Presbiteriano Reformado - Proclamando la Palabra de Dios




Los Pecados de los Gobernantes: Causas de Juicios Nacionales



o un Sermón Predicado en el Ayuno del 26 de Diciembre de 1650.



Por

Patrick Gillespie



Con todo eso, no se volvió Jehová del ardor de su grande ira, con que se había encendido su enojo contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés le había irritado. – 2 Reyes 23:26



Esta es la culminación de la historia de la gran reforma, realizada por Josías, de la que podemos leer desde el principio del capítulo hasta aquí, y es un cierre extraño para tal historia; pues fue una gran reforma la que realizó en Judá; y el verso 25 dice de él, «No hubo tal rey antes de él que se convirtiese á Jehová de todo su corazón, y de toda su alma, y de todas su fuerzas, conforme á toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro tal.» Y sin embargo, con todo, Jehová no desistió del ardor de su ira.

En estas palabras tenemos tres cosas. 1. Está la ira de Dios contra Judá descrita, en su altura, y en su extensión. En cuanto a la altura, su ira fue encendida, y era gran ira, y ardor de ira; en cuanto a su extensión, el Señor no desistió de su grande y fiera ira y cólera. Mientras más alto se elevaba la llama, por más tiempo ardía. 2. La causa o razón de esto, debido a todas las provocaciones con las que Manasés le había provocado. Este Manasés fue un rey de Judá ya fallecido, y había estado muerto por casi treinta años antes de este tiempo; sí, y antes que muriera, por su arrepentimiento había obtenido misericordia por sus pecados, y aún así el ardor de la ira de Dios no se aparta de Judá, debido a todas las provocaciones de Manasés. Esto puede parecer extraño. 3. Pero lo que parece más extraño de todo es la tercera parte del texto, con todo, es decir, con toda la gran reforma realizada en Judá en los días de Josías, y con toda su alma, y con todas sus fuerzas. Pues ello se relaciona con todo el Capítulo, especialmente el verso 25.

Las palabras son sencillas; no diré más en la explicación, ni voy a reunir todo lo que podría estar ocurriendo, sino algunos puntos principales que se adaptan mejor a la ocasión presente. I. Consideremos el texto, que es tan extraño mientras lo leemos nuevamente en la Escritura, Josías realiza una gran reforma en Judá, como él no hubo Rey antes de él, ni después de él se levantó otro como él, que se volvió a DIOS con todo su corazón, y no obstante, con todo, el Señor no desistió del ardor de su ira. Por tanto observad, que las personas y esfuerzos honestos dignos del Señor, que hacen lo máximo por apartar la ira del Señor de su pueblo, pueden ser aceptados con gracia, cuando sus labores y esfuerzos se quedan cortos en cuanto a sus propósitos, y son ineficaces para apartar su cólera e ira. Hay aquí un testimonio, dado a Josías, que como él no hubo Rey antes de él, ni después de él, y sin embargo su obra resultó en nada, con respecto a su propósito principal, apartar la ira de DIOS de sobre Judá. Tome la proposición por partes y se hará más clara. II. Los esfuerzos honestos de instrumentos dignos en la Obra del Señor, los que usan para apartar Su ira de sobre su pueblo, pueden servir de poco y ser ineficaces para ese fin; y esto llega a ocurrir de dos maneras. 1. Cuando aquello mismo que hacen para este fin se malogra en sus propias manos. ¿Cuántos de los siervos del Señor se han dedicado a empeños honestos y nobles en su generación, que han resultado en nada con respecto al fin que apuntaban, que es el de apartar la ira de sobre el pueblo volviéndose a Dios? Jeremías, un instrumento eminente, fiel exponente de la gloria de Dios y del bien de su pueblo, como leemos en muchas partes, no obstante, escudriñe a través de todas sus profecías, una vez que las ha presentado no puede lograr nada ni con el Rey, ni con el Príncipe, ni el Sacerdote, ni con el pueblo, y a menudo es tentado a abandonar la obra, y sin embargo vuelve a ella otra vez. Así, 20:7, 8, 9, «¡cada día he sido escarnecido; cada cual se burla de mí. Porque desde que hablo, doy voces, grito, Violencia y destrucción: porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre: empero fué en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos, trabajé por sufrirlo, y no pude.» Elías, otro de los instrumentos más eminentes del que se haya hablado, labora mucho para impedir la ira, (1 Reyes 18: 37, 38) volviendo el pueblo a Dios, reúne a todo el Reino, les convence de su mal camino y de la diferencia entre Dios y Baal, y causa la muerte de los profetas de Baal, sin embargo al día siguiente, como aparece en el capítulo 19: 2, 3, se dice que huyó y se escondió de la persecución de Jezabel. 2. Sus esfuerzos no solamente pueden finalizar en nada en el fracaso, sino que aún cuando han hecho la obra que tenían la intención de hacer, pueden errar su propósito. Y esto es aquello de lo cual se habla aquí. ¿Cuál era la gran meta y propósito de Josías? Podemos leerlo en 2 Reyes 22:11, 13. Que él y su pueblo, humillándose, podrían apartar la gran ira de Dios. Realiza una reforma externa, y hace que se logre, y su propio corazón es humillado delante del Señor; pero no consigue que el Señor desista del ardor de su ira y cólera; que estaba encendida contra Judá por todo eso.

