, le pidieron que orara por ellos, para que ellos creyeran. él les dijo que poco después ellos creerían y serían bautizados delante de su sepulcro. Hecho esto, los soldados llegaron y lo sacaron de la ciudad al lugar de las ejecuciones, donde, después de haber orado, dio su cuello a la espada.



Juan


La segunda persecución fue debajo del emperador Domiciano, hermano de Tito (general del ejército de roma, quien destruyo Jerusalén en el año 70). En esta persecución, Juan, el apóstol y evangelista, fue desterrado por Domiciano a Patmos, donde escribió el libro de Apocalipsis (mire 1:9 de Apoc.). Después de la muerte de Domiciano, él siendo asesinado y sus leyes abrogadas por el senado, Juan salio libre y llego a Efeso donde continuo hasta el tiempo de Trajano y allí gobernó las iglesias de Asia, donde también escribió su evangelio. Las iglesias Esmirna, Pérgamo, Sardis, Filadelfia, Laodicea y Tiatira fueron fundadas por él. Fue enviado de éfeso a Roma, donde se afirma que fue echado en una olla de aceite hirviendo. Escapó milagrosamente, sin daño alguno. Vivió hasta la edad de cien años y murió naturalmente y no sufrió el martirio en acuerdo con las palabras de Jesucristo quien dijo así:


Así que Pedro vió á éste, dice á Jesús: Señor, ¿y éste, qué? Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué á ti? Sígueme tú. Salió entonces este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no había de morir. Más Jesús no le dijo, No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga ¿qué á ti? Este es aquel discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas: y sabemos que su testimonio es verdadero. Juan 21:21-24




Traducido por: Edgar A Ibarra Jr



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