La segunda parte de la proposición es, que aún cuando esto es así, que los esfuerzos honestos de los siervos dignos del Señor por apartar la ira de Dios no producen nada, aún entonces, ellos y sus personas y esfuerzos con aceptados con gracia y altamente elogiados por Él, como en el versículo 25. Josías obtiene el más alto testimonio y encomio que se le haya dado a los hombres sobre la tierra. Moisés, Josué, David, Salomón; y todos los dignos, que a menudo prevalecieron con Dios, para apartar su ira de sobre su pueblo, no son más elogiados, y algunos de ellos no tanto como lo es aquí Josías. Es lo que yo diría como aplicación de esto. Derivo los siguientes tres usos.

Uso 1. Esto dice cosas tristes para el Reino, mientras consideramos que los esfuerzos honestos de instrumentos públicos y llenos de gracia resultan en nada. Él, dice el Señor, no desiste del ardor de su ira hacia la tierra. Josías trabajó para eso, y no pudo ser. Y hay una cantidad de hombres honestos de corazón, que han exigido el máximo esfuerzo de sus labores para este fin, y cuando sus esfuerzos se malogran, esto habla de más ira para la tierra.

Uso 2. Puede ser para el consuelo de muchos, cuyos corazones están tristes por todo el Reino, para el quebrantamiento del sector honesto que estaría complacido de haber apartado la ira del Señor. Sé que hay muchos que están contentos y que se regocijan de ello, lo cual es una censura para ellos: Pero sé también que hay muchos cuyos corazones están sumidos en la pena, para quienes (digo) éste es el fundamento del consuelo, que aunque los esfuerzos de aquel sector honesto han sido ineficaces, sin embargo sus personas y servicios han sido aceptados, lo mismo que la tristeza de corazón y el reproche de los hombres que subyacen a todo esto, y bajo todos los sufrimientos que soportan, y contra la ira del Señor que parece no haber sido aún apartada. Con razón el Señor paga a cada hombre de acuerdo a sus obras, Romanos 2:6, y no de acuerdo a cada parte que se coloca sobre ella, no según el éxito que tiene; por tanto, que las fuerzas quebrantadas, y los corazones quebrantados que simpatizan con ellos, se consuelen a sí mismos en esto, la aceptación y el elogio de Cristo. Tendrán gloria y honor, inmortalidad y vida eterna puestas sobre ellos, cuando la indignación, la ira, la tribulación y la angustia sean puestas sobre el disputador que no obedece la verdad, sino que obedece a la injusticia. Josías es aceptado y elogiado por sus obras, aún cuando la ira del Señor no es apartada.

Uso 3. Para estímulo de todos los que se unen en el deber de este día; y hablaré un poco esto, porque sé que muchos corazones piadosos están listos a parecer sin esperanza en la obra de este día, o que para todo lo que pueda hacerse, la controversia del Señor no llevará a ningún fin. Pero si vosotros por vuestra parte honestamente os dedicáis a apartar la controversia, aunque la ira del Señor deba arder contra ellos, por quienes vosotros sóis humillados, y lucháis con el Señor para ese fin, vosotros y vuestro servicio serán aceptados y elogiados por DIOS. Por lo tanto no os inquietéis con lo que DIOS hará con el Rey o con los Gobernantes, sino sean hallados en su deber como Samuel, 1 Samuel 12:23, «Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros» y el capítulo 16. 1. Él se lamentó por Saúl. Vuestros esfuerzos en su deber no serán menos aceptos, aunque DIOS nunca sea pacificado con esta malvada generación, sino que debiera barrernos a todos. 2 Corintios 2:15, para Dios somos grato olor de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. Y para aclarar y confirmar este punto más plenamente, lea Isaías 49:4, donde el Profeta, hablando en nombre de Cristo, y en su propio nombre, y en nombre de todos los instrumentos fieles del Señor que tendrán un dedo señalando a su obra al fin del mundo, proponiendo una objeción, dijo, «Yo empero dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios». Tratad vosotros honestamente en el deber, y aunque la ira no sea apartada del Rey, ni de la Tierra, vuestra persona y obra será aceptada y elogiada.

2. Observad que la ira del Señor puede estar tan encendida, y arder tan fieramente contra su propio pueblo, que no será apartada por ningún medio, hasta que haya cumplido su venganza en ellos, hasta que su ira estalle y los consuma. Hay muchos ejemplos de esto en la Escritura, he aquí uno; pues todo lo que Josías pudo hacer, «la ira del Señor no fue removida de Judá, hasta que los apartó de su vista.» Así fue con la casa de Elí, 1 Samuel 3:14. «Y por tanto yo he jurado á la casa de Eli, que la iniquidad de la casa de Eli no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con presentes.» Ezequiel 14:14. «Si estuvieren en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel, y Job, ellos por su justicia librarán su vida, dice el Señor Jehová.» Y Jeremías 15:1. «Y DÍJOME Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, mi voluntad no será con este pueblo: échalos de delante de mí, y salgan.» Este es un punto del cual algunas veces habéis tenido ocasión de escuchar, y del cual hablaré en la aplicación extrayendo estas dos cosas. 1. Como puede saberse, cuando la ira del Señor está tan encendida, que por ningún medio, ni por reforma exterior, ni por verdadero arrepentimiento, esta será apartada de un pueblo, hasta que los consuma. 2. Lo que pueda hallarse en nuestra condición que deba hablar a este propósito. En cuanto a lo primero, tal cosa puede conocerse por los observadores diligentes del camino y de las obras de Dios, quienes pueden ser pronosticadores del tiempo cuando la ira de Dios ha de llegar a su punto culminante; pues el Señor está enojado con este pueblo, por su estupidez, y por su descuido de buscar y conocer esto para aceptarlo y ponerlo por obra. Jeremías 8:7 «Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; mas mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.» Oseas 7:9 «Comieron extraños su sustancia, y él no lo supo; y aun vejez se ha esparcido por él, y él no lo entendió,» que son pronósticos de su ruina, los cuales no observaron. Mateo 16:3, Cristo les reprocha a los fariseos, porque podían discernir la apariencia del cielo, pero no tenían entendimiento para discernir los signos de los tiempos. ¿Y qué había de venir sobre aquella generación?

Ahora, no voy a profundizar mucho en este punto; los políticos y algunos teólogos hablan de los períodos fatales de los Reinos, pero lo que dicen no es nuestra norma. Encontramos una norma segura en la Palabra, según la cual el Señor ha procedido a través de toda la Escritura desde el principio hasta este día, y es esta. Hay una medida de iniquidad que el Señor ha establecido para un Reino o pueblo, el cual, cuando es cumplido o colmado, su ira entonces ha de seguir, para arruinar a aquel Reino o pueblo, Génesis 15:16 «porque aun no está cumplida la maldad del Amorrheo hasta aquí.» Mateo 23:32 «¡Vosotros también henchid la medida de vuestros padres!» Y cuando aquella medida es colmada entonces no quedará piedra sobre piedra que no haya de ser volcada, y Zacarías 6. Tenemos una visión de un efa, un talento o plomo, una mujer sentada en el efa. La clave de la visión se halla en una palabra, esta es iniquidad, había una medida de pecado e iniquidad, que aquella nación tenía que llenar, y cuando habían llenado la medida es echado un talento de plomo sobre la boca del efa, y el efa es llevado a la tierra de Sinar. Ezequiel 21:25 «Y tú, profano é impío príncipe de Israel, cuyo día vino en el tiempo de la consumación de la maldad,» cuando la copa de sus pecados esté llena, ya no pecarás un día más. Esta es una norma que nunca ha fallado desde el principio del mundo. Pero cuáles son las evidencias por las cuales pueda saberse que la copa de pecados de una tierra está llena (y podemos hablar y escuchar de ellos con temor y temblor), esto, 1. está ciertamente en evidencia de manera ordinaria, con el desbordamiento y abundancia del pecado. Génesis 6:5, 6, 12 «Y vió Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.» 2. Cuando la gente peca de manera orgullosa e incorregible, es una evidencia que la copa de su pecado está casi llena, y que la ira que arruina está acercándose. 2 Crónicas 36:16 «Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió el furor de Jehová contra su pueblo, y que no hubo remedio.» Isaías 1:5 «¿Para qué habéis de ser castigados aún? Todavía os rebelaréis » Isaías 3:9 «La apariencia del rostro de ellos los convence: que como Sodoma predican su pecado.» 3. Una tercera evidencia es, cuando se refiere a esto, que estos a quienes Dios ha dado poder y autoridad, se convierten en cabecillas del pecado y de los cursos pecaminosos. Isaías 3:12 «¡Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen la carrera de tus caminos!» Jeremías 5:5 «Irme he á los grandes, y hablaréles; porque ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Ciertamente ellos también quebraron el yugo, rompieron las coyundas.» 4. Y, añadido a todo lo anterior, el Señor ha enviado menores y más pequeños juicios sobre un pueblo, y estos no hacen bien para rescatarles del pecado. Ezequiel 24:13, después de la visión de la gran tinaja, el Señor dice, «En tu suciedad perversa padecerás: porque te limpié, y tú no te limpiaste de tu suciedad: nunca más te limpiarás, hasta que yo haga reposar mi ira sobre ti.» No me detendré en la aplicación de estas evidencias, tómalas en una palabra. Dudo que falte siquiera una de todas estas cuatro evidencias que he nombrado en la condición actual de Escocia.

Pues, 1. ¿No ha desbordado el pecado todas las categorías? 2. ¿No pecan los hombres de manera orgullosa e incorregible? 3. Pues estos, en los lugares públicos de confianza y de poder, que debiesen hacer presión por rebajar el nivel de pecado, ¿no son más bien ellos cabecillas en el pecado? Y 4. ¿No hemos estado bajo juicios menores estos años pasados, y aún así nos rebelamos más y más?

En cuanto a lo segundo, que puede hallarse en nuestra condición, que habla del ardor de la ira de nuestro DIOS, además de lo que ha sido dicho en la anterior explicación, solamente añadiré estas tres cosas más. 1. Cuando un pueblo bajo advertencia peca todavía, y peca más, mezcla lo peor con lo peor. Salmo 78:32. «Con todo esto pecaron aún.» ¿Y no ha pecado más la tierra, y no ha ido más lejos que antes de la advertencia de Dumbar? Y aún luego, ¿después de la advertencia de Hamilton? 2. El hecho que el Señor tome al justo con el malvado es una de las señales más tristes del ardor de la ira que puede ser, cuando no es solamente el vil, sino también el piadoso. Isaías 57:1 «PERECE el justo, y no hay quien pare mientes; y los píos son recogidos, y no hay quien entienda que delante de la aflicción es recogido el justo,» esa es una evidencia de la ira dolorosa que está por venir, y Ezequiel 21:4 «Y por cuanto he de talar de ti al justo y al impío, por tanto, mi espada saldrá de su vaina contra toda carne, desde el mediodía hasta el aquilón.» 3. El Señor está comenzando con juicio en lo mejor de la tierra, y en estas partes de la tierra, en las que puedo decir – de manera comparativa – que han de encontrarse la mayor parte de la religión y los buscadores manifiestos de DIOS; y cuando se comience con estas partes, ¿qué pueden esperar otras partes de la tierra? Lucas 23:31, «Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?» Cuando comience en Occidente, que fue conocido por tener más religión que el Norte, juzgue lo que pueden ellos esperar.

3. Observe que Dios algunas veces está enojado con un Reino, y tan enojado que el ardor de su ira no será apartada de ellos, por los pecados de su Rey: Por tanto, los pecados de Manasés son dados como la causa de todo el ardor de la ira contra Judá, y 2 Crónicas 28:19. Porque Jehová había humillado a Judá por causa de Acaz, rey de Israel, por cuanto este había actuado con desenfreno en Judá y había pecado gravemente contra Jehová. De manera que, muchas veces, Dios puede estar enojado, y su ira se enciende y arde y tiene sed contra un pueblo por los pecados de su Rey, como aquí por el pecado de Manasés, entonces la ira sale contra la tierra, porque el Reino no era libre del pecado del Rey, por tanto podrían ser los más justamente juzgados. Véase a Jeremías 15:4, 6 o 2 Reyes 21:5-10, y esto se hará claro. Ahora, de tres maneras estaba el Reino de Judá involucrado en la culpa de los pecados de Manasés. 1. Por hacerse los desentendidos de su pecado, el pueblo y los príncipes no debieron haberle tolerado continuar en estas abominaciones, pero, así como resistieron a Uzías, 2 Crónicas 26:18, así debieron haber hecho con él. 2. No hicieron lamentación por el pecado del Rey, Ezequiel 9, por lo tanto eran culpables. 3. También eran culpables por imitación, 2 Crónicas 33:9, 10. Manasés hizo errar a Judá y a los habitantes de Jerusalén, y a actuar peor que los paganos, y el Señor habló a Manasés y a su pueblo, pero no prestaron atención. Todo el Reino fue arrastrado en la apostasía con él. Ahora, los pecados de Manasés eran principalmente dos: 1. Contra la adoración de Dios. 2. Contra la sangre del pueblo de Dios, se entregó a sí mismo a todo tipo de idolatría, y corrompió la adoración pura de Dios, e hizo correr por las calles de Jerusalén la sangre del pueblo del Señor. Y hemos escuchado que estos son los principales pecados señalados en el papel que se ha leído, que puede ser resumido a estos dos encabezados: 1. La oposición hecha por el Rey y sus predecesores al pacto y a la obra de Dios; y la corrupción de la adoración de Dios, y en segundo lugar, el derramamiento de mucha sangre inocente. Hablaré a propósito de esto para la aplicación de este punto, para que veáis, que cuando el Señor estuvo tan enojado con Judá por los pecados de Manasés, con cuánta mayor razón el Señor tiene que estar enojado con Escocia por los pecados de sus Reyes. Y se los diré en estos dos puntos, 1. Les mostraré lo que hay en nuestra condición y estado, lo cual habla de más ira para nosotros, de lo que había en la condición y estado de Judá, que ciertamente hablaba de ira sobre ellos. 2. Les mostraré cuánta razón y justa causa hay para presentar una acusación contra los pecados del Reino sobre este Reino. Y hablaré más bien un poco de estas dos, porque temo que puedan haber muchos que indaguen en las causas de esta humillación, como cosas en las que no están muy interesados.

En cuanto a lo primero, lo que se encuentra en nuestra condición más de lo que se encontraba en la condición de Judá, que habla de más ira para nosotros por los pecados de nuestros Reyes, lo derivaré a estos dos detalles: 1. Si el ardor de la pasada ira de Dios contra Judá por los pecados de Manasés en la siguiente generación, en los que había pecado la generación anterior, cuánta más razón tenemos nosotros, los de la presente generación, temer que el ardor de la ira del Señor se manifiesta contra nosotros; pues tenemos la tendencia en la presente generación a decir mentirillas con respecto a los pecados de los Reyes, que la que el Reino de Judá hubiese tenido en cuanto a los pecados de los Reyes hechos en la anterior generación. 2. Si el Señor estaba tan airado contra Judá por los pecados de un Rey (aunque tanto Ezequías, quien había reinado antes que él, y Josías que le sucedió fueron Reyes llenos de gracia, y libres de sus pecados) cuánta más razón tenemos nosotros de percibir la ira ardiente contra este Reino por los pecados de una familia, que no acaban en una persona, sino que ha seguido en una continua oposición a la obra de Dios, y la persecución de su pueblo desde el abuelo hasta el hijo, y desde el hijo al nieto, desde los mismos inicios de su reinado. 3. Si el Señor estaba enojado, y su ira estaba encendida contra Judá, por las provocaciones de Manasés aunque se arrepintió, y obtuvo misericordia antes de morir, y reformó lo que estaba equivocado en muchas cosas, cuánto más tenemos nosotros razón de percibir la ira por los pecados de un Rey, quien cuando el Señor le humilló, no hizo ninguna cosa, de lo contrario deberíamos saber, o se hubiese dado a conocer al mundo su arrepentimiento. Manasés, en el tiempo de su miseria, cuando fue atado con cadenas, hizo lamentación y halló misericordia, y no obstante con todo el ardor de la ira viene sobre Judá por sus provocaciones; ¿No podemos, entonces, estar temerosos de la ira por los pecados de nuestro ya fallecido Rey, de cuyo arrepentimiento el mundo nunca ha escuchado? 4. Si el ardor de la ira del Señor salió contra Judá por los pecados de Manasés, con todo y que su nieto Josías fue un hombre lleno de gracia, y no era un cómplice de sus pecados, sino que se arrepintió de ellos, ¿cuánta mayor razón tenemos nosotros de percibir el ardor de la ira por los pecados del hijo que ha seguido los pasos de su padre y de su abuelo, como lo relata el documento?

5. Si el ardor de la ira del Señor salió contra Judá por las provocaciones de Manasés, con todo y que su hijo Josías comenzó temprano a ser un instrumento de Reforma lleno de gracia, siendo él mismo verdaderamente lleno de gracia, y teniendo evidencia de verdadera humillación por los pecados de su padre (como en el capítulo 22:19. «[porque] tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová») cuánta más razón tiene este Reino de causar temor por el ardor de la ira del Señor por los pecados de este mismo Rey, y su oposición a la obra de Dios, quien no comenzó temprano a humillarse a sí mismo ante Dios, y de quien todavía no hay evidencia de humillación, pues de haber ocurrido hubiese sido visible, sino que más bien hay abundantes evidencias de lo contrario. ¿Y no pensáis entonces que sea esto un asunto que les preocupe para hacer lamentación por los pecados del Rey, y por los pecados de su padre y abuelo cuando veis la ira grande y fiera salir contra Judá por los pecados de un Rey que gobernó allí, con todo y que se arrepintió y que obtuvo perdón?

En cuanto a lo segundo, para que podáis ver aún más, qué causa y razón tenéis para hacer lamentación, veamos en qué medida el Reino ha estado envuelto en el pecado del Rey, y con cuanta justicia puede esta carga serle cobrada al Reino. Y para ofrecerles un poco de esto, no iré más lejos que a las causas de este ayuno: considerad por lo tanto cómo los cuerpos públicos representativos de los Reinos tuvieron no poco consentimiento en la apostasía del abuelo del Rey, pues ¿no dirigió a los Parlamentos y a los nobles, y a muchos en la iglesia en pos de él, a consentir en la culpa del cambio de gobierno en la iglesia, y en corromper la adoración de Dios con ceremonias papistas, y en perseguir a fieles ministros, quienes se opusieron a lo mismo? 2. Si miramos al segundo paso, los pecados del padre del actual Rey, cuántos – y de todos los tipos – estuvieron involucrados en la culpa de sangre junto con él, algunos por consejo de otros, otros por hacerse de la vista gorda, otros por ayudar, haciéndole de esta manera responsable, y otros por encargo de él. ¿Y no ha hecho que Escocia haga lamentación por eso? 3. Mirad al tercer paso, los pecados del actual Rey, sea que miremos a alguna cosa que hiciera antes de su llegada a este Reino, o desde entonces. ¿No han estado involucrados muchos en el Reino en su culpa de la misma manera, por consentir o por aconsejar, y por mantenerle allí, hundido en un camino pecaminoso en oposición a la obra de Dios, y por cumplir encargos de él, especialmente en la última parte al abandonar los consejos y los tribunales públicos del Reino, en los que cantidades, no solo de los antiguos malignos podridos, sino muchos otros de los que todavía no se conoce nada, hubiesen sido hallados culpables. 4. El pecado del Rey puede ser contado sobre el Reino, aunque no fuera por otra razón sino esta, que muchos que han resistido con oposición a la obra de Dios, nunca hicieron lamentación por su pecado, como hicieron Esdras, y Daniel y otros hombres piadosos de la antigüedad. Y el pecado del Rey se convierte en el pecado del Reino, en la medida que no se hace lamentación y arrepentimiento por él. 5. El Señor tiene aún más razón para contar el pecado del Rey sobre el Reino, debido a nuestra manera de seguir adelante, y cerrar un Tratado con él, sin evidencias de algún cambio real en él, no pero pienso (aunque algunos sean de una opinión contraria) que un Rey puede ser un Rey, y un Rey legítimo, y un pueblo puede tener una buena vida bajo su gobierno, aunque no sea un hombre regenerado, aunque confieso que podría ser mejor que eso, pero el Tratado fue llevado adelante, y se cerró con él, sin claras evidencias de su unión cordial en la causa y en el pacto, sin su abandono de los consejos y compañía de los malignos, y de los hombres a quienes no les importa el interés de Cristo, tanto como miraban por el interés del Rey, y por los suyos propios. 6. Pero además, estamos todavía más envueltos en su culpa, si consideramos cuál ha sido el rumbo del Reino desde que él llegó entre nosotros; ¿qué bien ha sido visto y oído? ¿y qué compañía ha estado alrededor de él? Que si alguna vez el Rey se convirtiera en un enemigo de la obra de Dios (que el Señor no lo permita) no podemos pensar sino que estos serían culpables de su actuar de esta manera, quienes no le hayan dejado ver nada, sino lo que le pueda confirmar sus antiguos principios, y que le hagan pensar que el pacto para Dios y la religión no han sido sino una maniobra política, para los fines e intereses particulares de los hombres. Y cuando han cometido el mismo pecado, al que le tentaron, y por el que hicimos lamentación, esto es pavimentar el camino para endurecer el corazón del Rey, y para hacerle pensar que hizo lo correcto, cuando empleó a los irlandeses en su dilema, lo que le llevó a acompañarse de malignos, cuando concibió que se encontraba en apuros. Y considerando estas cosas, ¿No ha venido el Reino al Rey, y no él a ellos, y no han ellos más bien puesto una trampa al Rey, y luego le sacaron de la trampa en la que él estaba?

3. Solo voy a mencionar otro punto, y es este, pueden haber algunas cosas, que a nuestra vista parece como si la ira de Dios se ha apartado del Reino, lo cual no comprueba que esté ocurriendo por la aversión a ello, «con todo Jehová no desistió del ardor de su gran ira.» Hay dos cosas en este «con todo.» 1. Con todo y la reforma exterior realizada en Judá por Josías. 2. Lo que es más terrible, que con todo y el verdadero arrepentimiento de Josías, el hijo del Rey, lo que parecía muy promisorio al pueblo de Dios, el furor de la ira de Dios no se apartó. Así fueron las cosas, aunque la reforma exterior nunca fue propagada de manera tan exacta, tanto por parte del Rey como por parte del Reino. Y no solo eso, aunque le fueron dados a un Rey verdadera gracia y arrepentimiento, y a muchos en el Reino, el furor de la ira de Dios puede seguir, y no ser apartada por todo ello. El Rey puede humillarse y obtener arrepentimiento, como lo hizo aquí Josías, y aún así la controversia del Señor no se apartó de la Familia Real, ni de los Reinos. Y qué gran causa de temor y temblor podemos tener, cuando hay tan poco de estas cosas que se vea entre nosotros, sea que miremos al Rey, o a su pueblo. Y para caminar humildemente, y para hacer lamentación y lucha con el Señor en este día, y después, para que al menos, si la ira no se aparta de la tierra, sino que el desbordamiento del azote corre de Sur a Norte, la ira puede ser apartada de los hombres y las mujeres que se arrepienten, y pueden encontrar misericordia, y ser ocultados en el día de la ira del Señor.


Está obra se encuentra originalmente en el siguiente sitio:

Contra Mundum Usado con permiso.


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